Por esa necesidad policial, los Mossos d’Esquadra operan desde unas instalaciones situadas en un extremo del Puerto comercial de la esa localidad, con un pantalán propio y espacio donde son visibles los vehículos en los que los agentes se trasladan hasta el lugar para iniciar sus jornadas de patrulla. Usualmente, allí están destacadas cinco naves. Una es la patrullera de altura Narcis Monturiol, una lancha con casco de fibra de vidrio que está equipada con medios autónomos para vigilar desde el aire o realizar búsquedas bajo el agua.
Cinco embarcaciones, que incluyen a la patrullera Narcis Monturiol, operan desde Vilanova i La Geltrú en la costa catalana (Octavio Díez Cámara)
Cuentan con una potente lancha de casco negro, con dos motores fueraborda que le permiten moverse a gran velocidad, y gran agilidad y la hacen óptima para persecuciones o para dirigirse con presteza a prestar un determinado servicio. Completa el despliegue en Vilanova i la Geltrú una lancha fuera borda Maestrale 7,40 de medio tamaño impulsada por un fueraborda Yamaha, y dos motos de agua que suelen moverse juntas en sus desplazamientos hacia aquellos lugares donde desarrollarán sus cometidos policiales.
Actividad constante
Estos días de verano la actividad de esas embarcaciones es constante y sus tránsitos hacia diversos puntos de la costa, o zonas donde se concentran los visitantes estivales, son constantes. Navegan durante toda la jornada e incluso los hemos podido ver regresando de sus patrullas al ocaso; es especialmente notorio que concentran más movimientos durante los fines de semana o en caso de eventos especiales.
defensa.com ha podido observar la presencia continuada de los medios de la Policía Marítima del Cuerpo de Mossos d’Esquadra, que no exime que también se observen patrulleras de la Guardia Civil, de Aduanas o del Salvamento Marítimo (SASEMAR). Los agentes del CME participan en vigilancias como las de aquellos que realizan actividades de buceo deportivo o de pesca submarina, contribuyen a dispositivos de búsqueda de personas que con tablas de surf o pequeñas embarcaciones se alejan de la costa, e intervienen para auxiliar a aquellos que puedan requerir de sus capacidades.
En poco tiempo, pues las instalaciones de Vilanova i La Geltrú se establecieron en 2022, se ha consolidado la capacidad de la Policía Marítima del CME y se está en una mejor disposición para intervenciones policiales en el medio marítimo costero. Los ciudadanos, visitantes y turistas son colectivos que se benefician activamente de esta presencia continuada. (Octavio Díez Cámara)





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