FIDAMC, un centro tecnológico para la Investigación, Desarrollo y aplicación de los Materiales Compuestos se confirma, veinte años después de su creación, como uno de los nodos clave donde se está diseñando la movilidad del futuro en España, con énfasis en la aviación y buena parte de la defensa), y ahora también como un actor industrial cada vez más transversal hacia sectores como el naval, el ferroviario o las energías renovables.
En fechas recientes hemos podido conocer en persona sus instalaciones de la mano de su director general Ernesto González Durán, de Isaac Pérez Fafian, su director de Fabricación Avanzada y Sofía Delgado Labrandero, responsable de programas aeronáuticos. Esta visita, que tiene lugar cuando celebran su 20 aniversario y tras su participación en la feria sectorial JEC World 2026, nos permite entender hasta qué punto este centro tecnológico ha evolucionado desde sus raíces aeronáuticas para convertirse en una plataforma de transferencia de tecnología en materiales compuestos a escala internacional en distintos sectores.
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FIDAMC tiene en Getafe su sede principal (autor)
Un centro tecnológico con ADN aeronáutico
FIDAMC nació en 2006 como una apuesta conjunta del entonces Ministerio de Industria, la Comunidad de Madrid y Airbus (entonces EADS) para mantener el liderazgo de la industria española en el uso de materiales compuestos en aeronáutica. Ubicado en el Parque Tecnológico del Sur, en Getafe, el centro ocupa unos 10.000 metros cuadrados y fue concebido como “lugar para incubar conocimiento, expandirlo y transferirlo a la industria”, en palabras de su actual equipo directivo.
Desde el inicio, la misión de FIDAMC se definió de forma muy distinta a la de una empresa industrial clásica ya que su “producto” no son aviones, barcos o trenes, sino tecnologías de fabricación, procesos y know‑how aplicables a múltiples programas. Esto se traduce en que su cadena de valor se articula en torno a proyectos de I+D, demostradores y prototipos a TRL (Technology Readiness Level o Nivel de Madurez Tecnológica) y MRL (Manufacturing Readiness Levels o Nivel de Madurez de Fabricación) elevados, que las empresas pueden llevar directamente a producción con un modelo llave en mano o plug and play, reduciendo al mínimo fases de prueba industrial posteriores.
Esa vocación tecnológica se refleja también en su estructura de gobernanza: al patronato inicial formado por Airbus, el CDTI y la Comunidad de Madrid, junto a Aciturri y MTorres, se han incorporado actores como Navantia, Talgo, Acciona, Hexcel y la Universidad Politécnica de Madrid, en coherencia con su plan estratégico 2024‑2028, centrado en la diversificación sectorial, de clientes, geográfica y tecnológica.
De TRL 3 a prototipos: el valor de fabricar a escala 1:1
Una de las características más singulares de FIDAMC es su capacidad para cubrir casi todo el arco de madurez tecnológica, desde un TRL 3 hasta fases muy próximas a la industrialización, incluyendo la fabricación de prototipos y primeras series. El centro está certificado para producir piezas “avionables” y para ensayos de certificación, que deben ser un reflejo absolutamente fiel de la pieza final que se someterá a la validación por parte de organismos como EASA o FAA.
La visita al taller permite comprobar esa capacidad en contexto real: grandes células de fabricación con máquinas de encintado de materiales compuestos de alta precisión, robots de gran tamaño capaces de colocar cintas de fibra con tolerancias del orden de 0,2 mm en piezas de varios metros, y equipos específicos para tecnologías emergentes como el consolidado in situ mediante láser de materiales termoplásticos (que mejoran las propiedades térmicas y de impacto para el sector defensa). En estas el uso de cámaras térmicas y algoritmos de control avanzado permite mantener zonas muy reducidas a temperaturas del entorno de 400 °C, modulando en tiempo real la potencia y dirección del haz para garantizar la calidad del consolidado.
