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¿Qué quiere hacer el Gobierno con la industria de Defensa?

El pasado 31 de agosto se dieron de baja en la afiliación de la Seguridad Social, 363.017 personas, los peores datos de agosto desde 2008 e ilustran la ralentización del turismo en España, cayendo el pasado mes de julio el número de turistas internacionales un 4,9%. La patronal del sector explica estos datos por varios factores que van desde la desaceleración económica del país, la estabilización de destinos turísticos que compiten con España en el Mediterráneo o incluso la ola de calor en el norte de Europa. Es más, advierten que los datos el año próximo serán peores.

Con 82 millones de turistas el año pasado las ventajas de España como destino turístico son innegables, pero también es cierto que este país no puede vivir para siempre del “sol y playa”, es más no debe hacerlo. El turismo tiene una productividad muy baja, sufre de una elevada estacionalidad, es sensible a modas cambiantes y sus empleos son de baja cualificación y muy precarios.

Esta introducción nos sirve para poner en contexto la importancia del sector de Defensa y Aeroespacial en España, que ofrece elevada productividad, un peso cada vez mayor de las exportaciones, empleos de alta cualificación y una baja sensibilidad a la época del año o la meteorología reinante.

El sector en España

Según los datos de TEDAE, el año pasado el total de la industria de defensa y aeroespacial en España facturó 11.180 millones de euros, nada menos que un 0,9 % del Producto Interior Bruto (PIB) español y un 5,9 % del PIB industrial del país. Su apuesta por la investigación, el desarrollo y la innovación se constata con una aportación a estas actividades del 11 % de su facturación y su productividad multiplica por 3,3 la media nacional. El sector da trabajo a 56.404 personas de los que el 43 % son titulados universitarios y el 32 técnicos. De la facturación nada menos que el 83 % se destina al mercado de exportación. De total del sector el 52 % corresponde al sector civil y el 48 al de Defensa, siendo el sector de la aeronáutica civil el que más factura (42 % del total), seguido por el aeronáutico militar (38 %).

Sin embargo las empresas del sector reclaman hace años a los sucesivos gobiernos una política industrial clara que no presente vaivenes dependiendo del signo político y que permita planificar las necesarias inversiones en un marco de seguridad. Es lo que el anterior presidente de la patronal del sector TEDAE (Asociación Española de Tecnologías de Defensa, Aeronáutica y Espacio) Adolfo Menéndez resumía en sus conocidas “tres ces”, claridad, celeridad y continuidad.

La necesidad de un plan industrial claro para el sector de Defensa y Aeroespacial queda clara ante la actual situación política española que ha generado incertidumbre no solo en los programas de las Fuerzas Armadas españolas sino en lo que a las exportaciones se refiere.

En fechas recientes diferentes empresas del sector nos trasladaban su incertidumbre sobre la evolución actual del sector, algunas de ellas con importantes inversiones en marcha y ampliando sus plantillas de formas significativa y otras con contratos de exportación en marcha o pendientes de formalización. Estas nos explicaban que sin un horizonte claro a seis o diez años vista no pueden afrontar las necesarias inversiones en infraestructuras, equipamientos o personal especializado si el marco regulador no ofrece la necesaria seguridad.

Según las estadísticas oficiales que se disponen del último ejercicio completo, el 2017, el valor de las exportaciones de material de defensa totalizaron en España 4.348 millones de euros, un 7,3 % más que el ejercicio anterior, teniendo por destino principalmente países de la Unión Europea y la OTAN (72,6 % del total). Las ventas a países de la Unión Europea sumaron 2.763 millones (63,7 % del total) destacando Alemania, Reino Unido, Francia e Italia, destacando sobre el montante final el peso de los aviones de transporte vendidos a Alemania (ocho), Reino Unido (seis) y Francia (tres). Las aeronaves, con el 79 % (3.434 millones) representan la principal categoría.

Los países de la OTAN reciben el 72,4 % de las exportaciones por valor de 3.147 millones, repartiéndose entre 63 países los 1.192 millones de euros restantes (el 27,4 % del total). Muy importante es que el 63,1 % del total (2.745 millones) se correspondía con programas de cooperación en los que participa España.

El caso de Arabia Saudí

Llegados a este caso merece la pena situar correctamente a Arabia Saudí en el marco de las exportaciones de material de defensa, aeroespacial y de doble uso de España dada su presencia reciente en los titulares de la prensa generalista a raíz del anuncio del bloqueo del suministro de unas bombas de precisión. Oriente Medio, con Arabia Saudí a la cabeza es el principal comprador a nivel mundial de productos de defensa, tarta que se reparten principalmente entre Estados Unidos, Francia y Reino Unido.

