Se cumplen 10 días del ataque a Irán de Estados Unidos e Israel a Irán, mediante la operación militar Furia Épica, efectuado sin el aval internacional, con el objetivo inicial de destruir el programa nuclear iraní, eliminar el sistema de misiles balísticos e impedir que Irán siga apoyando a grupos radicales islamistas existentes en el complejo e inestable laberinto bélico de Oriente Medio. Posteriormente, se añadió el cambio del régimen teocrático iraní como objetivo final.
En la primera oleada de ataques aéreos, el pasado 28 de febrero, se dio muerte al líder supremo, Alí Jamenei, al ministro de defensa, general de brigada Amir Nasirzadeh, al jefe de Estado Mayor de las Fuerzas Armadas, general de división Abdolraim Mosusavi, al comandante en jefe de la Guardia Revolucionaria Islámica (GRI), general de división Mohamed Pakpour, al jefe del Consejo Nacional de Defensa, contraalmirante Ali Shamkhani y a una veintena de altos cargos. En la segunda oleada se anuló el sistema de defensa antiaérea y en la 3ª y 4ª oleada se atacó el arsenal de misiles balísticos iraníes.
La respuesta de Irán fue realmente sorprendente. Por un lado, se efectuó menos de dos horas después de los inicios del ataque aéreo de Israel y Estados Unidos - mucho más rápida que en junio de 2025 - y, por otro, Irán lanzó bombardeos contra bases estadounidenses en al menos siete (7) países de la región, desde Baréin a Qatar, pasando por Emiratos Árabes Unidos (EAU), Kuwait, Arabia Saudí, Jordania e Irak, aparte de Israel.
A mayor abundamiento, apenas hubo un vacío de poder en el régimen ya que el mismo día 28 de febrero se nombró un Consejo Interino de liderazgo temporal, compuesto por el primer ministro Masoud Pezashkian - presidente en funciones -, el Jefe del Poder judicial Gholamhossein Mohsewi Ejei, y el ayatolá y jurista Alí Rerza Arafi, elegido por los miembros del Consejo de Guardianes. Todo ello indica que el país tiene una estructura de mando muy institucionalizada y que estaba preparado para efectuar la repuesta adecuada y oportuna al ataque de Estados Unidos e Israel.
Error de cálculo
Desde el punto de vista estratégico, en el ataque de Estados Unidos e Israel a Irán se encuentran aspectos éticos, legales y de credibilidad muy cuestionables como los siguientes: Hasta el jueves 27, se estaba en un proceso negociador entre Estados Unidos e Irán; es una intervención militar contra el derecho internacional; no se había consultado con los aliados; y nunca una intervención militar, únicamente aérea, ha conseguido los objetivos que se han señalado en la operación Furia Épica.
A Trump le ha ocurrido algo similar a lo que le ocurrió a Putin, en febrero de 2022, en la invasión de Ucrania con su llamada “operación militar especial”, en la que se pensaba que apenas habría resistencia por parte de Ucrania y cuya duración se estimaba que iba a ser corta de apenas unas semanas. El fracaso se debió a un estrepitoso fallo de inteligencia, estratégico y operacional. Putin estaba eufórico por sus éxitos conseguidos en su intervención militar en Crimea en 2014 y en Siria, especialmente, en 2015 y 2016.
De la misma manera, Trump se encuentra muy seguro y enfervorizado por la rapidez y eficiencia con la que han actuado las fuerzas armadas estadounidenses, ya sea en la operación militar Martillo de Medianoche contra Irán, el pasado mes de junio, o ya sea por su operación militar Resolución Absoluta en Venezuela con la captura de Maduro. En ambas operaciones no se registraron bajas estadounidenses.
La planificación y preparación de la Operación Furia Épica se estaba llevando a cabo entre Estados Unidos e Israel desde hace varios meses. El índice de aprobación de Trump en la primera semana de marzo es del 36%, según Morning Consult, con una tendencia a la baja. Esta situación resulta complicada para Trump mirando a la celebración del 250º aniversario de la independencia de Estados Unidos, el próximo 4 de julio, y a las elecciones de medio mandato del próximo mes de noviembre.
