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Los planes de Arabia Saudí para su industria de Defensa

El manido asunto de la venta de las bombas de precisión a Arabia Saudí ha puesto de nuevo en el punto de mira a este país del Golfo y sus adquisiciones de material militar.

Lo que la mayoría de medios generalistas ignoran es que Arabia Saudí, a semejanza del resto de países de la Región del Golfo, tiene planes para reducir su dependencia del mercado de hidrocarburos apostando por desarrollar empresas de alta tecnología, con la industria de defensa entre sus principales objetivos.

Ya a comienzos del año pasado adelantamos esta estrategia ilustrándola con algunos ejemplos, entre los que también podemos ahora incluir la construcción de las corbetas de Navantia, puesto que el contrato no se ha firmado con la Marina ni el Ministerio de defensa de este país, sino creando una joint venture con su nueva empresa de defensa, SAMI, cuyos planes pasamos a analizar.

Baste recordar lo publicado tras la firma del acuerdo, en el que Navantia acordó crear junto a la empresa estatal saudí SAMI (Saudi Arabian Military Industries) una Joint Venture (JV) en Arabia Saudí. “Esta alianza beneficiará  a NAVANTIA y permitirá potenciar los programas de defensa en Arabia Saudí reforzando su economía en línea con la Visión 2030 promovida por el Gobierno de este país. Esta Joint Venture supone una oportunidad excepcional para posicionar los sistemas integrados y soluciones tecnológicamente avanzadas de Navantia en el mercado de Arabia y su área de influencia, y está alineada con la estrategia de internacionalización de la compañía”. 

SAMI, fundada en mayo del año pasado tras escasos quince meses de planificación, forma  parte del citado programa Visión 2030 del Reino de Arabia Saudí, es parte de un plan estratégico a largo plazo cuya principal misión es el desarrollo de tecnologías de última generación y productos de defensa punteros, proporcionando servicios a la industria nacional para mejorar y potenciar el sector de Defensa en el país, asegurando el suministro de clientes domésticos e internacionales.

SAMI es propiedad del Fondo de Inversión Pública de Arabia Saudita y el presidente del Consejo es Ahmed Al-Khateeb, que cuenta para el puesto de Director Ejecutivo al Dr. Andreas Schwer, nada menos que ex CEO y Presidente de Rheinmetall International.

Objetivos

La empresa tiene en marcha multitud de acuerdos con diferentes empresas de defensa de primer nivel tanto de Europa como de Estados Unidos y de otros países, y entre sus objetivos para 2019 está consolidar estos acuerdos. SAMI quiere convertirse en una potencia regional en el sector de la industria de defensa, proporcionando soluciones a sus vecinos del Golfo y Oriente Medio sistemas de última generación construidos en gran medida en la región.

Quieren estar en 2030 entre las 25 compañías del sector de defensa y aeroespacial, para lo cual han organizado su actividad en torno a cuatro áreas de negocio que están estableciendo acuerdos con socios internacionales de primera línea.

El área de Electrónica de defensa se centrará en sistemas de Mando y Control, Comunicaciones, Ordenadores e Inteligencia (C4I), sensores, radares y tecnologías de microondas, además de sistemas ciberguerra y de guerra electrónica y sistemas de combate y comunicaciones navales. El área de Sistemas Terrestres desarrollará vehículos de ruedas y cadenas, blindajes, vehículos logísticos y vehículos no tripulados terrestres (UGVS).

La división de Aeronáutica se centrará en el desarrollo, fabricación, mantenimiento y reparación de aeronaves incluyendo de transporte, helicópteros de combate y aeronaves no tripuladas. El área de Armas y Misiles proveerá armas individuales convencionales de pequeño y medio calibre, misiles aéreos, terrestres y navales, armamento guiado, sistemas de lanzamiento y municiones, para las Fuerzas Armadas saudíes y otras de la región.

El objetivo es generar 40.000 empleos directos en Arabia Saudí y otros 100.000 indirectos durante los próximos 12 años, comprometiéndose la empresa a fabricar al menos el 50 % de sus productos en Arabia Saudí. Se espera generar ingresos por valor de 3.700 millones de dólares anuales y se prevé se destinarán al menos 1.600 millones para investigación y desarrollo para asegurar el desarrollo de sistemas de última generación.

Opciones para la industria española

Ante un plan como este, la evidente pérdida del mercado de Defensa de Arabia Saudí y la región del Golfo como comprador último pasa a convertirse en una oportunidad de negocio en forma de acuerdos tecnológicos. Cualquier empresa tendrá éxito en este y otros sectores en el momento que sea propietario de la tecnología, puesto que la fabricación se puede trasladar a cualquier área que ofrezca costes mejores, algo que nos recordó hace bien poco nada menos que Fernando Alonso el pasado mes de julio. Algunas compañías españolas ya se pusieron en marcha los últimos años alcanzando acuerdos en forma de establecimiento de empresas conjuntas, la transferencia de tecnología, la creación de plantas de fabricación o incluso la apertura de su accionariado a fondos de la región.

La apuesta por la innovación en el área de Seguridad, Defensa y Aeroespacial así como la orientación por la exportación, por parte de las empresas españolas, debería ser una ventaja a la hora de entrar en este “nuevo” mercado en el que tradicionalmente España ha tenido bastante éxito como analizamos recientemente.

Para cosechar éxito, sin embargo las empresas deben una vez más contar con un entorno estable y predecible, un plan industrial adecuado y conocido y una estabilidad y apoyo tanto por parte del Ministerio de Defensa como del Gobierno en su totalidad, no como en fechas recientes, donde la tónica ha sido la incertidumbre. (José Mª Navarro García)

Fotografía: La identidad corporativa de la nueva empresa saudí (SAMI)

 


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