Esta combinación de medios productivos de nivel industrial y orientación al I+D tiene dos resultados clave ya que, por un lado, permite a FIDAMC entregar a la empresa un proceso completamente afinado, con riesgos tecnológicos ya depurados mientras que, por otro, obliga a un trabajo continuo de adaptación y mejora de las máquinas, que se modifican de forma recurrente para explorar los límites de la tecnología. El caso de MTorres es paradigmático, el fabricante de maquinaria, patrono también de la fundación, utiliza a FIDAMC como banco de pruebas para sus medios industriales automatizados para laminación de materiales compuestos, introduciendo mejoras y cambios que luego se trasladan a las máquinas que comercializa en el mercado internacional.
Transferencia tecnológica y protección de la propiedad intelectual
El modelo de FIDAMC descansa en una idea sencilla pero exigente: el centro se considera un medio para llevar tecnología a la industria, no un fin en sí mismo. De ahí que uno de sus indicadores internos más relevantes no sea tanto la financiación captada en programas europeos, sino el volumen de transferencia tecnológica analizada hacia las empresas a través de proyectos donde las tecnologías desarrolladas acaban implementadas en productos reales.
En la práctica, trabajan con dos grandes tipos de proyectos. Por un lado, iniciativas impulsadas directamente por las empresas, que cofinancian el camino hasta el TRL objetivo y conservan la propiedad intelectual de los desarrollos. Por otro, proyectos con financiación competitiva (CDTI, Horizonte Europa, Clean Aviation, EDF, etc.), en los que la IP (propiedad intelectual) recae en FIDAMC, pero se explota mediante transferencia de conocimiento y tecnologías hacia los fabricantes.
La visita deja claro, además, que la gestión de la confidencialidad es un elemento central del ADN del centro: muchas áreas del taller se encuentran físicamente tapadas para que los técnicos de distintas empresas (a menudo competidoras) no puedan ver las piezas o procesos de otros clientes, cultura que se extiende a la cadena de subcontratistas. Este enfoque explica por qué muchos clientes no buscan únicamente piezas terminadas, sino la adquisición sistemática del know‑how: desde OEM aeronáuticos como Airbus o Embraer hasta proveedores de primer nivel y fabricantes de material utilizan FIDAMC para validar nuevos materiales, procesos y estrategias de fabricación antes de trasladarlos a sus propias plantas.
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Equipo especializado de laminación multicapa (FIDAMC)
Más allá de la aeronáutica: defensa, naval, espacio y otros sectores
Aunque sus orígenes son estrictamente aeronáuticos, FIDAMC lleva más de 15 años trabajando también en defensa y espacio, sectores que hoy viven una auténtica revolución y donde la demanda de estructuras más ligeras, eficientes y resistentes se ha disparado. En defensa, el centro está involucrado en desarrollos que van desde componentes estructurales para aeronaves militares hasta soluciones de baja observabilidad electromagnética para plataformas navales.
En el ámbito naval, el acuerdo con Navantia para explorar el uso de nuevos materiales compuestos en buques representa un salto cualitativo. Los composites permiten reducir el peso de superestructuras, mejorar la eficiencia energética y aumentar la capacidad de carga, al tiempo que ofrecen una gran resistencia a la corrosión, un factor crítico en entornos marinos. Además, FIDAMC trabaja en tecnologías de reducción de firma radar, combinando geometrías específicas con materiales y recubrimientos avanzados, algo esencial en los buques de próxima generación.
En el sector espacial, el centro se ha posicionado como socio de referencia para empresas que afrontan la “democratización del espacio”, con constelaciones y nuevos actores que exigen procesos mucho más ágiles y competitivos que los tradicionales. Sus tecnologías en termoestables consolidado in situ, estructuras inteligentes y fabricación aditiva encajan con las necesidades de una industria que busca componentes más ligeros y sostenibles.
A esto se suman aplicaciones en sectores como el ferroviario o las energías renovables, donde patronos como Talgo y Acciona ilustran la extensión natural de las capacidades de FIDAMC hacia trenes de alta velocidad más eficientes y palas eólicas de nueva generación.
