Turquía ha dado un paso clave hacia la plena soberanía en la propulsión de carros de combate tras completar las pruebas de aceptación en fábrica del motor BATU, el propulsor nacional destinado al carro de combate Altay.
El anuncio, realizado el 31 de diciembre de 2025 por el presidente de la Presidencia de Industrias de Defensa (SSB), Haluk Görgün, confirma que el BATU ha superado con éxito el ciclo de ensayos de rendimiento y durabilidad exigido para su validación industrial. Con esta certificación, Ankara consolida su apuesta por una base tecnológica autónoma en un subsistema tan sensible como el grupo motor de un carro de combate pesado, tradicionalmente sometido a fuertes restricciones de exportación.
Características del motor BATU
Desarrollado por BMC Power, el BATU es un motor diésel de 12 cilindros y 1.500 caballos de potencia, diseñado para satisfacer las exigencias de movilidad, resistencia y fiabilidad de un carro de combate moderno como el Altay. Según los datos oficiales, el programa de ensayos en fábrica ha incluido pruebas de funcionamiento prolongado a alta carga y en un amplio espectro de condiciones ambientales, con especial énfasis en consumo contenido, vida útil prolongada y rendimiento en gran altitud y climas extremos.
El nuevo propulsor llega para sustituir a soluciones de origen extranjero utilizadas en los prototipos y primeras unidades del Altay, cuya disponibilidad estuvo condicionada durante años por vetos de exportación y decisiones políticas de terceros países. La validación de un motor diseñado y producido en territorio turco reduce de forma significativa la vulnerabilidad del programa frente a embargos y, a medio plazo, refuerza la capacidad de Ankara para ofrecer el Altay en el mercado internacional con menor condicionamiento externo.
Pese a la finalización de las pruebas de aceptación del motor, las autoridades subrayan que el hito se limita por ahora al BATU en sí y no al conjunto completo de la planta motriz. La transmisión automática nacional asociada al motor continúa su propio proceso de calificación, por lo que el Altay aún no dispone de un grupo motopropulsor totalmente indígena listo para la producción en serie, si bien el riesgo tecnológico remanente se considera considerablemente reducido.
Las actividades de fabricación y validación del BATU se concentran en las instalaciones de BMC Power en Ankara, concebidas para el desarrollo y producción a gran escala de sistemas de propulsión para plataformas terrestres pesadas. Desde el punto de vista operativo, la aceptación del motor constituye una condición previa para la integración en vehículo, las pruebas de calificación sobre el terreno y, en última instancia, la transición hacia lotes del Altay equipados con sistemas de propulsión plenamente nacionales, un objetivo que Turquía vincula estrechamente a su estrategia de independencia tecnológica en el ámbito de la guerra terrestre.
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El motor BATU (BMC Power)
Un camino tortuoso
Llevamos más de cinco años informando de este complejo programa, en concreto de la búsqueda de una motorización con un panorama internacional que se ha mostrado muy convulso para Turquía.
En 2021 supimos de las negociaciones entre empresas surcoreanas y turcas para formalizar un acuerdo de colaboración que permita dotar al Altay de un motor y una transmisión de diseño surcoreano y desarrollar un programa de industrialización de dichos componentes en Turquía que analizamos entonces, mientras a largo plazo se desarrolla una opción nacional.
Por entonces parecía próximo el acuerdo entre la compañía turca BMC, responsable de la fabricación del Altay y las surcoreanas Doosan y S&T Dynamics. Ese año el ministro de Asuntos Exteriores turco Mevlüt Çavuşoğlu visitó Corea del sur a donde entre otras cosas se formalizó un acuerdo con el responsable de la Administración de Programas de Adquisición de Defensa (Defense Acquisition Program Administration o DAPA) de Corea del Sur, Kang Eun-ho.
En la reunión se puso de manifiesto la importancia de Corea del Sur como aliado de Turquía en industria de defensa y se firmó el acuerdo de aprobación de la venta del power pack para el carro de combate Altay, un “acuerdo de importancia para el programa Altay” según reflejó el ministerio de Asuntos Exteriores turco. Aunque no ha trascendido formalmente, otra empresa surcoreana como es Hyundai habría sido responsable de la tecnología del motor incorporado en las versiones actuales del Altay.
Un poco de historia
Cuando en 2007 el Ministerio de Defensa turco inició el desarrollo de un carro de combate nacional decidió incorporar todos los sistemas de procedencia local posibles. La industria de defensa turca ha acumulado experiencia para acometer un proyecto de esta envergadura, pero diversos avatares, algunos de motivación política, están complicando que llegue a buen puerto.
