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Miércoles, 3 de junio de 2026 Iniciar Sesión Suscríbase

La Armada potencia su capacidad contra minas y la defensa de las infraestructuras submarinas: la Clase Segura como eje y la OTAN como objetivo

El M-35 “Duero” durante el ejercicio (autor)
El M-35 “Duero” durante el ejercicio (autor)

La Armada española está ejecutando un refuerzo de calado en el ámbito de las Medidas Contra Minas (MCM) y de la protección de infraestructuras submarinas críticas, con la modernización integral de la clase Segura como eje principal y la vista puesta en liderar a medio plazo una fuerza específica de la OTAN dedicada a la guerra de minas y a la seguridad de los cables de comunicaciones submarinos y las tuberías por las que discurren energía o hidrocarburos.

  • MCM: La Armada moderniza los cazaminas clase Segura para extender su vida útil y mejorar capacidades frente a amenazas híbridas.
  • Infraestructuras submarinas: Refuerzo de la vigilancia de cables y tuberías con UAV, USV y nuevos sensores.
  • OTAN: España se posiciona para liderar fuerzas aliadas en guerra de minas y protección del fondo marino.

Este esfuerzo combina programas de modernización de mitad de vida, la incorporación de sistemas no tripulados y nuevos sensores, y una revisión doctrinal que adapta la fuerza a un entorno caracterizado por amenazas híbridas y riesgo de sabotaje en el fondo marino. De todo ello pudimos conocer los principales hitos durante el ejercicio que los cazaminas “Turia” y “Duero” realizaron en la costa malagueña y al que pudimos asistir.

Modernización de mitad de vida de los Segura

La flota de cazaminas de la clase Segura (seis unidades integradas en la 1.ª Escuadrilla de Medidas Contra Minas, MCM), con base en el Arsenal de Cartagena) afronta una modernización de mitad de vida que persigue prolongar su operatividad en torno a una década y media adicional, manteniendo su relevancia frente a amenazas cada vez más sofisticadas. El programa contempla una sustitución profunda de equipos clave, desde los sensores de detección hasta el sistema de combate, pasando por la autoprotección y la capacidad de integración con vehículos no tripulados.

Uno de los elementos centrales es la sustitución del sonar de profundidad variable por un equipo de nueva generación, optimizado para la detección de minas de fondo y de orinque en aguas litorales y entornos de alta congestión acústica. Este nuevo sonar ofrecerá mejor discriminación de contactos, mayor resolución y capacidad para operar en condiciones de baja firma, reduciendo la exposición del buque al permanecer fuera del área de mayor riesgo. Asimismo, el sistema de combate será reemplazado por una arquitectura abierta y escalable, preparada para la fusión de datos procedentes de sensores remotos y plataformas no tripuladas, lo que permitirá un cuadro táctico más completo y una gestión más automatizada del ciclo “detección–clasificación–identificación–neutralización”.

En el ámbito de la autoprotección, los Segura integrarán una nueva estación de armas remota sobre la tradicional pieza de proa, lo que mejorará la capacidad de respuesta frente a amenazas asimétricas (embarcaciones rápidas, drones ligeros o focos de hostigamiento en litoral) sin exponer a la dotación en puestos descubiertos. La modernización prevé también la actualización de sistemas de comunicaciones seguras, enlaces de datos tácticos, equipos de guerra electrónica y ayudas a la navegación, alineando la plataforma con los estándares de interoperabilidad OTAN más recientes.

Integración de sistemas no tripulados y nueva doctrina MCM

La futura configuración de la Fuerza MCM se apoya de forma creciente en el empleo de sistemas no tripulados de superficie (USV) y submarinos (UUV/ROV), capaces de asumir las fases más peligrosas de la misión. Estos medios se desplegarán desde los cazaminas modernizados y permitirán ampliar el área cubierta, mantener al buque nodriza fuera de las zonas de máxima amenaza y reducir el riesgo para buceadores y equipos EOD. La doctrina española en MCM evoluciona así desde un enfoque centrado en el “cazaminas clásico” a un concepto de “sistema de sistemas”, donde la unidad de superficie actúa como plataforma de mando, control y apoyo logístico para una constelación de sensores distribuidos.

Este cambio doctrinal se articula con un esfuerzo intensivo de adiestramiento, que combina ejercicios nacionales en escenarios como el golfo de Cádiz, el mar de Alborán o las aproximaciones a grandes puertos con la participación regular en agrupaciones permanentes de la OTAN. La experiencia en entornos reales (incluida la vigilancia de rutas de cables y gasoductos) alimenta la elaboración de nuevos procedimientos de planificación MCM, evaluación de riesgos y coordinación con otras agencias nacionales responsables de infraestructuras críticas y seguridad marítima.

Cables submarinos e infraestructuras críticas en el centro de la misión

La protección de cables submarinos de comunicaciones y energía ha pasado a ser una misión central en la agenda de la Armada. Por estas infraestructuras discurre la práctica totalidad del tráfico global de datos civiles y militares, además de una parte sustancial del flujo energético hacia Europa. En un contexto marcado por incidentes como el sabotaje de los gasoductos del Báltico y la actividad de buques e inteligencia de potencial adversario en proximidad a estas líneas, España ha asumido la necesidad de disponer de una capacidad robusta y creíble de vigilancia del fondo marino.

