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Las capacidades del Arma Submarina de la Armada

La actividad del S-81 se ha ido intensificando estos últimos 2 años y su participación en supuestos internacionales puede considerarse de lo más exitosa (foto Octavio Díez Cámara).
La actividad del S-81 se ha ido intensificando estos últimos 2 años y su participación en supuestos internacionales puede considerarse de lo más exitosa (foto Octavio Díez Cámara).

La Armada está impulsando el refuerzo de las capacidades del Arma Submarina que, por diversos motivos, habían ido quedando especialmente mermadas en los últimos años y requerían de una actuación diligente. Se busca que los nuevos sumergibles, como sistema de sistemas que son, se conviertan en una pieza vital de las capacidades tecnológicas, operativas y estratégicas de la Flota, junto a navíos como las fragatas F-110, que pronto estarán disponibles. Ahora, con inversiones que van destinadas a la compra de las naves, a la modificación y actualización de las instalaciones que son su Base, o a la adquisición de sistemas de armas de los que se ha carecido hasta la fecha, hay una voluntad decidida para que los submarinos españoles sean un recurso más de la capacidad naval española ante las hipótesis que, en el control del mar o ante situaciones de confrontación, puedan surgir en los próximos años.

Los submarinos, tripulados por dotaciones que requieren de un alto nivel técnico en su capacitación profesional, harán su trabajo de forma discreta y aportarán una capacidad de disuasión que tiene carácter estratégico, tanto para la Armada como para España. Hemos preparado este informe que[1] presenta aspectos y detalles de lo que es hoy el Arma Submarina española que, por sus medios y tecnología, la capacitación del personal o el potencial de algunas de las armas que ya maneja y se recibirán, conforma un núcleo potente, eficaz y disuasor, que podrá hacer frente a situaciones nada convencionales que se desarrollen en el mar y que, en un momento dado, puedan incluso proyectarse sobre tierra. Los submarinos de la Armada y quienes los manejan vuelven con fuerza a ser un núcleo realmente eficaz y diligente, llamado a operar y navegar con especial intensidad durante las próximas décadas.

Dos tecnologías, una función

Hoy la Armada opera 2 tipos de submarinos convencionales, que tienen entre sí una diferencia de edad de cuarenta años, por lo que sus tecnologías, capacidades, operación o cualidades técnicas son bien distintas. Los que los operan, personal de la Flotilla de Submarinos (FLOSUB), lo hacen con voluntad, profesionalidad, tesón, esfuerzo e ilusión, para extraer de ellos, pese a que son diferentes, las cualidades óptimas para desarrollar las misiones. Se sigue usando, tras llevar a cabo entre 2017 y 2022 una quinta gran carena[2] que añadía 1 más a las 4 inicialmente prevista por el diseñador francés DCN, que concibió su concepto en los años setenta, el S-71 Galerna. Fue el primero de los 4 de su tipo que se construyeron bajo licencia en las instalaciones cartageneras de la entonces Empresa Nacional Bazán. Entró en servicio el 21 de enero de 1983 y entre sus características hay que reseñar que tiene 67,9 m. de eslora y desplaza en inmersión unas 1.750 ton.

Su planta de 2 motores diésel que le capacitan para obtener una velocidad punta de 20,5 nudos. Su dotación se aproxima a las 60 personas y cuenta con 4 tubos de 533 mm. que permiten disparar armas como los torpedos filoguiados F-17 Modelo 1 y 2 o fondear minas MCC-23 de SAES (Sociedad Anónima de Electrónica Submarina). Esta veterana nave, que oficialmente estaría capacitada para seguir en servicio activo hasta el verano de 2027, después que en la última gran revisión de extensión de vida LEP (Life Extended Program) se desmontaron y revisaron más de 15.000 elementos del buque y se realizó una exhaustiva inspección de su casco resistente y elementos estructurales, prestaba servicio con otras 3 del mismo tipo: el S-72 Siroco dado de baja en 2012 y aparentemente usado como fuente de repuestos; el S-73 Mistral operó hasta 2020 tras no acometerse el gasto previsto de 46 millones para su quinta gran carena; y el S-74 Tramontana estuvo navegando hasta 2024 después de haber sido sometido a la cuarta a partir de septiembre de 2014.