JEC World y el 20 aniversario: FIDAMC se proyecta al exterior
La feria JEC World, en París, se ha convertido para FIDAMC en mucho más que una cita en la agenda, uno de los escaparates donde el centro proyecta su capacidad tecnológica y teje nuevas alianzas. En 2025, la entidad cerró seis acuerdos estratégicos con compañías clave del sector, con un protagonismo especial del Centro de Fabricación Avanzada (CFA), que gestionará y que está llamado a ser un referente de la impresión 3D, la robótica y la digitalización en Andalucía.
La edición de 2026 ha coincidido con el lanzamiento de la campaña de comunicación del 20 aniversario de la fundación, bajo la etiqueta #FIDAMC20years, y con la presentación de avances en ámbitos como los termoplásticos, la fabricación aditiva, la robótica avanzada y las estructuras inteligentes. La presencia en JEC se complementa con la participación en la última edición de la feria española FEINDEF 25.
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Un robot especializado del fabricante Kawakaki, en FIDAMC (FIDAMC)
Personas, formación y “campamento” industrial
Más allá de las cifras, la visita a FIDAMC deja la impresión de un ecosistema humano muy especializado, donde cada técnico acumula años de experiencia en casuísticas muy diversas. Los técnicos en encintado automático, por ejemplo, trabajan de forma habitual con piezas planas, curvadas, con diferentes preimpregnados y estrategias de laminado, lo que les da un dominio de la máquina mucho más versátil al que se encuentra en una línea de producción en serie, más estandarizada.
Esa experiencia ha convertido al centro en un auténtico polo de formación: FIDAMC dispone de un área estructural y física dedicada a cursos y capacitación, y colabora con la Comunidad de Madrid en programas para desempleados con tasas de empleabilidad cercanas al 100%. Muchos de esos técnicos terminan trabajando en empresas del sector, lo que refuerza el papel de la fundación como generador de talento en materiales compuestos.
La filosofía de “modelo de co-creación” resume bien su modelo de relación: los equipos de las empresas se instalan durante semanas en las instalaciones, interactúan con operadores, ingenieros, fabricantes de material y de maquinaria, y participan en todas las fases del desarrollo. El propio centro actúa, así, como showroom tecnológico para algunas compañías que utilizan las instalaciones para mostrar a sus clientes cómo se comportan las nuevas máquinas o materiales en un entorno de producción real.
Todo ello se sostiene sobre una estructura relativamente ligera (en torno al centenar de empleados) pero con una facturación por persona que duplica la media de los centros tecnológicos españoles, gracias a que alrededor del 85% de sus ingresos procede de proyectos privados y solo un 15% de financiación pública competitiva.
Un actor clave para la aviación y la defensa del futuro
En un momento en el que la defensa, el espacio y la aviación comercial afrontan desafíos como la descarbonización, la digitalización industrial, la irrupción de nuevos actores y el desarrollo de plataformas de sexta generación, FIDAMC se posiciona como una pieza estratégica del ecosistema español. Sus líneas en termoplásticos, termoestables, consolidado in situ, impresión 3D, estructuras inteligentes, robótica avanzada y algoritmos de aprendizaje para el control de procesos apuntan a un futuro en el que los materiales compuestos serán aún más protagonistas en aeronaves de transporte militar, drones, munición merodeadora, buques de baja firma y sistemas espaciales.
La combinación de patronos industriales de primer nivel, una base sólida en el sector aeronáutico, la expansión hacia otros sectores estratégicos y una intensa labor de formación y transferencia tecnológica hace de FIDAMC un actor difícilmente sustituible en la cadena de valor española de los materiales compuestos. Con su 20 aniversario como telón de fondo, el centro afronta los próximos años con un plan definido: diversificar sin perder su esencia, mantenerse varios pasos por delante de las necesidades de sus clientes y seguir siendo uno de los lugares donde, efectivamente, se está construyendo la aviación —y la defensa— del mañana. (José Mª Navarro García)






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