En pleno desierto de Tarapacá, donde el paisaje árido se extiende hasta más allá de donde alcanza la vista, los F-16 Block 50 del Grupo de Aviación Nº3 y los F-5E/F Tigre III del Grupo de Aviación Nº12 están demostrando por qué siguen siendo la columna vertebral del poder aéreo chileno. Mientras la fase LIVEX de Salitre 2026 avanza a pleno ritmo desde la Base Aérea Cerro Moreno en Antofagasta, estas aeronaves operan también desde Los Cóndores (Iquique), sumando su experiencia a un ejercicio que ya reúne a más de 50 aeronaves de seis naciones.
La Fuerza Aérea de Chile ha desplegado sus principales activos de combate en este escenario realista de conflicto simulado de baja intensidad con componente humanitario. Los F-16 Block 50, con su probada capacidad en misiones aire-aire y aire-superficie, y los ágiles F-5 Tigre III actúan como Red Forces (Fuerza Roja). Su misión principal es desafiar intensamente a las Blue Forces (Fuerza Azul) obligando a los participantes a afinar tácticas, procedimientos y coordinación bajo estándares OTAN.

Cazas F-5 Tiger III y F-16D Block 50 de la Fuerza Aérea de Chile (FACh) que integran la Fuerza Roja en Salitre 2026 (Foto: Alejandro Santander, enviado especial de defensa.com)
F-39E Gripen vs F-16D Block 50
Uno de los duelos que genera mayor expectativa entre los observadores y participantes es, sin duda, el enfrentamiento entre los F-16 Block 50 chilenos y los novedosos F-39E Gripen de la Força Aérea Brasileira Aérea en su debut internacional. Ambos cazas con capacidades electrónicas avanzadas y gran maniobrabilidad, prometen combates aéreos de alto nivel que pondrán a prueba sensores, tácticas y la pericia de las tripulaciones en un ambiente multidominio exigente.
“Buscamos generar la mayor exigencia posible para que las tripulaciones aliadas perfeccionen sus técnicas”, explica el Red Coordinator de las operaciones en Los Cóndores. Y los resultados se ven en el aire: Los pilotos chilenos, junto a sus equipos de mantenimiento, ejecutan misiones diarias que combinan velocidad, precisión y resistencia en un entorno hostil por naturaleza.
Una escena épica
Imagina por un momento estar dentro de la cabina de un F-16 Block 50 de la FACh a alta velocidad con el rugido del motor General Electric F110-GE-129 vibrando junto a los latidos de tu pecho, mientras el desierto de Atacama se despliega como un inmenso campo de batalla bajo un sol implacable.
La fuerza G te clava en el asiento, la pantalla HUD proyecta datos a toda velocidad y, en el horizonte, aparece la silueta de un F-39E Gripen brasileño o un F-16D Block 40 estadounidense. El pulso se acelera, la adrenalina corre y cada maniobra es un pulso a pulso por la supremacía aérea.
Esa es la realidad que viven los pilotos chilenos en cada maniobra de Salitre 2026, no es un simulador, es combate realista, donde la precisión de un Split-S para evadir un ataque rápido o romper el contacto visual o un giro de alta G puede marcar la diferencia entre “victoria” y “derrota” en el ejercicio.
Más de 20 años de experiencia y doctrina
El Grupo de Aviación Nº3, con más de dos décadas operando el F-16 más avanzado de América Latina, aporta una experiencia acumulada en casi todas las ediciones anteriores de Salitre, menos del año 2004, ya que el primer F-16D Block 50 llegó a Chile en enero del 2006.
Aún así, operar como fuerza opositora no es nuevo para ellos, pero cada vez el nivel de complejidad crece. En esta versión, el ejercicio ha evolucionado claramente hacia lo multidominio, integrando operaciones aéreas combinadas (COMAO), apoyo aéreo cercano (CAS), inteligencia, vigilancia, fuerzas especiales, capacidades satelitales y ciberdefensa.

Cazas F-16 MLU y Block 50 Biplazas de la Fuerza Aérea de Chile durante su participación en la fase LIVEX de Salitre 2026 (Foto: FACh)
En las primeras jornadas de LIVEX, que comenzaron el 3 de julio, ya se han visto formaciones mixtas donde los F-16 chilenos han proporcionado protección aérea superior mientras A-29 Super Tucano y IA-63 Pampa realizaban misiones de apoyo cercano. Todo esto en un despliegue que supera las expectativas y consolida a Salitre como uno de los ejercicios aéreos más relevantes del continente.
Con el ejercicio previsto hasta alrededor del 12 de julio, las tripulaciones chilenas continúan acumulando horas valiosas en condiciones reales. No solo se trata de volar, es demostrar que, incluso actuando como “enemigo” en el simulacro, la preparación de la FACh permite elevar el estándar de todo el contingente multinacional. En el desierto nortino, donde el sol aprieta y el horizonte parece infinito, los F-16 Block 50 y F-5 Tiger lll siguen escribiendo otra página de la historia operativa chilena. (Luis Andres Lautaro y Alejandro Santander).





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