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Los retos de Navantia para alzarse con el programa FSS británico

Según informamos recientemente, la agencia de compras de Equipamiento de Defensa y Apoyo del Ministerio de Defensa británico (Defence Equipment and Support o DE&S) ha publicado los cuatro consorcios seleccionados para la fase final del programa de construcción de los buques logísticos (Fleet Solid Support o FSS) para la Real Flota Auxiliar Británica (Royal Fleet Auxiliary o RFA) y la Royal Navy.

En el comunicado de la DE&S se hace especial hincapié en la presencia de compañías británicas de cada uno de los consorcios que participarán en la fase llamada Fase de Adquisición Competitiva (Competitive Procurement Phase o CPP). Los cuatro consorcios recibirán cada uno 5 millones de libras para elaborar sus propuestas detalladas, que posteriormente serán analizadas, especificándose que el contrato final de construcción será adjudicado a una compañía británica, en solitario o como parte de un consorcio.

Los cuatro consorcios adjudicatarios de contratos CPP son la india Larsen & Toubro, que incluye a las compañías británicas Leidos Innovations y Serco, al neerlandesa Damen asociada a la británicas Serco, el Team Resolute, que incluye a las compañías británicas Harland & Wolff y BMT (y a la española Navantia) y el Team UK, que incluye a las compañías británicas Babcok y BAE Systems.  El nombre elegido para el equipo en el que participa Navantia, Team Resolute, evoca un nombre con mucha tradición en el Reino Unido ya que varios buques y submarinos de la Royal Navy han tomado este nombre, que corresponde también al de la embarcación que encalló en el hielo ártico en 1854.

Los buques

La entrada en servicio de los nuevos portaviones de la clase Queen Elizabeth suponen nuevas necesidades logísticas que los actuales buques no pueden cumplir, de ahí que sea necesario para la Royal Navy disponer de nuevos buques que deberán reabastecer a los grupos de combate de portaviones, los grupos anfibios o a unidades que operen en el entorno litoral o durante operaciones de paz.

El programa contempla el encargo de dos buques con una opción para un tercero, embarcaciones que serían operados por la Royal Fleet Auxiliary, valorados en 1.000 millones de libras y cuya construcción deberá comenzar el año próximo. Deberán ser capaces de transportar 7.000 metros cúbicos de equipos, mantener una velocidad sostenida de 18 nudos, deberá poder suministrar material logístico (no a granel) mientras navega a 12 nudos y transferir cargas individuales de hasta 5 toneladas.

Deberán poder realizar el reabastecimiento en el mar (Replenishing at Sea o RAS) y realizar operaciones en cualquier lugar del mundo. Entre los artículos habituales están la munición, armamento, explosivos, comida o embalajes sólidos, no se trata por tanto de buques de reaprovisionamiento (Auxiliary Oiler Replenishemet o AOR) en el sentido tradicional ya que no cuentan con capacidad de reabastecimiento de combustible o agua a través de mangueras, aunque presente un diseño muy parecido.

Navantia, desde el principio

Navantia ha estado muy implicada en este programa desde que se puso en marcha en mayo de 2017, de hecho en noviembre de 2018 fue incluida en la lista corta de seleccionados para el programa, junto a otros cuatro astilleros. Navantia ofrece su experiencia en la construcción de buques de aprovisionamiento para la Armada Española y la Real Armada Australiana, habiendo construido para esta el HMS “Supply” y el HMS “Stalwart”. Tras la entrada en servicio del primero el pasado mes de abril, el hito más reciente la fue la realización del primer reaprovisionamiento de combustible en el mar (Replenishemet at Sea o RAS).

En septiembre de 2019 Navantia y su primer socio, la compañía de ingeniería BMT presentaron la propuesta en la exposición Internacional de Defensa y Seguridad (DSEI). BMT tiene probada capacidad de diseño e ingeniería naval, incluidos barcos de apoyo para los ministerios de defensa del Reino Unido (Tide Class) y noruego (HNoMS Maud), y como socio de diseño en Carrier Alliance. Entonces ya se anunció la intención de ampliar la participación de compañías británicas tanto en este como en futuros programas para lo cual organizaron una primera reunión el 13 de septiembre.

En mayo del año pasado Navantia suscribió un acuerdo exclusivo con el astillero Harland & Wolff, de Belfast, para presentarse al programa. Este acuerdo suponía la primera oportunidad dentro del Memorando de Entendimiento (MoU) firmado con su empresa matriz InfraStrata en noviembre de 2019, bajo el cual se están explorando otras vías de colaboración en el Reino Unido, tanto en el área militar de nuevas construcciones como de modernizaciones, así como en eólica marina fija y flotante. Navantia y Harland & Wolff están explorando otras oportunidades más allá del sector de defensa y de nuevas construcciones y modernizaciones, como en el área de subestructuras fijas (jackets) y flotantes para eólica marina,.

Fundada en 1861, Harland & Wolff fue el principal punto industrial de Belfast. Este astillero es conocido por la construcción del Titanic, poseer dos de las mayores grúas pórtico en Europa, denominadas Samson y Goliath, además de un dique seco que, juntamente con el Navantia en Puerto Real, son los dos mayores de Europa. El astillero, con un historial de éxitos en los sectores marítimo y energético, se vio seriamente afectado por la crisis del petróleo en el Mar de Norte, habiendo tomado desde su reorganización en 2019 un nuevo rumbo que compatibiliza la actividad civil y militar con el apoyo y la transferencia de tecnología de Navantia.

Campañas, presión y Brexit

A pesar de ser considerada ya en 2019 la favorita para alzarse con el programa dadas las capacidades, los éxitos recientes y las alianzas industriales establecidas, el astillero español tendrá que lidiar con la presión política orientada a la elección de compañías británicas, como quedó ya claro con la puesta en marcha de campañas de comunicación que presionan a las compañías y al Ministerio de Defensa a construir en Reino Unido y adjudicar el trabajo a compañías británicas.

Entre las argumentaciones se citan desde la obvia protección a los puestos de trabajo nacionales al enconado tema de Gibraltar y el Brexit, caldeando de vez en cuando el tema de la soberanía de las aguas que rodean a la colonia por ejemplo.

Navantia seguro se plantea la construcción local de los buques en las instalaciones de Harland & Wolff, actuando como tecnólogo en otros programas de éxito como los destructores clase Hobart australianos o el buque anfibio Anadolu turco, aportando el diseño y la transferencia de tecnología a socios locales.

A pesar del modelo de éxito implantado en Australia, materializado en los citados destructores y buques anfibios, además de las lanchas de desembarco y de presentar las que posiblemente eran las propuestas más maduras desde el punto de vista técnico, Navantia no pudo imponerse a la presión de la Commonwealth en el programa de construcción de las nueve fragatas previstas en el programa SEA 5000 australiano o los quince buques CSC (Canadian Surface Combatant) canadienses donde la metrópoli, liderada por BAE Systems, se alzó con ambos programas, valorados en 35.000 y 45.000 dólares respectivamente. (José Mª Navarro García)

Fotografía: El tipo de buque que se construirá para el programa FSS (UK MoD)


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