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Defensa podría cancelar la entrega de los demostradores del VCR 8x8 del Ejército de Tierra y reenfocar el programa

El programa de riesgos tecnológicos del VCR 8x8 del Ejército de Tierra podría cancelarse por el retraso acumulado en la entrega de los demostradores. El año pasado tenía que haber finalizado con la entrega por parte de la Unión Temporal de Empresas (UTE) formada por General Dynamics European Land Systems – Santa Bárbara Sistemas, Sapa e Indra de los cinco demostradores del Vehículo de Combate de Ruedas (VCR) 8x8 “Dragón” al Ministerio de Defensa para el comienzo de la Evaluación Operativa a cargo de la Brigada de la Legión.

Como no se cumplió este hito del programa de reducción de riesgos, el Ministerio de Defensa y la UTE están debatiendo ahora la posibilidad de prorrogar de nuevo los plazos vigentes del contrato actual o incluso dar por finalizado el programa de riesgos tecnológicos, cancelando la entrega de los 5 demostradores que habrían de ser evaluados en La Legión, lo que tendría importantes repercusiones. Importante cuestión en este sentido son las penalizaciones por incumplimiento del contrato, que acumularían una cifra próxima a los 10 millones de euros que seguiría creciendo mientras no se entreguen los blindados.

Se da el caso que recientemente actualizábamos la situación actual del programa con los plazos previstos para la entrega de los demostradores, que se espera tenga lugar antes de que acabe el primer cuatrimestre de este año. Pese a que el primer tramo de la fase de producción del 8x8 fue adjudicada en agosto del año pasado a TESS Defence, no se cuenta aún con los demostradores para poder iniciar la fase de evaluación, destinada a detectar cualquier problema antes de iniciar la fabricación. Por ello estaba previsto que al menos durante seis meses los vehículos y sus sistemas fueran sometidos a una Evaluación Operativa, pero dado el retraso acumulado, se decidió que las recomendaciones de esta evaluación serían tenidas en cuenta en forma de cláusulas del contrato de fabricación.

Por ello surge la duda de si estos demostradores y su evaluación servirán para el futuro programa si no se elige la misma plataforma y los sistemas que se decidió evaluar. Sí resultarán útiles y se habrían amortizado total o patriciamente los más de 90 millones si se mantiene la plataforma y los principales equipos analizados e integrados. De hecho los pliegos del actual contrato de producción contemplan que los vehículos tengan las capacidades (que no los sistemas), al menos de los programas tecnológicos. Baste recordar que los insuficientes presupuestos disponibles en comparación con los requisitos técnicos fueron la principal causa argumentada por GDELS-SBS después de que quedara desierto el contrato de producción en diciembre de 2019.

En el sector la percepción generalizada es que el programa de riesgos tecnológicos  ha dejado de tener sentido al no realizarse una evaluación en profundidad de las tecnologías que se decidió integrar. Podría darse el caso de que la fase de producción siga adelante sin tener en cuenta lecciones aprendidas de este modo, sin que se hayan disipado las dudas, por ejemplo, sobre el peso de la plataforma, la integración del sistema de misión, la robustez del grupo propulsor o la operatividad de los sistemas de armas, corriéndose el riesgo, precisamente ,de introducir riesgos en la producción por elegir sistemas no suficientemente evaluados.

Un poco de historia

Sin entrar en todo el proceso del programa VCR durante los últimos diez años y refiriéndonos solo a la parte de los programas tecnológicos, hay que recordar que en julio de 2015 el Secretario de Estado de Defensa (SEDEF) validó el Documento de Viabilidad (DDV) basado en la “adquisición de un producto existente en el mercado con integración de sistemas en servicio” organizado en dos fases, una primera de Reducción de Riesgos Tecnológicos y una segunda para la contratación del suministro de los primeros 348 vehículos.

El Ministerio de Defensa emitió en julio de ese año un Request for Information (RfI) a cinco candidatos y en diciembre adjudicó a la Unión Temporal de Empresas (UTE) formada por GDELS-SBS, Indra y Sapa el programa tecnológico para el desarrollo del 8x8 que contemplaba la construcción de cinco demostradores entre 2016 y 2018. La propuesta se basaba en el Piranha V de Mowag, filial de General Dynamics como GDELS-SBS, pero adaptada a las necesidades del Ejército de Tierra y bautizada posteriormente como “Dragón”.

En lo que respecta al programa de reducción de riesgos tecnológicos, el Ministerio consideraba que los resultados obtenidos de este serían implementados en los vehículos de producción para generar el mayor grado de seguridad durante el suministro y el ciclo de vida del sistema. También se buscaba “asegurar la soberanía operativa, para poder operarlo sin depender de terceras partes, además de fortalecer el tejido industrial en capacidades consideradas estratégicas de interés para la Defensa y la Seguridad y proteger la propiedad industrial e intelectual de la solución alcanzada”. La empresa responsable de la fabricación será autoridad de diseño, lo que supone poder realizar modificaciones, sostenimiento o exportar el vehículo, con una carga de trabajo nacional que alcanzará el 70 % en la fase de fabricación.

