Airbus ha dado un nuevo paso en la defensa frente a drones kamikaze con el primer vuelo de demostración de su interceptor no tripulado Bird of Prey, que ha logrado derribar de forma autónoma un dron de ataque de un solo uso con un misil aire‑aire Mark I desarrollado por la start‑up Frankenburg Technologies. El ensayo se realizó en un campo de maniobras del norte de Alemania, donde el sistema ejecutó un escenario de misión realista: búsqueda, detección, clasificación e identificación del blanco antes de su neutralización.
Según explicó Mike Schoellhorn, consejero delegado de Airbus Defence and Space, la proliferación de drones kamikaze convierte su neutralización en una prioridad táctica urgente, y el tándem Bird of Prey‑Mark I pretende ofrecer a las fuerzas armadas un interceptor eficaz y asequible, capaz de cubrir un vacío crítico de capacidades en conflictos asimétricos. El sistema está integrado en la suite de gestión de combate aéreo IBMS de Airbus, lo que multiplica su efecto al encajarlo dentro de arquitecturas de defensa aérea ya existentes. Por su parte, Kusti Salm, CEO de Frankenburg Technologies, calificó la prueba como “un paso definitorio” para la defensa aérea moderna al demostrar, por primera vez, la integración en un dron de una nueva clase de misiles interceptores de bajo coste y fabricación masiva.
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El misil Mark I durante test en modo tierra-aire (Frankenburg Technologies)
El programa se ha movido a gran velocidad: apenas nueve meses después de su puesta en marcha, Airbus ha logrado volar un prototipo basado en un dron Do‑DT25 modificado, con 2,5 metros de envergadura, 3,1 metros de longitud y un peso máximo al despegue de 160 kilos. En esta campaña, la plataforma portaba cuatro misiles Mark I, aunque la versión operativa podrá cargar hasta ocho. Estos interceptores, subsónicos de alta velocidad y de tipo “dispara y olvida”, ofrecen un alcance de hasta 1,5 kilómetros, miden 65 centímetros y pesan menos de 2 kilos, lo que los sitúa entre los proyectiles guiados más ligeros desarrollados hasta la fecha. Incorporan una cabeza de fragmentación para destruir el objetivo por proximidad, permitiendo que el Bird of Prey, reutilizable, pueda enfrentarse y abatir varios drones kamikaze en una sola salida con un coste por blanco relativamente bajo.
Pensado para integrarse en la arquitectura de defensa aérea integrada de la OTAN, el Bird of Prey se conecta a los sistemas de mando y control ya desplegados, con el IBMS de Airbus como nodo central. Con estas características, se perfila como un bloque móvil y complementario dentro de soluciones de defensa antiaérea y antimisil en capas, destinado a combatir amenazas aéreas masivas que saturan los sistemas clásicos. Airbus y Frankenburg planean continuar las pruebas a lo largo de 2026, incluyendo lanzamientos con cabeza de guerra real, con el objetivo de madurar el sistema y mostrar sus capacidades completas a potenciales clientes internacionales. (José Mª Navarro García)







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