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Sábado, 16 de mayo de 2026 Iniciar Sesión Suscríbase

Hezbolá ha sido capaz de destruir una batería de la Cúpula de Hierro de Israel con un dron FPV conectado al operador con un cable de fibra óptica

Sistema Iron Dome de Israel (foto Rafael)
Sistema Iron Dome de Israel (foto Rafael)

Hezbolá ha difundido un video en el que se ve un dron del tipo FPV (First Person Vision o Visión en Primera Persona) impactando contra una batería del sistema Cúpula de Hierro (Iron Dome) de Israel en la frontera norte. El ejército israelí no emitió ningún comentario oficial sobre el incidente, si bien fuentes militares israelíes no negaron extraoficialmente la autenticidad de la grabación, que parece haber ocurrido hace unos días. El video también muestra un segundo ataque perpetrado por el grupo al día siguiente contra el mismo lugar, dirigido a un equipo militar que intentaba reemplazar la plataforma dañada 24 horas antes.

Este ataque representa la materialización de un dilema al que se enfrenta el ejército israelí desde hace tiempo para lidiar con la amenaza de los drones de visión directa, concretamente aquellos equipados con cables de fibra óptica.

Dificultad de neutralización

Esta tecnología se basa en conectar al operador con el dron mediante un delgado cable físico que no supera los 0,5 mm de grosor, lo que anula el efecto de los sistemas de guerra electrónica y de interferencia espectral, de los que dependen los sistemas de defensa israelíes. El dron no emite ninguna señal electromagnética, lo que hace casi imposible localizar su punto de lanzamiento.

Además, gracias a su pequeño tamaño, sus cuatro motores eléctricos y su vuelo a baja altitud, la firma de radar y térmica de los drones FPV son casi nulas. Los sensores electroópticos o acústicos parecen ser el medio más realista para detectarlos, aunque esto proporciona un tiempo de advertencia mucho más corto en comparación con los radares tradicionales. Desde el inicio de la actual campaña militar contra Hezbolá en marzo de 2026, y específicamente tras la entrada en vigor del alto el fuego el 18 de abril, los drones cuadricópteros, en especial los de fibra óptica, han emergido como las armas más destacadas de la organización contra las fuerzas israelíes en el sur de Líbano.

En las últimas semanas, el grupo ha lanzado más de 80 drones explosivos, de los cuales unos 15 alcanzaron sus objetivos, provocando la muerte de 5 soldados y dejando a decenas de heridos. Este cambio en las tácticas de Hezbolá es una simulación directa de lo visto en la guerra entre Rusia y Ucrania, donde esta herramienta se convirtió en un factor letal clave durante el año 2025.

Las estimaciones del ejército israelí indican la presencia de decenas de operadores de drones del tipo FPV en el sur de Líbano, quienes muchas veces operan desde el interior de viviendas civiles, y no se descarta que sean lanzados desde dentro de la "Línea Amarilla" establecida por Israel.

A menudo, el lanzamiento de un dron explosivo es precedido por el envío de un dron de reconocimiento para identificar el objetivo con precisión. Sobre el terreno, el ejército israelí busca acelerar la introducción de soluciones de campo, que van desde redes de protección pasiva, pasando por drones defensivos de contraataque, hasta llegar a sistemas láser móviles.

Sin embargo, la interceptación cinética sigue siendo un gran desafío debido a la dificultad de rastrear objetivos pequeños, rápidos y maniobrables. Durante una visita al sur de Líbano la semana pasada, altos funcionarios israelíes señalaron la existencia de nuevos programas experimentales para mejorar la detección y el derribo, reconociendo al mismo tiempo que el ejército aún intenta ponerse al día con el ritmo en tiempo real de estas amenazas.

Vulnerabilidad de la Cúpula de Hierro

Atacar un activo como la Cúpula de Hierro tiene implicaciones operativas más amplias. Las baterías de la Cúpula de Hierro, junto con los sistemas David (Honda de David) y Flecha (Arrow), son las más importantes y vulnerables, ya que un impacto contra ellas supone un colapso en la defensa general que podría llevar a la erosión del escudo defensivo israelí en el sector fronterizo.

Esto abriría brechas que permitirían a los misiles y drones de largo alcance de Hezbolá alcanzar objetivos en el norte de Israel y dentro de la franja ocupada por Israel en el sur de Líbano. Un escenario como este elevaría el costo de la presencia militar israelí y reforzaría el objetivo de Hezbolá de ejercer presión para lograr una retirada.

En el ámbito diplomático, Líbano e Israel se preparan para celebrar una tercera ronda de conversaciones en Washington el jueves y el viernes, encabezada por el veterano diplomático Simon Karam, designado por el presidente libanés Joseph Aoun para presidir la delegación de su país.

Según un funcionario israelí, esta ronda contará por primera vez con la participación de representantes militares para discutir medidas más específicas para el desarme de Hezbolá. Estos pasos se producen en el marco de las cláusulas de la tregua anunciada por Washington, según las cuales Israel se reserva el derecho de actuar contra ataques planificados, inminentes o en curso, mientras sus fuerzas continúan operando detrás de una "línea amarilla" que se extiende unos 10 kilómetros al norte de la frontera libanesa, tras haber advertido a los residentes que no regresen a esa zona. (Alex Ribeiro)

 


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