Los cazaminas, tradicionalmente orientados a la limpieza de campos minados y la apertura de canales seguros, se emplean ahora también como plataformas de vigilancia y reconocimiento de infraestructuras submarinas. Mediante sonar de casco, sonar remolcado, vehículos remotos y equipos de buceo de combate, pueden cartografiar tramos sensibles de cables, detectar anomalías, objetos extraños o evidencias de manipulación y proporcionar una imagen actualizada del estado de la red en áreas de interés prioritario. Esta función se ve reforzada por la incorporación de buques especializados de intervención subacuática como el BAM IS “Poseidón”, la embarcación de apoyo a buceadores “Proserpina” y por los buques multipropósito de la serie Carnota, en misiones de seguridad marítima y protección de infraestructuras en el ámbito del fondo marino.

El M-34 “Turia”, en el que embarcamos para el ejercicio (autor)

Preparación para liderar fuerzas OTAN de guerra de minas

Sobre esta base, la Armada se prepara para asumir un papel de liderazgo en fuerzas OTAN dedicadas específicamente a la guerra de minas y a la defensa de infraestructuras submarinas. La experiencia acumulada en las Standing NATO Mine Countermeasures Groups, junto con la modernización de medios y el desarrollo doctrinal propio, sitúan a la Fuerza de Medidas Contra Minas española en una posición ventajosa para ejercer el mando de agrupaciones multinacionales en escenarios críticos.

La planificación operativa incluye el estudio de despliegues potenciales en áreas de alto valor estratégico, como los accesos al Mediterráneo, estrechos clave para el tráfico energético y de mercancías o zonas en las que la Alianza detecta un incremento de la actividad de actores estatales y no estatales con capacidad para operar en el fondo marino. Aunque el despliegue de cazaminas en regiones como el Golfo Pérsico sigue supeditado a decisiones políticas, el marco técnico y logístico se diseña para garantizar una respuesta rápida y un alistamiento elevado de las unidades, tanto en solitario como integradas en una estructura de mando OTAN.

Un vector clave en el plan global de flota

Este refuerzo MCM se integra en el plan global de modernización de la Armada, que abarca la incorporación de nuevas fragatas, submarinos, buques de acción marítima, unidades hidrográficas y plataformas de inteligencia y apoyo subacuático. En ese mapa de capacidades, la guerra de minas y la defensa de infraestructuras submarinas se consolidan como uno de los vectores más sensibles, en la frontera entre la seguridad militar, la resiliencia económica y la protección de intereses nacionales en un entorno marítimo cada vez más disputado.

Con la combinación de cazaminas Segura modernizados, nuevos buques de intervención subacuática, sistemas no tripulados y una doctrina orientada a amenazas híbridas, España aspira a situarse como referencia aliada en el dominio del fondo marino. Para el lector profesional del sector defensa, el mensaje de fondo es claro: la MCM deja de ser una capacidad de nicho para convertirse en un instrumento estratégico de primera línea, estrechamente vinculado a la credibilidad disuasoria de la Armada y al aseguramiento del flujo de información y energía que sostiene la economía europea.

La demostración en Málaga

En este contexto defensa.com pudo embarcar a bordo del cazaminas “Turia” que participó junto al “Tajo” en una demostración en las costas de la ciudad de Málaga. Antes y durante esta el comandante de la Fuerza de Medidas Contra Minas, el capitán de corbeta Javier Molina, el comandante del “Turia”, Jesús Remirez y antes en la Comandancia Naval de Málaga el capitán de fragata José María Liarte, comandante de la Escuela de Buceo de la Armada nos dieron las claves de los planes actuales y futuros así como la importancia de las misiones de presencia, vigilancia y disuasión que realiza la Armada sobre los recursos, infraestructuras y patrimonio histórico submarino español.

Actualmente los cazaminas y los equipos de buceo cuentan con ROVs como el italiano Pluto Plus o los AUV MineSniper de Kongsberg o los Sparus de la española Iqua Robotics. Con estos se puede actuar en profundidades de entre 200 y 300 metros y hasta los 114 con buceadores “humanos”. Pero los planes de la Armada incluyen el despliegue en el “Poseidón” de medios con los que descender a profundidades de entre 4.000 y 6.000 metros.

Como nos explicamos a bordo del “Turia”, entre las misiones de los cazaminas están las ya citadas o mantener abiertos al tráfico los puertos y bases españolas, así como posibilitar las operaciones anfibias de proyección del poder naval sobre tierra. Para ello deben detectar, localizar, identificar y neutralizar las minas, principalmente las de fondo o las de orinque (sumergidas y enganchadas a un cable hasta el fondo marino).

El ROV Pluto Plus emerge tras el ejercicio y se prepara para ser recuperado (autor)

Para ello los cazaminas emplean además de sensores específicos como el sonar de profundidad variable (VDS) AN/SQQ-32, los vehículos operados remotamente (ROV) del tipo Pluto Pus y MineSniper de Kongsberg. Ambos pueden ser empleados en la tarea de contraminado si bien mientras que el Pluto Plus es recuperable el MineSniper es de un solo uso.

El Pluto Plus se usa una vez detectada una posible mina para identificarla y desplegar la carga de contraminado. Recibe las órdenes y transmite los datos en tiempo real mediante un umbilical de fibra óptica pudiendo posicionar una carga explosiva junto a la mina. Por el contrario, el MineSniper se dirige contra la mina para detonarla bien al contacto o por proximidad. Este cuenta con una carga conformada y un sistema de navegación autónomo que reduce la carga del operador. (José Mª Navarro García)

 

 


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