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Retos e incógnitas de la nueva política socialistas de Defensa

A la espera de saber quién será el nuevo ministro de Defensa, son muchas las dudas acerca de cómo afectará el cambio de Gobierno a las  Fuerzas Armadas españolas, pendientes, entre otras cuestiones, del más que necesario reequipamiento que deberá venir con el nuevo ciclo inversor.

Quién será el nuevo ministro o ministra de Defensa de España es el primer reto que tiene el presidente del Gobierno Pedro Sánchez, quien debería nombrar una persona del “aparato” de su partido, donde militan varios políticos con sobrada experiencia en tareas de Gobierno. La afirmación de que no pactará con Podemos descartó rápido como ministro al exJEMAD (Jefe de Estado Mayor de la Defensa) José Julio Rodriguez, al que siempre han postulado desde dicha formación para el cargo.

Sea quién sea el nuevo ministro, esperemos que algún veterano del aparato, lo tendrá  francamente difícil por la “debilidad” del nuevo ejecutivo en el legislativo, ya que sólo tiene 84 de los 350 diputados que lo forman, la férrea oposición del centro derecha (PP y Ciudadanos)  y siendi coaccionado en su política por los separatistas.  Incluso, según declaraba el domingo la líder del PP Andrea Levy, ni estaría asegurada la aprobación de los Presupuestos Generales del Estados, teóricamente  ya cerrados, pero a los que podría vetar,  dada la nueva situación,  los populares en el Senado.

El otro punto vital será la puesta en marcha del nuevo ciclo inversor, largamente esperado por las FAS y por la industria de defensa, dado que miles de puestos de trabajo, por no hablar de los  programas de I+D+i, dependen de éstos. El nuevo ministro y su equipo deberán de revisarlo, y posiblemente modificarlo, por lo que, cómo poco, sufrirá un importante retraso, esperemos que aunque sea a base decretos de Consejo de Ministros vayan sacando los puntos más urgentes, cómo sería el de renovación del helicóptero CH-47 Chinook.

El otro punto que genera incógnitas es si el actual ejecutivo va seguir manteniendo los múltiples despliegues internacionales que hereda.  Es de esperar se mantengan misiones de la ONU, como la de Líbano, que puso en marcha el socialista Rodríguez Zapatero,  otra cosa serán las misiones de la OTAN, como las de Afganistán e Irak, en las que podría sufrir la presión de la extrema izquierda para abandonarlas. (Julio Maíz Sanz)


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