Indra ha dado un paso decisivo para situarse en el centro del diseño del futuro carro de combate del Ejército de Tierra, al combinar en el programa Sistema de Combate Terrestre Superior–PAMOV un concepto de “sistema de sistemas” con vehículos no tripulados, inteligencia artificial y una conciencia situacional muy reforzada.
El programa, SCTS–PAMOV, adjudicado a Indra a finales del año pasado, nace como programa de I+D de la Secretaría de Estado de Defensa para definir el concepto operativo del futuro carro de combate y diseñar sus subsistemas hasta la fase de prueba de concepto. En lugar de una plataforma aislada, plantea una arquitectura digital de sistema de sistemas que integra vehículos tripulados y no tripulados, sensores, armas y sistemas de mando y control en una única red táctica cooperativa.
Como nos transmitieron la directora de desarrollo de negocio de Sistemas Terrestres de Indra, Lola Carrillo, y el coronel en la reserva y asesor operativo de Sistemas Terrestres en Indra, Miguel Ángel de Díez, este enfoque persigue superar el modelo de modernización incremental de los carros actuales, saturados por nuevas capacidades y peso, y avanzar hacia familias de plataformas más ligeras, conectadas y colaborativas que actúen como un único ente de combate.
IA y visión 360° para una conciencia situacional superior
Uno de los pilares del concepto es la mejora drástica de la conciencia situacional mediante sensores avanzados, fusión de datos e IA embarcada, capaces de detectar, clasificar y priorizar amenazas en entornos saturados de información y bajo la presión del “campo de batalla transparente”. Indra ha desarrollado un sistema de visión 360º basado en inteligencia artificial que extiende la percepción de los blindados más allá de las capacidades humanas, reduciendo los ángulos muertos y acelerando la reacción ante cualquier amenaza.
La compañía trabaja en la integración de estas funciones en el Dragón, combinando visión panorámica, direcciones de tiro, comunicaciones y gestión de plataforma en el sistema Maestre, al que se irán sumando algoritmos de IA y realidad aumentada para aliviar la carga de trabajo de la tripulación. Esta misma filosofía se trasladará al futuro sistema de combate, apoyado por una nube táctica de combate ligada al programa MC3/Zeus, que permitirá acceder en tiempo real a sensores externos y coordinar el empleo de fuegos más allá del alcance orgánico del carro.
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El carro de combate Panther KF51 (Rheinmetall)
Vehículos no tripulados como equipo de combate
El concepto de Indra asume que ya no es viable concentrar toda la protección y letalidad en una sola plataforma pesada, y apuesta por multiplicar el número de vehículos dedicados a funciones específicas que operen en equipo con el carro principal. En este esquema, los vehículos no tripulados (terrestres y aéreos) se convierten en extensores de la capacidad ISTAR (Intelligence, Surveillance, Target Acquisition, and Reconnaissance), desplazándose por delante del carro y asumiendo las tareas más expuestas.
Estos medios no tripulados, cargados de sensores y conectados a la misma nube táctica, alimentan la conciencia situacional de la unidad y permiten recuperar la libertad de maniobra frente a la proliferación de drones y municiones merodeadoras enemigas. A medio plazo, el programa abre la puerta a integrar nuevas armas (incluida energía dirigida y, más adelante, misiles hipersónicos) para responder a blindajes avanzados y sistemas de protección activa.
Con un contrato de 45 millones de euros y 48 meses de duración, el programa PAMOV sitúa a Indra como líder tecnológico nacional en el futuro carro de combate, en línea con su papel en el FCAS y en programas europeos como los EDF MARTE y FAMOUS. La compañía aspira a actuar como empresa tractora de un ecosistema que combina grandes socios, pymes, startups, universidades y centros de ensayo, con una huella repartida en ocho comunidades autónomas.
Esta apuesta se alinea con el debate europeo en torno al Main Ground Combat System (MGCS), donde España busca estar en pie de igualdad con Francia y Alemania y aprovechar el potencial de sustitución de miles de carros en las próximas décadas pero que no se espera comience a dar sus frutos antes de 2045. Para Indra, la digitalización, las redes tácticas seguras y la IA aplicada al apoyo a la decisión serán las claves que permitan conectar el SCTS–PAMOV con esa futura arquitectura europea de combate terrestre.
Impacto operativo para el Ejército de Tierra
Desde la óptica de las unidades, el programa supone cambiar la forma de combatir, ejercer el mando y entrenar, pasando de plataformas aisladas a una red de sistemas cooperativos, multinacionales y multidominio. El futuro sistema de combate terrestre superior busca ofrecer más letalidad, más protección, mejor conexión y un entrenamiento más realista, de manera que cada innovación tecnológica se traduzca en mayor seguridad y eficacia para las unidades en operaciones.
En la planificación de capacidades hacia 2040, el SCTS–PAMOV se perfila como pieza central para renovar la maniobra pesada del Ejército, sostener su credibilidad en escenarios de alta intensidad y reforzar la contribución de España a la OTAN y la UE. Indra presenta este programa como una apuesta estratégica de país: un salto tecnológico y doctrinal que, si se consolida, puede situar a la industria española entre los actores de referencia en el combate acorazado de nueva generación.
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El radar NEMUS de Indra, parte de un futuro sistema de protección activa nacional (Indra)
Objetivo y alcance del PAMOV
El programa SCTS–PAMOV de Indra se articula ahora con más detalle como una hoja de ruta completa hacia el carro de combate del futuro: una familia de plataformas tripuladas y no tripuladas, conectadas por una red táctica, con alta movilidad, protección activa avanzada, mayor alcance de fuego y capacidades de IA para dominar un campo de batalla “transparente”.
Además el Ministerio ha definido seis grandes áreas tecnológicas que Indra debe madurar dentro del PAMOV como son apoyo logístico, propulsión y movilidad, protección y supervivencia, comportamiento autónomo, letalidad y sistemas de armas, consciencia situacional y sensores, conectividad y simulación. En última instancia la compañía cree que las tecnologías desarrolladas al amparo de programas como el PAMOV permitirán a España integrarse en el programa franco-europeo de carro de combate del futuro MGCS aportando sobre todo contenido tecnológico en el área de sensores y sistemas. (José Mª Navarro García)






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