Bien distintas son las características de los S-80, que, dentro de una apuesta de España por la industria nacional y la autosuficiencia en el diseño y materialización de sumergibles convencionales avanzados, están ya llegando a la Armada, al haberse recibido el S-81 Isaac Peral, que se encuentra en la fase final de validaciones antes de considerarlo plenamente operativo. El proceso de obtención due especialmente largo y sobre los estudios iniciales podemos apuntar que en 1988 surgió un Programa de Investigación y Desarrollo (I+D) que propició valorar tecnologías francesas, alemanas, británicas holandesas y hasta suecas como origen de posibles socios tecnológicos, año en el que, respondiendo a la necesidad de 4 ejemplares plasmada en el Plan Alta Mar, el entonces AJEMA (Almirante Jefe de Estado Mayor de la Armada), Antonio Moreno Barberá, dio a conocer que la prioridad del Programa de Submarinos de la Serie 80 contemplaba una plataforma de unas 1.800 ton. basada en el Scorpène, en la que se incluiría una planta propulsora anaerobia.

Izar (hoy Navantia), que trabajó conjuntamente con Francia en la fabricación de los Scorpène malayos y chilenos, comenzó a involucrarse, en una época en la que se realizaban unas 10.000 horas de navegación submarina al año, en el Proyecto 650 de 1997. En un entorno complejo y de baja disponibilidad presupuestaria se desarrolló desde 1997 la fase definición de lo que se quería obtener y a la actualización de requisitos operativos, que se completó tres años después. En 2002 conocimos que se trabajaba ya en un concepto de unas 2.200 ton., que sería capaz de realizar patrullas de sesenta días y lo más relevante es que sería una nave bien distinta al concepto anteriormente considerado y, tecnológicamente hablando, más avanzada y capaz de llegar a inmersiones de más de 400 m., gracias a el uso en su fabricación de nuevos tipos de aceros HLES 80 de alto límite elástico y con paredes de más de 3 cm. de grosor.

Problemas

El 25 de marzo de 2004 se firmó, entre el Ministerio de Defensa y la entonces IZAR Construcciones Navales un contrato para la construcción, en el marco de la Orden de Ejecución 50.309, de 4 submarinos del tipo S-80 inicial[3], en los que se invertirían 1.755,89 millones de euros En 2005 se dio inicio al proceso de fabricación, que, tras validar las formas del casco hidrodinámico en unas instalaciones de la sueca Gothenburg, contemplaba entregarlos entre 2011 y 2014 e incluir en ellos el concepto de Sistema de Combate Integrado para Submarinos (SUBICS) desarrollado por Lockheed Martin, partiendo[4] de una arquitectura abierta OSA (Open Systems Architecture) que utilizaba equipos procedentes del entorno comercial COTS (Commercial Off The Shelf) y elementos, como el caso exterior y resistente de los domos de proa y popa, elaborados en Reino Unido por BAE Systems. Británica también lo es la batería WHDS (Weapon Handling and Discharge System), que comprende 6 tubos lanzatorpedos de 533 mm.

En 2012 se detectaron problemas asociados a una correcta flotabilidad que provocan la paralización del programa y la firma de un contrato con la estadounidense General Dynamics Electric Boat, que actúa como tecnóloga. Esa incidencia, que requirió 3 nuevos anillos -con un total de 16 cuadernas adicionales- para incrementar la eslora total, finalmente supuso cambios y modificaciones en torno al 80 por ciento del sumergible y se sumó a la derivada del desarrollo de un sistema AIP (Air Independent Propulsion) de desarrollo nacional. Asociado a un reformador de bioetanol usado para generar hidrógeno, se encomendó primero a Abengoa, que no obtuvo el éxito pretendido, y después a Técnicas Reunidas, decidiéndose ya en 2020 por adoptar el de 3ª generación BEST (Bio-Ethanol Stealth Technology) de la primera, sin que ya diese tiempo a instalarlo en los 2 primeros S-80, que lo recibirán en su primera gran carena, que tendrá lugar a los siete años de uso; trabaja asociado a una pila de combustible de Collins Aerospace.

