Grandes desafíos transnacionales
La conferencia se desarrolla en un momento en que los Estados americanos enfrentan desafíos transnacionales que exceden las capacidades de actuación individual. Según las autoridades peruanas, la agenda estratégica de la XVII CMDA está orientada a fortalecer los mecanismos de confianza mutua, promover el intercambio de información y avanzar en la construcción de respuestas coordinadas frente a amenazas emergentes que afectan la estabilidad regional.
Entre los principales temas en discusión destacan el combate al crimen organizado transnacional, la ciberseguridad, la gestión de riesgos de desastres, la cooperación humanitaria, el impacto del cambio climático sobre la seguridad regional y el fortalecimiento de capacidades conjuntas entre las Fuerzas Armadas del continente. Estos temas han sido identificados por los organizadores como áreas prioritarias para la defensa y la seguridad hemisférica.
Necesidad de coordinación
Uno de los mensajes más relevantes surgidos durante las primeras jornadas fue la necesidad de profundizar el intercambio de inteligencia, la interoperabilidad y los ejercicios combinados entre países aliados. En ese contexto, el ministro peruano Amadeo Flores Carcagno destacó la importancia de una coordinación permanente entre las naciones americanas para enfrentar amenazas compartidas y confirmó la existencia de mecanismos de cooperación fronteriza con países vecinos para contrarrestar las actividades del crimen organizado.
También ha puesto especial énfasis en la preparación de las Fuerzas Armadas frente a catástrofes naturales y emergencias regionales, como la vivida recientemente en Venezuela, subrayando la necesidad de que las instituciones castrenses del continente cuenten con procedimientos coordinados para actuar de manera rápida y eficaz ante crisis de gran magnitud. Esta visión responde al creciente impacto de fenómenos naturales extremos y a la necesidad de integrar capacidades logísticas, operativas y humanitarias entre los Estados miembros.
Aunque la XVII CMDA es un foro multilateral dirigido por los ministerios de Defensa del hemisferio y no por el Comando Sur de los Estados Unidos, varios de sus principales ejes de discusión —como la lucha contra el crimen organizado transnacional, la ciberseguridad, la protección de infraestructuras críticas, el intercambio de inteligencia y la cooperación regional— coinciden con las prioridades estratégicas de la Estrategia de Seguridad Nacional de 2025 de la administración Trump.
Paralelamente, la Operación Lanza del Sur, liderada por el Comando Sur, se presenta como una iniciativa estadounidense orientada a reforzar la vigilancia, la interdicción y el combate contra las redes de narcotráfico y crimen transnacional en el hemisferio. En consecuencia, más que una relación formal entre ambos mecanismos, existe una convergencia estratégica: mientras la CMDA busca consensos políticos y de cooperación hemisférica para enfrentar amenazas comunes, la Operación Lanza del Sur constituye una herramienta operativa de Estados Unidos para actuar sobre algunos de esos mismos desafíos de seguridad regional.
La lucha contra el crimen organizado del Acuerdo de Santiago
Avanzando parte de los objetivos que se abordan ahora en la XVII Conferencia de Ministros de Defensa de las Américas, en mayo de este año se firmó en Santiago de Chile por Argentina, Ecuador y Perú y Chile el llamado Acuerdo de Santiago, una iniciativa regional liderada por este último país para coordinar la lucha contra el crimen organizado transnacional en Sudamérica, convocando a ministros de Defensa e Interior de países vecinos.
Tras la firma, se conformó un grupo de trabajo que debe elaborar un plan de acción con medidas concretas y resultados verificable. En declaraciones posteriores, autoridades chilenas aseguraron que la iniciativa ya cuenta con seis países integrados en operativos conjuntos y que se busca extenderla a más naciones del continente. Los países acordaron reunirse nuevamente hacia finales de 2026 en Buenos Aires para evaluar avances y definir los primeros pasos operativos conjuntos contra el crimen transnacional.
Paralelamente, Chile ha reforzado esta agenda con giras presidenciales a países como Paraguay y Uruguay, buscando ampliar la cooperación en seguridad dentro del Mercosur y sumar más socios a la iniciativa. El Acuerdo de Santiago surge en un momento de alta preocupación por el avance del narcotráfico, la minería ilegal, el tráfico de armas y otras formas de delincuencia organizada que atraviesan fronteras en la región andina y el Cono Sur. La novedad está en la creación de un mecanismo formal, con plazos y grupo de trabajo.
Entre las líneas de actuación propuestas están el intercambio de información entre servicios de inteligencia, policías y fiscalías; la coordinación fronteriza para control de tránsito, trazabilidad de flujos ilícitos y operaciones conjuntas; la cooperación institucional entre organismos de seguridad y defensa; la inteligencia financiera y tributaria, para atacar el lavado de activos y el financiamiento del crimen; y el fortalecimiento de mecanismos regionales de respuesta a amenazas comunes. (D.B. Colmenares)





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