Hemos tenido acceso a un relevante documento de varios inspectores generales especiales estadounidenses con destino al Congreso de los Estados Unidos que ofrece datos precisos sobre las actividades militares y ataques aéreos de Rusia a Ucrania.
Con el nombre de “Operation Atlantic Resolve” y referido al periodo del 1 de julio al 31 de diciembre de 2025, presenta en cien páginas detallada información sobre los ataques a Ucrania con armas lanzadas por Rusia. Apunta detalles sobre esfuerzos estadounidenses centrados en acciones diplomáticas, aportaciones de diferentes países europeos para brindar apoyo militar a los ucranianos y otros que se centran en el esfuerzo militar de los rusos para conseguir los objetivos militares inicialmente planteados.
Significativo es que se asegura se ha incrementado el número de ataques en un 44,5% respecto al primer semestre de 2025 con sistemas aéreos autónomos de largo alcance sobre objetivos ucranianos, acciones que, por la intensidad de su volumen, han puesto a prueba las capacidades de intercepción de las defensas de misiles antiaéreos de Ucrania y han requerido más donaciones de municiones y partes por diferentes naciones para frenar las acciones ofensivas contra los ucranianos.
Si tenemos en cuenta los datos de los ataques aéreos generados desde Rusia, que son especialmente relevantes, las acciones de misiles y sistemas aéreos autónomos han sido, por su número, casi devastadoras. Se han contabilizado unos 75.000 ataques aéreos en seis meses, acciones de las que más de 69.000 corresponden a drones tipo Shahed -136/131 de diseño original iraní, cerca de dos mil a misiles de crucero de tipo X-101/X-555 y más de mil de armas de alta precisión y largo alcance, como los Kalibr y los Iskander-M.
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Los ataques aéreos sobre Ucrania se han intensificado en 2025.
Golpear cada vez más
Reseñar que en el informe se ponen ejemplos claros de acciones en las que Rusia intensificó de forma notoria sus ataques. Seiscientas veintinueve armas aéreas fueron disparadas hacia Ucrania entre los días 27 y 27 de agosto, de las cuales fueron interceptadas 589. Ochocientas más entre los días 6-7 de septiembre, lo que dio lugar al más intenso ataque de aeronaves autónomas y misiles de toda la guerra; en las jornadas del 22 y 23 de diciembre se contabilizaron nada menos que seiscientos treinta y cinco ataques principalmente dirigidos contra instalaciones civiles e infraestructuras energéticas.
“Operation Atlantic Resolve” señala que las defensas de Ucrania fueron capaces de interceptar o neutralizar con acciones electrónicas cerca del 75% de los ataques aéreos, muchos de las cuales, se señala en esas páginas, se realizaron con sistemas sin cabeza ofensiva actuando como señuelos para desgastar las capacidades antiaéreas de los atacados. Se concreta también que Rusia ha dirigido esfuerzos ofensivos a atacar rutas de suministro y nodos logísticos que apoyan a las acciones terrestres de Ucrania.
Además, se apunta que Rusia ha mejorado su potencial de fabricación de sistemas aéreos autónomos con inversiones en centros como Rubikon Center, donde se fabrican UAS (Unmanned Aerial Sistems) y ha mejorado sus elementos de Mando y Control o los que facilitan la maniobra y movimientos propios en tierra, realizando una mejor coordinación en sus fuegos, en las medidas protectoras y en el sostenimiento. (Octavio Díez Cámara)






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