La gestión de la fabricación Navantia[5] llevó a que se tuviesen que adquirir equipos a empresas italianas, como la hélice a Fincantieri, la consola de gobierno a Avio o los mástiles a Calzoni; británicas como los domos a BAE Systems, la validación del casco resistente a QuinetiQ o las contramedidas acústicas y el sistema de lanzamiento de torpedos; alemanas como los motores diesel MTU o los electro compresores; francesas como los depósitos del oxígeno líquido suministrados por Air Liquide o estadounidenses, éstas aportando soporte técnico, periscopios de Kollmorgen, la pila de combustible de Collins Aerospace o el sonar cilíndrico activo-pasivo de proa CAS (Cylindrical Array Sonar), el detector de minas y obstáculos MODS (Mines Obstacle Detection Sonar) y el sonar pasivo lateral FAS&PRS (Flank Array & Passive Ranging Sonar) de Lockheed Martin.

En total, si tenemos en cuenta lo señalado en el documento 184/5449 de 12 de marzo de 2024 de respuesta del Gobierno al Congreso, el programa S-80 contempla pagos -es un producto nuevo que debería considerarse también como una inversión- hasta 2032 por una cifra de 3.907,24 millones de euros, dato que sería más elevado si tenemos en cuenta algunas declaraciones de los más altos responsables del Ministerio de Defensa. Durante esta década, si atendemos al calendario actualizado acordado entre el Ministerio y la Armada en 2024, ésta contará con el S-81 Isaac Peral que se recibió el 30 de noviembre de 2023 y ya realiza ejercicios internacionales de alto nivel de exigencia, como el Sea Guardian de la OTAN; el S-82 Narciso Monturiol cuya puesta a flote tuvo lugar el 17 de noviembre de 2025 y se espera que sea entregado a finales de 2026; el S-83 Cosme García se podría a flote en 2027 y entregaría al año siguiente; y el S-84 Mateo García de los Reyes estaría disponible a principios de 2030.

Instalaciones de Cartagena

Se avanza así siguiendo el lema del Arma Submarina: Preparado para todo. En Cartagena (Murcia) se encuentra una de las Bases Navales más importantes de la Armada y la más grande en el Mediterráneo. Dentro de ese emplazamiento encontramos al Arma Submarina, que incluye, además de las naves de la FLOSUB asignadas, una estructura que desde julio de 2025 está al cargo del capitán de navío Alfonso Carrasco Santos, que es el comandante de la Flotilla de Submarinos (COMSUBMAR). Es, además, el jefe de la Base de Submarinos (BASUB) Isaac Peral, el director de la Escuela de Submarinos (ESUBMAR) Almirante Mateo García de los Reyes y coordina los trabajos del Grupo de Guerra Submarina (GRUSUB). A día de hoy, y a diferencia de finales del siglo pasado, cuando trabajaban allí 1.100 personas y se operaban 8 sumergibles, son unos 280 los profesionales los que, con una capacitación mucho más técnica y acompañados de tecnologías que requieren menos personal, cubren las plantillas orgánicas.

Sobre la BASUB podemos decir que es la encargada de proporcionar servicios tanto a la FLOSUB, en la que se encuadran tanto los S-71 y S-81, como los 130 efectivos de sus dotaciones y la de quilla del S-82, como a la ESUBMAR, y lo hace con equipos de personal asignados a temas de mantenimiento, logística o reparación de primer escalón, para lo que cuentan con talleres específicos. Gestiona también la zona de la dársena adyacente a las 2 fosas de atraque de submarinos y el muelle recientemente construido, mantiene organizada la Sección de Adiestramiento de Submarinos (SAS), y se ocupa de operar el Centro de Operaciones Navales (CON), que, usando sofisticados equipos de enlace radio, permanece en contacto constante con los sumergibles cuando están en navegación.

