La Base Aérea de Natal, en Rio Grande do Norte, fue escenario, en las últimas dos semanas, de una nueva fase en el desarrollo operacional del avión de combate F-39 Gripen de la Fuerza Aérea Brasileña. El caza pasó por intensas pruebas de lanzamiento seguro de bombas, un paso fundamental para validar el desprendimiento predecible y estable del arma, sin afectar la integridad estructural y el rendimiento de la aeronave.
La campaña se llevó a cabo con la aeronave con matrícula 4100, perteneciente al Centro de Pruebas de Vuelo del Gripen, ubicado en Gavião Peixoto/SP. Parte de los vuelos fueron realizados desde la cabina por el aviador mayor Thiago Camargo, del Instituto de Investigación y Pruebas de Vuelo (IPEV), quien se convirtió en el primer piloto brasileño en lanzar bombas con el F-39 Gripen.
Brasil se convirtió en el primer país en operar las bombas guiadas por láser Mk84 y Lizard 500 desde un Gripen, consolidando un paso importante en la integración de las armas del caza.
Cada lanzamiento se monitoreó en tiempo real, verificando la separación segura de las bombas y la estabilidad de la aeronave en diferentes condiciones de vuelo. En el campo de tiro de Maxaranguape, al norte de Natal, un equipo militar trabajó en la preparación de los blancos, la coordinación con la aeronave y la grabación de imágenes.
El material recolectado permitió verificar con precisión el comportamiento del arma y determinar las coordenadas del punto de impacto, datos esenciales para la validación técnica de las pruebas. (Javier Bonilla)





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