En el caso de España, los titulares se los ha llevado estos meses el contrato de las cinco corbetas que Navantia construirá para Arabia Saudí, sin embargo la suma de los diferentes contratos en marcha de varias compañías solo con este país supone una cuantía mayor de los 1.800 millones de euros, cifra que se repartirá además durante el prolongado período de tiempo durante el que se construirán los buques.

En primer lugar los últimos informes de la Oficina Económica y Comercial de España en Riad, dependiente del Ministerio de Industria, Comercio y Turismo, consideran prioritario (en primer lugar) el sector de Defensa en las relaciones comerciales e inversiones frente a este país. Ese mismo informe precisaba en un 21,5 % el porcentaje del presupuesto de la Administración que iba destinado a Defensa. En este sentido, los datos de exportaciones a Arabia Saudí en esta área comenzaron a crecer a partir de 2013 cuando de unos modestos  21,2 millones de euros en 2012 se pasó a 406,4 millones, seguidos de 292,8 en 2014, 545,9 en 2015, 116,1 millones en 2016 y 270,2 en 2017, condicionados en gran medida por los contratos de aviones de reabastecimiento y transporte de Airbus.

Según el último informe publicado del sector, los 270,2 millones de euros exportados a Arabia Saudí en 2017 la colocan como uno de los principales destinos fuera de la OTAN y de la Unión Europa y suponen el 6,2 % del total de exportaciones. Se componen principalmente de un avión de transporte (55,5 millones de euros), repuestos para aviones de reabastecimiento en vuelo, repuestos y reparables para aeronaves de transporte de fabricación española y para una aeronave de un programa de cooperación europeo, aviones no tripulados, plataformas porta morteros, granadas de mortero, munición de artillería, equipos de detección e identificación de señales y equipos para un sistema de vigilancia perimetral, elementos ópticos de equipos de integración de sensores para detección y para cámaras de infrarrojos. Todas las licencias relativas a munición fueron acompañadas de certificados de último destino con estrictas cláusulas de no reexportación y uso fuera del territorio del país.

En ese mismo ejercicio se autorizaron con destino a Arabia Saudí 27 licencias de exportación por un valor de 496,2 millones de euros. Destacable es que del total de exportaciones el 99,74 % iban destinadas a las Fuerzas Armadas, no a compradores privados o empresas, por ello el Gobierno español exige a Arabia Saudí los correspondientes documentos de control de uso  destino final, incluyéndose estrictas cláusulas de no exportación o uso fuera del país.

Importantes son los últimos acuerdos firmados entre ambos países como el Acuerdo sobre Protección Mutua de Información Clasificada en el Ámbito de la Defensa, publicado en el BOE en 2017, que pretende reforzar las buenas relaciones de amistad entre ambos países y que tendrá una validez de cinco años, prorrogable anualmente. Antes en 2016 entró en vigor un Acuerdo de Cooperación Económico-Financiera entre ambos países para la promoción y protección recíproca de inversiones.

Es significativo el caso de una conocida empresa del sector nos confirmaba que la facturación a este país de Oriente Medio durante el pasado ejercicio alcanzó los 38 millones de euros, sin embargo una inversión en curso de 12 millones en nuevas instalaciones parece ciertamente en peligro a raíz de las últimas decisiones del Gobierno.

Como hemos expuesto en repetidas ocasiones, una base industrial de defensa fuerte  supone principalmente dos cosas. Por un lado disponer de una industria que pueda desarrollar programas y sistemas de armas que poder vender y exportar al mercado con garantías, contribuyendo en última instancia al crecimiento económico del país. Pero tan importante como esto es que las Fuerzas Armadas de España dispongan de unos recursos tecnológicos e industriales que permitan adquirir los productos y servicios que requieran para el cumplimiento de sus misiones. Un sector nacional capaz podrá proveer de soluciones al Ministerio de Defensa, reduciendo la dependencia de los proveedores exteriores y minimizando cualquier posible injerencia política en caso de conflicto, véase veto al uso de ciertos sistemas o limitación en el suministro de otros. En última instancia es una forma de garantizar la independencia tecnológica e industrial del país en un área tan sensible y esta no debería sufrir la incertidumbre derivada de los cambios políticos o la falta de una visión a largo plazo del asunto. (José Mª Navarro García)

Fotografías:

·El primer MRTT para Singapur (Airbus)

·El BAM Audaz de la Armada, un desarrollo de Navantia (Armada)


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