En una entrevista concedida el martes 10 de febrero al presentador Larry Kudlow en Fox Business, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó que su administración está preparada para iniciar una nueva fase de acciones militares dirigidas contra organizaciones de narcotráfico en América Latina, trasladando la estrategia del Comando Sur (SOUTHCOM) de ataques desde el mar hacia tierra firme.
Trump explicó que esta evolución táctica responde, según su visión, a los resultados obtenidos por la Operación Lanza del Sur en los operativos marítimos realizados en el Mar Caribe y el océano Pacífico desde septiembre pasado, donde afirmó haber reducido en aproximadamente un 33% la entrada de fentanilo y otras drogas al destruir embarcaciones vinculadas al narcotráfico. “Ahora los vamos a atacar en tierra. Los vamos a atacar muy fuerte en tierra”, declaró, sin especificar los países donde estas incursiones tendrían lugar.
De acuerdo con Trump, la estrategia inicial del SOUTHCOM se centró en neutralizar embarcaciones porque, en su análisis, los grupos criminales dependían del uso de botes para evadir controles terrestres. Sin embargo, al afirmar que ya “no hay botes”, sostuvo que ha llegado el momento de atacar directamente las operaciones en tierra, lo cual representaría una escalada significativa frente a las acciones marítimas que, hasta ahora, han dejado más de un centenar de presuntos narcotraficantes muertos.
Amenazade incursiones en México, Colombia y Venezuela
Aunque el presidente estadounidense no mencionó países específicos durante su conversación con Kudlow, sus declaraciones se enmarcan en una narrativa más amplia donde ya ha insinuado la posibilidad de incursiones en territorios como México, Colombia o Venezuela. En entrevistas previas, el presidente ha sostenido que los cárteles “controlan” partes de la región y que Estados Unidos debe asumir una postura más agresiva para proteger a su población, afirmando que los grupos criminales son responsables de cientos de miles de muertes por sobredosis en su país.
Sin embargo, sus declaraciones han generado controversia tanto dentro como fuera de Estados Unidos. Diversas agencias federales estadounidenses cuestionan la veracidad de las cifras presentadas por el presidente, señalando que el fentanilo no ingresa mayoritariamente por vía marítima, sino por la frontera terrestre con México, lo cual contradice la lógica central de la estrategia anunciada. Al mismo tiempo, gobiernos latinoamericanos han reaccionado con cautela ante cualquier insinuación de operaciones militares en su territorio, subrayando la necesidad de cooperación y respeto a la soberanía nacional.
Pese a estas críticas, Trump sostuvo en su entrevista con Kudlow que los ataques terrestres serían “mucho más fáciles” y formarían parte de un esfuerzo más amplio para “salvar vidas estadounidenses” y neutralizar organizaciones que calificó como “terroristas”. Aunque no ofreció detalles operativos, enfatizó que Estados Unidos “no permitirá que la gente destruya a nuestra juventud y a nuestras familias”.
Las afirmaciones del presidente Trump plantean importantes interrogantes sobre el futuro de la política antidrogas estadounidense y el impacto que una escalada de acciones militares podría tener en la estabilidad regional. Mientras tanto, los gobiernos latinoamericanos esperan clarificaciones oficiales sobre los alcances de esta posible nueva fase de intervenciones. (Bernardo de la Fuente)





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