Entre los sistemas que Turquía decidió nacionalizar para el Altay está el grupo motopropulsor, que incluye no solo el motor sino también la transmisión y otros sistemas anexos como el de refrigeración o escape. En enero los diarios anunciaban que el primer prototipo del motor para el Altay, bautizado como BATU estará listo este mismo año.
En marzo de 2007 se firmó un acuerdo por valor de 500 millones de euros con la empresa Otokar para el diseño, desarrollo y fabricación de cuatro prototipos del Altay, que fueron entregados en noviembre de 2016 al Ejército turco para evaluación. Inicialmente el Altay iba a equipar motores y transmisiones alemanas, ya que Otokar firmó en 2010 un acuerdo con MTU y Renk para el suministro del powerpack (conjunto de motor y transmisión). De hecho los cuatro prototipos construidos inicialmente por Otokar, con asistencia de la surcoreana Hyundai Rotem equipaban motores MTU 883 Ka 501 de 1.500 cv. y transmisiones Renk HSWL 295TM.
Paralelamente se estudió la nacionalización del sistema de propulsión con un primer intento que tuvo lugar a comienzos de 2014 con la firma japonesa Mitsubishi Heavy Industries (MHI) que finalmente fallaron. Después el Comité Ejecutivo de la Industria de Defensa turca (SSIK por Savunma Sanayii Icra Komitesi) y a Subsecretaría de Industria y Defensa (Savunma Sanayii Mustesarligi o SSM) encargaron a la firma turca Turk Motor Sanayi ve Ticaret (TUMOSAN) el diseño del motor y la transmisión para el Altay. Sin embargo TUMOSAN, del conglomerado Albayrak Grubu, está especializada en tractores y motores agrícolas turbo diésel pero solo de cuatro cilindros para tractores y embarcaciones.
En septiembre de 2016 la Subsecretaría de Industria y Defensa de Turquía recibió la oferta final del fabricante Otokar para comenzar la fabricación a gran escala del carro de combate Altay que incluía los primeros 250 carros con un objetivo de 1000 en total.
Los problemas surgieron en 2017 cuando la Subsecretaría de Industria y Defensa canceló el contrato con TUMOSAN, después de que esta no pudiera asegurar la independencia tecnológica después de cancelar el contrato que había firmado en 2014 con la empresa austríaca AVL. En enero de ese año TUMOSAN fue obligada a cancelar el contrato que había firmado con AVL por la preocupación del gobierno turco de que los factores políticos y legales austríacos pusieran en peligro el desarrollo de este motor y las posibilidades de exportarlo a terceros países con este motor.
En marzo de ese mismo año tras el fallido golpe de Estado y el posterior proceso de purgas y recorte de las libertades y las pretensiones del gobierno de Recep Tayyip Erdogan de aumentar sus poderes, supuso que Alemania, entre otros países, denegara un gran número de licencias de exportación de material militar a Turquía. Finalmente en 2018 el gobierno alemán decidió bloquear el suministro de componentes para el carro de combate por la participación de Turquía en la guerra civil en Siria, reforzándose entonces la apuesta por la nacionalización del grupo propulsor.
En mayo de 2018 el programa Altay dio un importante giro ya que el Ministerio de Defensa decidió encargar el desarrollo final y la fabricación a gran escala al grupo BMC en lugar de a Otokar como estaba previsto. BMC había construido blindados ligeros de ruedas pero no de cadenas y se habría impuesto a Otokar o FNSS puesto que el presidente del grupo Koc, al que pertenece Otokar, se había mostrado crítico con el presidente turco Erdogan.
En junio BMC firmó con la SSM un contrato para el desarrollo de un motor diésel de 1.500 cv. y otros sistemas para el carro Altay y finalmente se firmó el programa de fabricación en noviembre contemplándose la entrega de 40 carros dotados de un motor internacional mientras se completa el desarrollo del nacional. Estos 40 carros deberían haberse entregado según el contrato en 18 meses, hito que no se ha cumplido. Serían supuestamente estos 40 carros iniciales los que irían dotados del motor de Doosan Infracore a la espera del motor nacional.
El programa de desarrollo del grupo propulsor formado por motor y transmisión recibió el nombre de BAKU. Contempla un motor de doce cilindros en V, turbo-diésel con 1.500 cv de potencia y 4.600 Nm de par asociado a una transmisión automática. Para ello BMC firmó un acuerdo con el fabricante italiano Fiat Avio. Se incluye el desarrollo del sistema integrado de refrigeración por agua, de filtrado de aire y de escape. (José Mª Navarro García)




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