El programa contemplaba la fabricación de cinco demostradores tecnológicos que combinan los programas tecnológicos (PT), desde el sistema de misión, los de armas, el grupo motopropulsor y otros tantos que analizamos en exclusiva allá por 2016 (cuando se contemplaba que la fase de demostradores finalizara en 2018).

A grandes rasgos, el PT-1 se centra en el incremento de la seguridad, el PT-2 en la conciencia situacional, el PT-3 se configuraría como  Vehículo de Combate de Observador Avanzado, el PT-4 serviría para evaluar la integración de sistemas electrónicos, de comunicaciones e información, el PT-5 analizaría el grupo motopropulsor y un denominado PT-0 se constituiría como demostrador de movilidad. Sobre barcazas desarrolladas a partir del Piraña V pero con capacidades propias, se ha instalado el sistema de misión de Indra y el grupo Motopropulsor formado por motor y transmisión suministrados por Sapa. Cada uno de ellos fue equipado con diferentes equipos de protección, armamento y sistemas de comunicaciones según se configurara como diferentes tipos de puesto de mando. Se eligieron cinco torres distintas incluyendo dos de empleo remoto de 30 mm. dos de empleo remoto ligeras y una tripulada con cañón de 30 mm.

Sin embargo en octubre de 2019 se anunció el tercer retraso en la entrega de los demostradores tecnológicos, estableciéndose hitos no cumplidos en noviembre de 2018, julio y noviembre de 2019, planteándose entonces mayo de 2020 como la fecha tope para la entrega de los cinco demostradores que deberían ser evaluados por la Brigada de La Legión como fase previa a su fabricación en serie, hito que se alargó hasta diciembre del año pasado.

Por entonces se contemplaba que las pruebas de aceptación en fábrica de los cinco demostradores y las pruebas de aceptación del conjunto de demostradores a realizar en campo de pruebas de fábrica quedarían realizadas en el primer semestre de 2021. Finalizadas las mismas y recepcionados los demostradores por el Ministerio de Defensa, la intención era iniciar a continuación las pruebas de Evaluación Operativa, que realizaría personal del Equipo de Evaluación Operativa del Ejército de Tierra (BRILEG).

Entonces el Ministerio confirmó por primera vez la posibilidad de que los demostradores fueran convertidos en vehículos de pre-serie (retrofit) dada la proximidad de la fase de producción del primer lote. Sin embargo está previsto que los demostradores D4 y D5 sean empleados en las pruebas de resistencia a minas y dispositivos explosivos improvisados (IEDs) con lo que se aplicaría el citado retrofit a los demostradores D1, D2 y D3. También se contemplaba oficialmente que la configuración de los vehículos de producción podría variar respecto a los demostradores, contemplando que los definitivos tendrían las mismas funcionalidades que los montados en los demostradores, aunque será el Ministerio de Defensa quien apruebe en última instancia cualquier propuesta del contratista.

Respecto a los sistemas de armas (que constituyen aproximadamente un tercio del valor del programa), solo se han podido evaluar los correspondientes a los demostradores D1 y D2, dotados de las torres de empleo remoto de 30 mm. Tizona de Navantia (junto a Elbit Sytsems y Expal) y Toledo 30S de Pap Tecnos. En el caso de las torres de empleo remoto ligeras no se han producido evaluaciones ni pruebas de tiro y se habría seleccionado la Guardian 2.0 de Escribano Mechanical & Engineering que competía frente a la Mini Samson de Pap Tecnos, actualmente en servicio en el Ejército de Tierra e integrada en tres plataformas distintas. En el caso de la torre tripulada, la  Hifist 30 de Leonardo Hispania seleccionada para los Vehículos de Exploración de Caballería está preparada para su evaluación en cuanto sea posible.

En el caso de esta última, aunque sigue incluyéndose entre los requisitos de Estado Mayor para el Ejército de Tierra y se mantiene para los vehículos de serie, la primera fase no incluirá torres tripuladas por “cuestiones presupuestarias”, estando previstas su inclusión en la primera ampliación de dotación presupuestaria y habiéndose adecuado la barcaza para su incorporación.

A este panorama confuso se suma la posibilidad de que compañías que han quedado fuera del programa inicien acciones legales denunciando el proceso que se ha seguido en la selección de los diferentes sistemas o el recurso al Artículo 346 de Funcionamiento de la Unión Europea que supuestamente limitaría el acceso a compañías europeas. (José Mª Navarro García)

Foto: De izquierda a derecha los demostradores D2, D4 y D1 del VCR 8x8 (Ejército de Tierra)


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