Recientemente informamos del primer paquete de financiación en materia para ocho países de la Unión Europea en el marco de la iniciativa Security Action for Europe (SAFE). Rumanía recibirá más de 16.680 millones de euros, la segunda partida más alta, solo superada por Polonia (con 43,734 millones) y muy lejos de los 1.000 millones de España.
Según analizan medios rumanos, de este importe, 9.6 mil millones de euros se dedicarán a 21 programas de adquisiciones militares del Ministerio de Defensa, 4.200 millones a completar las autopistas A7 y A8 hacia Ucrania y Moldavia, y unos 2.800 millones a equipamientos del Ministerio del Interior y otras instituciones de seguridad.
En el capítulo estrictamente militar, Bucarest ha diseñado un catálogo de proyectos que combina compras en común con otros socios europeos y programas nacionales, con el doble objetivo de acelerar la modernización de sus Fuerzas Armadas y reactivar la industria local de defensa. Entre las adquisiciones previstas figuran misiles Mistral por unos 625–652 millones de euros, 12 helicópteros H225 y 12 radares procedentes de Francia, así como tres sistemas de defensa antiaérea y dos sistemas de mando y control para la defensa aérea adquiridos junto a Alemania, que completarán el despliegue de Patriot.
Uno de los programas más relevantes es la compra de 139 nuevos transportes blindados 8×8 Piranha 5, valorados en torno a 761 millones de euros y que serán producidos en Rumanía como continuación del contrato inicial de 2018 para 227 vehículos, del que solo quedan por entregar 11 unidades. HotNews ha revelado que una parte de estas nuevas plataformas integrará el sistema antiaéreo alemán Skyranger 35, una torre de última generación capaz de combinar cañón de 35 mm, sensores avanzados y, potencialmente, misiles, ofreciendo capacidad de defensa aérea de corto alcance y contra amenazas LSS (Low, Slow, Small), incluidas las pequeñas aeronaves no tripuladas y misiones C‑RAM.
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Torre Skyranger 35 (autor)
El Gobierno de Bucarest subraya que las condiciones financieras del SAFE —crédito a 45 años con 10 de carencia y tipos muy favorables para un país con rating BBB— permiten adelantar inversiones que el Ministerio de Defensa ya tenía planificadas a largo plazo, reduciendo el coste de capital y acelerando su ejecución. El ministro de Defensa, Radu Miruță, destaca además el efecto tractor sobre la industria nacional, al prever fórmulas de coproducción y transferencia tecnológica: “compañías con tecnologías de última generación van a trabajar en la misma planta con empresas rumanas, produciendo en común”, señaló, al tiempo que incidía en que al menos el 65% de los equipos debe fabricarse en Europa según las reglas del programa. (José Mª Navarro García)






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