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La industria española de defensa ante el impulso europeo: de la periferia al liderazgo tecnológico

La industria de defensa española está en expansión y con presencia internacional, lo que refrenda el número de sus empresas en la feria Eurosatory, que tendrá lugar a mediados de este mes de junio en París. Es resultado del buen hacer de un tejido industrial volcado en las exportaciones desde la crisis de 2008, integrada en los programas europeos de I+D, que ha transformado el tejido en uno de los pilares fundamentales de la Base Tecnológica e Industrial de Defensa Europea, como refleja su gran presencia en programas del Fondo Europeo de Defensa (FED). 

En la última edición, 56 empresas e instituciones participaban en 42 proyectos de los 59 aprobados, el 71 por ciento, frente al 58 de la convocatoria anterior. España coordina 10 proyectos y está presente en 17 de los 20 consorcios de mayor inversión, 4 de ellos bajo liderazgo. Representa un cambio progresivo de paradigma para un país que, durante décadas, mantuvo una posición periférica en esa arquitectura europea.

 

  • Industria española: Participa en el 71% de los proyectos del Fondo Europeo de Defensa, con 56 entidades en 42 iniciativas.

  • Inversión europea: La UE prevé aumentar el gasto en defensa más de un 110% hasta 2035, impulsando nuevas oportunidades.

  • Liderazgo tecnológico: España avanza en áreas como IA, fotónica y cuántica, consolidando su papel en la base industrial europea.

Peso tecnológico

Las empresas aumentaron en participación y ganaron peso tecnológico y capacidad de liderazgo en ámbitos críticos y tecnologías que comienzan como disruptivas para luego consolidarse y ser estratégicas, como las derivadas de la fotónica, cuántica, guiado, navegación y control o la IA, que contribuyen a reconfigurar el tejido empresarial, fomentando la colaboración entre grandes grupos y PYME innovadoras en gran número de áreas. Esto genera un efecto multiplicador, ya que acceden a financiación europea, amplían capacidades tecnológicas y se integran en cadenas de valor internacionales, antes inaccesibles.

El impacto se extiende geográficamente, descentralizando la actividad, en la línea de la Estrategia de Tecnología e Innovación para la Defensa, que apuesta por el efecto vertebrador para reforzar el ecosistema y democratizar el acceso a oportunidades de negocio.

Ayuda financiera de la UE

La Comisión Europea respalda el plan de defensa con una asignación provisional de 1.000 millones de euros en ayuda financiera, consolidando a España como uno de los 8 primeros estados en acceder a este mecanismo, subrayando la confianza en la capacidad del tejido industrial español para ejecutar proyectos complejos y contribuir a la autonomía estratégica. Eurosatory pone en marcha alianzas y da a conocer tecnologías y productos, en muchos casos respaldados por contratos y programas de financiación o I+D de la tecnología que utilizará Europa en las próximas décadas.

El impulso inversor en defensa abre una ventana de oportunidad sin precedentes. Europa prevé incrementar su gasto en defensa más de un 110 por ciento hasta 2035, con un objetivo del 5 por ciento del PIB para los aliados de la OTAN. El Programa de Trabajo 2026 del FED destinará 1.000 millones a nuevos proyectos, con prioridades en defensa aérea y antimisil, combate terrestre y naval, además de más de 120 millones orientados a PYME y tecnologías disruptivas. España, gracias al Plan Industrial y Tecnológico para la Seguridad y la Defensa de 2025, está en posición para capitalizar esta demanda, demostrando capacidad para liderar proyectos complejos, atraer inversiones y desarrollar tecnología propia en ámbitos clave como potencia industrial europea.

Esta trayectoria no está exenta de desafíos, dependiendo de factores como mantener el ritmo inversor, garantizar la participación en futuras convocatorias nacionales e internacionales, cerrar brechas tecnológicas, proteger la titularidad nacional en un mercado voraz, respaldar la participación de la industria nacional en los grandes programas europeos y apostar por la tecnología nacional (antes de decantarse por tecnólogos de fuera de Europa).


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