La BASUB Isaac Peral sería la encargada de proporcionar los servicios portuarios a navíos y dotaciones, espacio en el que se ha asumido la modernización de la instalación asociada al suministro eléctrico, la remodelación del edificio de simuladores, la construcción de uno nuevo para las dotaciones y una inversión notable, valorada en 13,1 millones, para facilitar el atraque de los submarinos, con actuaciones como el dragado y alargamiento de las 2 fosas actuales[6] -en ellas se pueden situar hasta 4 sumergibles- y la construcción de un nuevo muelle de 105x18 m. para el atraque, en situación transversal al actual muelle Norte. Por cierto, la vigilancia de esos muelles y de los navíos allí atracados, que podrían llegar a ser 6, se realiza desde el nuevo Centro Integrado de Vigilancia en Tierra (CIVT).

La llegada de nuevas tecnologías a la ESUBMAR lleva aparejado el uso de avanzados equipos de simulación, empleados en el adiestramiento y formación de las tripulaciones de los S-80 (foto Octavio Díez Cámara).

Licitaciones para infraestructuras

Lo más reciente se refiere a algunas licitaciones, enmarcadas dentro de las nuevas infraestructuras que van a apoyar el sostenimiento de los S-80, con las que la Jefatura de Apoyo logístico de la Armada adecúa locales existentes para emplearlos como almacenes y pañoles asociados a sus equipos, renovación que comprende 4 nuevos espacios -1 por nave- donde ubicar pertrechos, materiales de mantenimiento y repuestos de primer escalón. También, tras una redacción del proyecto realizada por ISDEFE (Ingeniería de Sistemas para la Defensa de España), se aborda una obra relativa a la Fase II de la construcción de un nuevo taller de Baterías, con una sala de acumuladores de unos 370 m2. donde, gracias a la capacidad para albergar hasta 3 semibaterías, se realizarán labores de carga y descarga y algunos cometidos asociados a su mantenimiento. Dispondrá de una grúa para manipular elementos de masa elevada para manipular los 670 kg. que pesa cada unidad de batería.

La ESUBMAR, reforzada con el edificio de simuladores Cosme García y el nuevo edifico de aulas Narciso Monturiol, tiene un papel clave en el proceso de formación y adiestramiento de los nuevos submarinistas. Lo hace a través de un capitán de fragata como jefe de Estudios que, auxiliado por núcleos como las secretarías Técnica y de Estudios o los propios simuladores, coordina 3 departamentos docentes: Energía y Propulsión, Sistema de Combate, y Control del Buque. En ella hay sobre todo profesores que se encargan del desarrollo de cursos, como los de Especialidad de Submarinos para Oficiales, Aptitud de Submarinos para Suboficiales y el de marinería, o de, gracias a la capacitación específica que da Navantia, desarrollar hasta 40 cursos monográficos de especialización, que les hace ser parte significativa en el proceso de adiestramiento de las tripulaciones.

Por ejemplo, las dotaciones tienen que seguir un Curso de Transformación de 4 módulos, con un plan de estudios que suma 1.785 h. con 475 sesiones para el personal de Departamento de Armas y Servicios, 470 para el de Operaciones y Sistemas y 870 para el de Control de Plataforma. Lo hacen apoyándose en nuevos equipos[7], en los que ha participado tanto Indra como SAES, tan avanzados como el Simulador de Plataforma (SIMPLA), que reproduce el costado de babor de la cámara de mando y control en una cabina con movimiento en 2 ejes; o el Simulador Táctico (SIMTAC), que, con los cometidos de adiestrar a dotaciones o experimentar nuevas tácticas, reproduce la parte de crujía estribor de la cámara de mando con la pantalla táctica, el periscopio de ataque y 7 consolas multifunción.

Los complementan con simuladores monopuesto NOTS (Navantia Operator Training System) y CBT (Computer Basic Training), el de realidad virtual tridimensional Navantis (Navantia Training Integrated System), que permite interactuar con todos el interior de los S-80, el renovado tanque para ejercicios de escape libre, el aula especial de escucha para formar a los sonaristas, el aula del osmotizador y algunos simuladores propios de la Serie 70. A las reseñadas cabe añadir una estructura adicional. A finales de 2021 se inició el proceso para establecer la Oficina Técnica de Apoyo al Ciclo de Vida (OTACV), que, encuadrada en el Arsenal de Cartagena y con personal de la Armada y Navantia, se encarga de la gestión técnica del sostenimiento que se centra en la navegación segura de los submarinos. Lo hace con las secciones de Gestión, Ingeniería de Apoyo al Ciclo de Vida, Mantenimiento y Aprovisionamiento y las áreas transversales de Calidad y Tecnologías de la Información.

