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El Pentágono da marcha atrás a la cancelación del programa E 7 Wedgetail y reconfigura su arquitectura de alerta temprana en un escenario que ha mostrado el desfase del E 3 Sentry

El primer Boeing E‑7A Wedgetail en servicio en la Royal Air Force. (Créditos: RAF)
El primer Boeing E‑7A Wedgetail en servicio en la Royal Air Force. (Créditos: RAF)

En un viraje que refleja la volatilidad del entorno geopolítico, el Pentágono anunció la reactivación del programa Boeing E‑7A Wedgetail, lo que revela una maniobra estratégica que responde más a necesidades operacionales inmediatas que a un viraje doctrinal definitivo. Tras haber decidido en junio de 2025 cancelar la adquisición de esta plataforma de alerta temprana aerotransportada, el Departamento de Guerra se enfrenta ahora a la realidad de una brecha crítica en sus capacidades de vigilancia aérea, lo que ha impulsado una reevaluación que devuelve al E-7 Wedgetail al centro del planeamiento militar estadounidense.

La cancelación inicial del programa obedeció a una combinación de factores estratégicos y financieros. Por un lado, el incremento de los costos por unidad y los retrasos en el desarrollo generaron reservas dentro del Pentágono, mientras que, por otro, la evolución del campo de batalla, particularmente en escenarios de alta intensidad contra adversarios de capacidades avanzadas, puso en duda la supervivencia de plataformas grandes y no furtivas como el E‑7. En paralelo, se impulsó una transición hacia una arquitectura de vigilancia basada en sensores espaciales y soluiones más flexibles como el Grumman E‑2D Hawkeye.

Acelerado desfase del Boeing E‑3 Sentry

Sin embargo, esta visión estratégica de 2025 dejó al descubierto una vulnerabilidad inmediata durante la Operación Furia Épica, en Irán, y era que la flota de Boeing E‑3 Sentry, que ha servido durante décadas como sistema AWACS (Airborne Warning And Control System) de referencia, se encuentra en un proceso de obsolescencia acelerada, con elevados costos de mantenimiento y una disponibilidad decreciente. Esta situación generó presión política y militar, lo que llevó al Comité de Servicios Armados del Congreso de los Estados Unidos a intervenir directamente, bloqueando la cancelación del programa y asignando fondos para su continuidad en el presupuesto de defensa de 2026.

La decisión de reactivar el E‑7 Wedgetail, por tanto, refleja una lógica operativa de transición en el Pentágono, que reconoce que las soluciones espaciales aún no están listas para sustituir completamente las capacidades de alerta temprana aerotransportada en servicio, y que es necesario mantener una plataforma madura y probada en servicio para cubrir ese vacío en el corto y mediano plazo.

El Boeing E‑7A Wedgetail representa una evolución significativa en la guerra de información aérea, su diseño está basado en el fuselaje comercial Boeing 737‑700, al que se le ha integrado el radar MESA de barrido electrónico activo, montado en una estructura dorsal fija que proporciona cobertura de 360 grados sin necesidad de rotación mecánica. Este sistema permite detectar objetivos aéreos y marítimos a largas distancias, gestionar múltiples amenazas simultáneamente y coordinar operaciones de respuesta conjuntas en tiempo real, consolidándose como un nodo de mando y control en el espacio de batalla más avanzado en la actualidad.

Antes de la cancelación del programa la Fuerza Aérea de Estados Unidos (USAF) había proyectado originalmente (en 2023) la adquisición de hasta 26 aeronaves Wedgetail, un número necesario para sustituir progresivamente a toda la flota de Boeing E‑3G y otras versiones del Sentry, aunque la implementación se está llevando a cabo de forma escalonada mediante la producción de prototipos y pedidos iniciales, en función de la disponibilidad presupuestaria y la validación de capacidades.

Actualmente entre los usuarios del Boeing E‑7A Wedgetail se encuentran la Real Fuerza Aérea Australiana (6 unidades), la Fuerza Aérea de la República de Corea (4 unidades), la Fuerza Aérea Turca (4 unidades) y la Real Fuerza Aérea Británica (RAF), que operará un total de 3 unidades, un activo declarado de la OTAN cuando estén en servicio, que se preveía trabajara junto con la flota conjunta de E-3 Sentry de la Alianza, que también tenía previsto reequiparse con los E-7 durante la próxima década, con un plan inicial para seis aviones y entrada en servicio previsto para 2031. Sin embargo, en 2025 el programa quedó suspendido por la retirada de Estados Unidos y la pérdida de base estratégica y financiera, el actual cambio de postura respecto a este avión por parte de EEUU podría devolver la opción a la Alianza.

Los usuarios han consolidado al Wedgetail como un sistema interoperable dentro de alianzas occidentales, capaz de integrarse en operaciones multinacionales y de actuar como multiplicador de fuerza en entornos complejos. (D.B. Colmenares)

 


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