El astillero vigués de Freire Shipyard fue escenario de la botadura de la nueva Embarcación de Apoyo a Buceadores (EAB) destinada a la Armada, que la operará con el nombre de “Proserpina” y el número de casco A22. La cada vez mayor importancia de los buceadores en todo tipo de operaciones militares llevó a la Armada a encargar un navío específico para este rol, que asignará a su Escuela Militar de Buceo (EMB), con sede en la Estación Naval de la Algameca (Cartagena, Murcia).
Para tal fin, la Jefatura de Apoyo Logístico (JAL) de la Armada seleccionó la oferta de la empresa C.N.P. Freire, S.A. (Freire Shipyard), firmándose el contrato en diciembre de 2024. El pasado 13 de abril, un año y cuatro meses después, los astilleros gallegos botaron el buque, con el número de casco 739, que fue amadrinado por Olga Vallespín Gómez, primera buceadora profesional española, con el nombre de “Proserpina”.
Según las imágenes, el navío está casi completo, quedando pendientes las pruebas de puerto y mar. Su entrega a la JAL está prevista para este mismo año, tras lo cual se transferirá a la Fuerza de Acción Marítima (FAM). La ceremonia estuvo presidida por los directores generales del astillero, Marcos y Guillermo Freire, acompañados del Almirante Jefe de Estado Mayor de la Armada (AJEMA), almirante general Antonio Piñeiro Sánchez, y del Almirante Jefe de Apoyo Logístico (AJAL), almirante Ignacio Céspedes Camacho, entre otras autoridades civiles y militares.
El AJEMA destacó: “Proserpina tiene una misión clara, exigente y estratégica: apoyar a la EMB en la formación de nuestros especialistas. Vivimos un entorno en el que la seguridad marítima es cada vez más compleja. Las amenazas no solo están en la superficie, también bajo el mar. Por los fondos marinos discurren infraestructuras esenciales, cables con nuestro internet, conducciones de gas, instalaciones, etc., y protegerlas exige preparación, medios y profesionales altamente cualificados. Ahí actúan nuestros buceadores y ahí la “Proserpina” se convierte en una pieza esencial”.
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Vista de popa del UEB “Proserpina”, todavía en el astillero Freire, antes de su botadura del pasado 13 de abril. (foto Armada)
Tecnología puntera para operaciones subacuáticas
La embarcación tiene una eslora de 32,90 metros y una manga de 9 metros, con una autonomía de 500 millas náuticas a una velocidad de crucero de 10 nudos, alcanzando una velocidad máxima de 12 nudos. Puede realizar misiones prolongadas en aguas nacionales y albergar hasta 15 miembros de su dotación.
El “Proserpina” incorpora tecnologías ecológicas para optimizar el consumo de combustible y reducir las emisiones. Entre sus principales características destacan el sistema de posicionamiento dinámico (DP2) y un sistema de fondeo con tres anclas, que garantizan la estabilidad en profundidades de hasta 90 metros.
La UEB está equipada para operaciones de intervención subacuática, incluyendo un Sonar de Barrido Lateral (SBL), un vehículo autónomo subacuático o Autonomous Underwater Vehicle (AUV) ligero, modular y desplegable, y un vehículo operado remotamente o Remotely Operated Vehicle (ROV) para observación y exploración. El ROV puede operar a profundidades de hasta 900 metros, mientras que el AUV alcanza los 300 metros.
Diseñada por Seaplace, la nueva embarcación integra áreas específicas para equipos de inmersión, cámaras hiperbáricas y coordinación táctica, orientándose a misiones de apoyo a buceadores, formación avanzada y trabajos técnicos en profundidad.
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Foto de familia de los asistentes a la botadura UEB “Proserpina”, que se va al fondo. (foto Armada)
Relevo clave para el buceo naval
Su misión principal será servir como unidad de apoyo a la EMB, especializada en operaciones subacuáticas complejas, desde inspecciones estructurales hasta intervenciones técnicas, garantizando la seguridad de las operaciones y el sostenimiento de infraestructuras navales.
El “Proserpina” A22 marca el inicio de una nueva etapa en el apoyo a las operaciones subacuáticas, sustituyendo a la veterana lancha del mismo nombre, que operó entre 1981 y 2010, y consolidando las capacidades técnicas y formativas de la Armada. En concreto, su EMB forma cada año a unos 500 alumnos de las Fuerzas Armadas (FAS) españolas. Este nuevo buque forma parte del proceso de modernización y renovación de unidades auxiliares, cuyo objetivo es reforzar la intervención subacuática y mantener a la Armada como referente en este ámbito, tanto a nivel nacional como internacional. Además, permitirá desarrollar sus funciones con mayor eficacia y garantizar la continuidad de la formación y especialización en buceo. (Julio Maíz)






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