La apuesta por el S-80

La Armada apostó por un nuevo submarino convencional (SSK) con el que desarrollar los cometidos que tiene encomendados el Arma Submarina y los que surjan a medio plazo. Lo harán con los nuevos S-80 de la FLOSUB, que tienen a un capitán de corbeta como comandante, una dotación de unas 40 personas, eslora de 80,81 m., desplazan 2.965 ton. en inmersión, su casco resistente tiene un diámetro de 7,3 m. y son capaces de una autonomía de 4.500 millas a 18 nudos. Su propulsión está basada en un motor eléctrico principal de 3.550 CV asociado a 2 grupos de baterías con 180 acumuladores de ácido de plomo en cada una, que almacenan la energía eléctrica procedente de los alternadores asociados 3 motores diésel MTU 16V, consiguiendo una velocidad punta bajo el agua de unos 19 nudos y una autonomía que, cuando el AIP esté en funcionamiento, les permitirá tránsitos de unas tres semanas a 4 nudos, sin tener que emerger para tomar aire y alimentar sus motores diesel.

En ellos se instalaron sistemas como el radar de vigilancia de superficie de baja probabilidad de interceptación LPI (Low Probability of Intercept), sonares como el de flanco pasivo FAS&PRS o el remolcado DTAS Solarsub, que incluye un Módulo de Antena Acústica (MAC) de 123 m., que puede ser colocado a distinta cota de la del submarino y trabaja en la gama de frecuencias bajas y muy bajas, un sistema de contramedidas acústicas que lanza artificios que replican la firma sonora del submarino y un sistema lanza bombetas, el periscopio de ataque con avanzados sensores optrónicos, los medios propios de guerra electrónica EWS (Electronic Warfare System), los enlaces de datos tácticos cifrados Link 11 y 22, el equipo de identificación amigo-enemigo IFF (Identification Friend or Foe) y un Centro de Información y Combate que, podríamos considerar al cerebro de control de la nave y que cuenta con 1 pantalla de presentación de la situación táctica y 7 consolas multifunción Conan de Sainsel.

Importante es que la española SAES fue contratada para diversos suministros del sistema de combate relacionados con la parte acústica y sonar, desarrollando aplicaciones y funcionalidades relativas al manejo, operación y pruebas de del conjunto de sonar y de las capacidades de guerra submarina ASW (Anti Submarine Warfare). Son equipos para la interceptación acústica de las señales proporcionadas por el sonar, el manejo HMI (Human Machine Interface) de las pantallas relativas al procesado de los datos provenientes de todos los sónares, o para estimular con emuladores que replican las señales acústicas recibidas por los hidrófonos de ellos; se incluyen también sistemas de medición y monitorización de los ruidos generados y emitidos por la plataforma, conjunto de procesado de preclasificación y clasificación acústica (SICLA) y actuaciones relativas a la gestión de las bases de datos de contactos o elementos para la valoración de la propagación para detección y contra detección.

Navantia y la Armada han trabajado de forma conjunta para que la fabricación y operación de los S-80 sea una realidad industrial, tecnológica y militar (foto Octavio Díez Cámara).

Misiones

En cuanto a las misiones que pueden desarrollar estas plataformas versátiles y discretas para el combate y la proyección del poder naval sobre tierra podemos decir que son variadas, importantes y relevantes, tanto desde el punto de vista táctico como estratégico. Sus sensores pueden operar en modo pasivo para detectar blancos en superficie o navegando bajo el agua y atacarlos, dentro de los respectivos conceptos de guerras antisuperficie ASuW (Anti Surface Warfare) y ASW, con sus torpedos pesados de 533 mm. DM2A4 de la germana Atlas Elektronik, que son multipropósito y pueden ser filoguiados contra objetivos en superficie y submarinos situados a unos 50 km. de distancia, siendo el sistema de la nave capaz de guiar 6 de ellos contra otros tantos objetivos a la vez. Por lo que difundió la Armada en el reciente SINKEX 2025, el S-81 ha realizado lanzamientos de torpedos como parte del proceso de adiestramiento y evaluación de sus armas.

