La OTAN ha dado un nuevo impulso a su arquitectura de Inteligencia, Vigilancia y Reconocimiento (ISR) con la decisión de incorporar hasta cinco sistemas MQ‑4C Triton, drones de gran altitud y larga autonomía que reforzarán la vigilancia aliada sobre áreas marítimas y costeras clave.
En la cumbre de Ankara, el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, anunció que Noruega, Finlandia, Alemania y Dinamarca han firmado una carta de intenciones para la compra conjunta de hasta cinco MQ‑4C Triton de Northrop Grumman. Se trata de la primera adquisición de este modelo por parte de la Alianza, y las nuevas plataformas se integrarán en la fuerza ISR aliada para complementar los actuales RQ‑4D Phoenix (como el Triton, basados en el Global Hawk) basados en Sigonella, dentro del programa de vigilancia terrestre de la OTAN. (Alliance Ground Surveillance AGS).
El MQ‑4C Triton
El MQ‑4C Triton es un sistema aéreo no tripulado HALE (High Altitude, Long Endurance) desarrollado a partir de la familia Global Hawk para el programa Broad Area Maritime Surveillance (BAMS) de la Marina estadounidense. Diseñado para misiones de inteligencia, vigilancia y reconocimiento marítimos persistentes, puede operar a más de 15 km de altitud durante unas 24 horas, con un alcance operativo que supera los 8.000 km, lo que le permite cubrir vastas áreas oceánicas y litorales en una sola misión. El Triton realiza misiones de patrulla marítima, ISR (Intelligence, Surveillance and Reconnaissance), búsqueda y rescate, relé de comunicaciones y ahora de inteligencia de señales, tiene un alcance superior a las 2.000 millas náuticas y una capacidad de carga de sensores de hasta 2,5 toneladas.
El Triton integra un radar de barrido electrónico activo optimizado para vigilancia marítima, el AN/ZPY‑3 MFAS (Multi‑Function Active Sensor), capaz de proporcionar cobertura de 360 grados y detectar desde grandes buques hasta embarcaciones menores y contactos de difícil localización. A este radar se suman sensores electro‑ópticos/infrarrojos, equipos de inteligencia de señales y enlaces de comunicaciones de largo alcance que permiten transmitir datos casi en tiempo real a los centros de mando y a otras plataformas de la Alianza.
El programa Triton nació para dotar a la US Navy de una capacidad de vigilancia marítima persistente en coordinación con los aviones de patrulla P‑8A Poseidon, ofreciendo una cobertura que complementa y amplía la de las plataformas tripuladas. La Real Fuerza Aérea Australiana recibió su primer Triton en 2024 como parte de un pedido inicial de cuatro aparatos, con planes para ampliar la flota hasta siete unidades, y lo emplea ya para vigilar amplias áreas del Indo‑Pacífico.
En el ámbito nórdico, un memorando de entendimiento entre Northrop Grumman y Andøya Space ha sentado las bases para dotar a las Fuerzas Armadas de Noruega de nuevas capacidades ISR basadas en el Triton, adelantando la integración de este sistema en la defensa del Atlántico Norte antes incluso del anuncio de Ankara.
Alemania ha protagonizado dos grandes intentos de dotarse de drones HALE basados en el Global Hawk: primero con el programa nacional Euro Hawk, cancelado en 2013 por problemas de certificación y costes, y después como pilar del programa OTAN Alliance Ground Surveillance (AGS), en el que participa con la flota de RQ‑4D Phoenix estacionada en Sigonella.
Alemania intentó adquirirlo dos veces
Recordemos que Alemania ha tenido dos programas en marcha para hacerse con el Global Hawk. El primer intento se materializó en el programa Euro Hawk, una variante del RQ‑4B Global Hawk equipada con un paquete SIGINT desarrollado en Europa y destinada a sustituir a los aviones de inteligencia electrónica Atlantique. El objetivo era disponer de un sistema nacional de inteligencia de señales de gran altitud y larga autonomía, capaz de operar durante decenas de horas sobre el espacio aéreo europeo y más allá. Sin embargo, el proyecto se topó con un obstáculo clave: la certificación para operar en el espacio aéreo europeo, donde se exigían sistemas anticolisión y requisitos de seguridad que no estaban incluidos en el prototipo suministrado. Los costes adicionales para adaptar la aeronave a esas normas se estimaron en unos 600 millones de euros, que se sumaban a los aproximadamente 560 millones ya invertidos, lo que llevó a Berlín a cancelar el programa en 2013 pese a que el prototipo había llegado a volar más de 25 horas seguidas y a batir récords de permanencia en vuelo.
En 2017 se puso en marcha un nuevo intento alemán, centrado ya en el Tritón, sin embargo poco se supo entonces más allá de que integraría sensores de Airbus. Alemania se sumó junto a otros 13 aliados al citado programa AGS que emplea cinco RQ-4D Phoenix y varias estaciones de control en tierra de los que se presentó en 2015 el primer aparato. Alemania contribuye de manera significativa a su financiación y uso como uno de los principales socios del programa.
Un salto en la arquitectura ISR aliada
Con la incorporación del Triton, la OTAN añade a su inventario una plataforma HALE específicamente optimizada para vigilancia marítima y costera, que actuará en tándem con los RQ‑4D Phoenix y otros sensores aliados. Desde bases como Sigonella y otras instalaciones que se definan en el marco del programa, estos drones podrán monitorizar de forma persistente el Báltico, el Atlántico Norte o el Mediterráneo, proporcionando una imagen continua de movimientos navales, tráfico aéreo a baja cota y actividades potencialmente hostiles.
En conjunto, Triton y Phoenix —ambos derivados del Global Hawk, con una envergadura en torno a los 35 metros y más de 30 horas de autonomía— consolidan el modelo de “ojos en el cielo” no tripulados que la Alianza ha ido construyendo desde Sigonella. La decisión de Ankara confirma que este enfoque HALE seguirá siendo uno de los pilares de la arquitectura ISR aliada, ahora reforzado por una plataforma específicamente concebida para vigilancia marítima de gran alcance. (José Mª Navarro García)





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