En cuanto a Netanyahu, y con independencia de la orden de arresto de la Corte Penal Internacional (CPI) que pesa sobre él y de estar acusado por corrupción en Israel, el éxito militar del acto de apertura de la actual guerra contra Irán, que comenzó con la muerte de Alí Jamenei, ha reforzado la confianza de sus partidarios mientras Israel se encamina hacia una elección a finales de año. Según una encuesta realizada por el Instituto de Estudios de Seguridad Nacional (INSS) de Israel, el 81% del público apoya los ataques contra Irán, mientras que el 63% de los encuestados cree que la campaña debe continuar hasta la caíde del régimen iraní.
A nivel regional, Estados Unidos no esperaba la reacción de Irán atacando con misiles balísticos, de crucero y drones a los aliados tradicionales estadounidenses de Oriente Medio, incluyendo los seis miembros del Consejo de Cooperación del Golfo (CCG), Jordania, Irak, Siria, y Turquía, aparte de Chipre y Azerbaiyán. En concreto, en estos momentos están implicados en esta guerra 15 países, contando con Estados Unidos, Israel e Irán.
En el horizonte internacional, las reacciones a esta guerra han sido muy diversas. Mientras Rusia denunció los ataques contra Irán como una “peligrosa aventura” que amenazaba Oriente Medio con una “catástrofe”, la ONU señaló que los ataques solo producían “muerte, destrucción y sufrimiento humano”, Australia mostró su respaldo a la acción estadounidense, la Unión Europea acompañada de algunos de sus miembros pidió moderación en la guerra, excepto España que se opuso, en tanto que China condenó enérgicamente los ataques contra Irán y el asesinato de su Jefe de Estado.
Cinco razones
Lo cierto es que la decisión de realizar operación Furia Épica constituye una falta de sensatez estratégica de Estados Unidos e Israel, principalmente, por cinco razones. La primera debido a los excesivos objetivos a conseguir, inalcanzables con los medios empleados; la segunda por no haber previsto la reacción iraní contra países aliados de Estados Unidos en la región; la tercera por olvidar a Ucrania, debido a que el enorme gasto de armamento en esta guerra impide cualquier apoyo al país del Dniéper; la cuarta por su error de cálculo, toda vez que la disposición actual de municionamiento en Estados Unidos no es suficiente para esta guerra alargada; y la quinta y última, confiar en la población iraní, actualmente muy desorganizada y desunida para cambiar el régimen. No se debe olvidar que, en muchas ocasiones, el nacionalismo prevalece sobre el resentimiento.
La rendición incondicional declarada por Trump también conforma otro error. En la lógica estratégica, siempre hay que dejar una puerta abierta al enemigo. En la actual situación de seguridad internacional prima la lógica de la guerra sobre la lógica de la paz, impera la razón de la fuerza por encima de la fuerza de la razón, es decir, rige la ley del más fuerte. Los tres principales lideres mundiales actuales Trump, Xi Jinping y Putin se mueven en dichos ámbitos de poder.
La duración de la guerra resulta esencial. Si las interrupciones del estrecho de Ormuz - por donde pase el 20% del petróleo mundial - se prolongan más allá de unas pocas semanas, las consecuencias se agravarán rápida y peligrosamente en el mundo ya que aumentarían los precios de la energía, de los transportes, de los productos industriales y de los artículos básicos que afectan directamente a los hogares, aparte de la escasez de municionamiento para los combates.
Una de las consecuencias más claras de esta guerra en Irán es que la ganadora va a ser Rusia ya que se está beneficiando del aumento de los precios y de las solicitudes de compra de hidrocarburos, así como su ventaja en la guerra en Ucrania que tendrá más dificultades de abastecerse de material militar estadounidense a través de la compra de la Unión Europea. Mientras tanto, China se deleita observando el continuo desgaste que está sufriendo Estados Unidos en el liderazgo mundial.
La niebla de la guerra impide predecir su resultado. Lo cierto es que a estas alturas se nota la fatiga estratégica de Estados Unidos, operando en los cuatro grandes dilemas geopolíticos mundiales, pero sin decidir el futuro de ninguno de ellos, ya sea en el Intermarium y en Oriente Medio que están en guerra o ya sea en el Indo-Pacífico y en el Ártico donde existen crecientes rivalidades geopolíticas. (General de División (retirado) Jesús R. Argumosa Pila/ AEME)







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