Ofensiva también es su capacidad de minado discreto de puntos de especial interés con sistemas cilíndricos como las Minea de SAES, que se son multiinfluencia (acústica, magnética, eléctrica o de presión) y tienen una notable capacidad destructiva derivada de la importante carga de explosiva que acogen en su interior. Se estima que estos submarinos podrán lanzar misiles, facilitando tanto el ataque a navíos en superficie, como proyectar el poder naval sobre tierra atacando objetivos de alto valor en la costa o en el litoral, cualidad que también en su caso generan al ser plataformas especialmente válidas para las inserciones y extracciones de los equipos operativos de la Fuerza de Guerra Naval Especial (FGNE).

Esta última sería la especial beneficiaria del estudio que se ha realizado sobre integrar en los submarinos que ahora se construyen un contenedor exterior tipo DDS (Dry Dock Shelter), que podría ser empleado para el transporte de minisubmarinos, lanchas y otro material que facilitase la proyección del personal de operaciones  especiales de la Armada hacia puntos costeros, aunque parece que la idea de su obtención no avanzaría con decisión, por aspectos como la penalización que generaría su empleo en las prestaciones generales de navegación bajo el agua.

Pueden desplegar también minas captadoras de las frecuencias que emiten diferentes tipos de naves, que pueden ser situadas en zonas de paso o en las cercanías de instalaciones navales, una actividad que, junto a los sensores propios de los S-80 que han sido desarrollados por Indra, formaría parte del potencial para desarrollar cometidos ISR (Intelligence, Surveillance, Reconnaissance) de inteligencia encubierta, con los que se captaría también emisiones de comunicaciones o de sistemas de armas, o COMINT (Communications Intelligence); señales acústicas, o ACINT (Acoustic Intelligence), de determinados contactos; o de movimientos, o IMINT (Imagery Intelligence). A esos cometidos, cuya información podrían transmitir con rapidez a los órganos de mando en territorio nacional gracias a enlaces como el SECOMSAT de comunicaciones por satélite, se le añade el de alerta y vigilancia (Indication & Warning), que es necesario para obtener avisos tempranos sobre actividades adversarias que permitan interpretar operaciones futuras.

Les corresponde también a los submarinos, que no hemos de olvidar son extremadamente disuasorios, porque su discreción no permite conocer con exactitud si están o no operando en un área determinada, el ayudar a la protección de unidades propias valiosas, lo que les llevaría a[8] moverse en avanzada por zonas en las que se previese una potencial amenaza para identificarla y, si fuese preciso, neutralizarla. Es muy probable, como afirmó el almirante Alejandro Cuerda, jefe del Arsenal de Cartagena, a mediados de 2025, que se obtengan más S-80 y se estaría pensando ya en los requisitos para un quinto y un sexto, que podrían ser conceptualmente distintos a los precedentes y más elaborados y capaces. Es el paso previo, como aspecto más lógico dentro del proceso de mantenimiento de la capacidad de diseño y fabricación de submarinos por parte de Navantia, al inicio del proceso de obtención de una nueva serie, la Clase S-90, de la que ya se empieza a hablar extraoficialmente en círculos de la Armada. (Octavio Díez Cámara)

[1] Apoyado en visitas, documentos y experiencias obtenidas en contactos con el Arma Submarina durante cuatro décadas.

[2] Se autorizó un desembolso para ella de 43,26 millones de euros.

[3] Inicial porque años después surgiría la modificación de alargamiento que daría lugar al definitivo S-80 Plus.

[4] Concepto aplicado por NE&SS-Undersea Systems de LM en los submarinos estadounidenses del tipo Virginia y Seawolf.

[5] En abril de 2016 se hizo pública la Resolución del Subdirector de la DGAM (Dirección General de Armamento y Material para la suspensión parcial y temporal de la Orden de Ejecución del programa S-80.

[6] En una de ellas permanece atracado uno de los Galerna que se dio de baja ya hace bastantes años.

[7] Los simuladores SIMPRA, SATS o SISMA de la Serie 70 pronto estarán en desuso.

[8] Su velocidad sostenida es inferior a la de grupos de combate o anfibios.


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