El sostenimiento de los carros de combate Leopardo 2E del Ejército de Tierra se encuentra en una nueva fase con la puesta en marcha de un ciclo de mantenimiento integral que garantizará su operatividad durante, al menos, la próxima década y que prepara el terreno para su futura modernización.
Un contrato marco sin precedentes
En diciembre de 2023 el Ejército de Tierra activó un contrato de “Apoyo al mantenimiento de los carros de combate de la familia Leopard” valorado en 208,2 millones de euros, la mayor inversión realizada hasta ahora en sostenimiento de estos sistemas. El acuerdo, gestionado por la Jefatura de Asuntos Económicos del Mando de Apoyo Logístico (MALE), se estructura en dos lotes: 105 millones para los Leopardo 2E y 21 millones para los Leopard 2A4, con anualidades entre 2024 y 2026 y posibles prórrogas hasta 2029.
Hay que recordar que el contrato inicial de fabricación del Leopardo 2E ya contemplaba que Santa Bárbara Sistemas asumiera la responsabilidad del Ciclo de Vida, lo que ilustraba ya entonces la capacitación y la transferencia tecnológica alcanzada y ejemplificaba la apuesta por la contribución a la soberanía nacional. Sin embargo ahora, por primera vez desde su entrada en servicio a comienzos de los 2000, todas las necesidades de mantenimiento de la familia Leopard se canalizan a través de un único expediente, aportando coherencia presupuestaria y estabilidad a la planificación industrial.
El contrato, adjudicado a General Dynamics European Land Systems – Santa Bárbara Sistemas (GDELS‑SBS), combina mantenimiento preventivo, correctivo y evolutivo sobre toda la familia de carros Leopard en servicio: Leopard 2A4, Leopardo 2E, carros de recuperación Leopardo 2ER y variantes para instrucción de conductores (219 carros de combate y 19 recuperadores), tanto en territorio nacional como en zona de operaciones. Incluye asimismo suministro de repuestos y formación a nivel de cuarto escalón, reforzando el músculo logístico del Ejército y su autonomía a la hora de sostener estos medios en escenarios de alta demanda.
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Línea de torres de Leopardo en diferentes fases de la puesta al día (autor)
Alcalá de Guadaíra, centro de excelencia
El núcleo de este esfuerzo de sostenimiento se sitúa en el centro de excelencia de apoyo al ciclo de vida de Alcalá de Guadaíra (Sevilla), donde GDELS‑SBS concentra las actividades de mantenimiento integral de los Leopardo 2E. Recientemente pudimos conocer de primera mano el proceso y comprobamos el resultado del intenso trabajo de recuperación de capacidades industriales y know‑how acumulado durante más de dos décadas, apoyándose en la experiencia original de fabricación del carro en España y en la colaboración estrecha con el Parque y Centro de Mantenimiento de Sistemas Acorazados nº 2 (PCMASA) y las unidades usuarias.
El proceso de mantenimiento F10 (denominación empleada para este mantenimiento integral de media vida) implica el despiece completo del vehículo, la revisión de la integridad del chasis, el repaso y reparación de estructuras, la sustitución de elementos del tren de rodadura o el desmontaje del grupo motopropulsor, que se revisa en banco de pruebas propio.
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Barcaza sin torre ni cadenas en una de las primeras fases de la revisión (autor)
Un proceso industrial complejo y a gran escala
En el momento de nuestra visita a Alcalá de Guadaira, en la conocida como Nave Leopardo trabajaba con alrededor de 15 carros en distintas fases de revisión, con nueve torres desmontadas y cuatro vehículos ya con la torre integrada, y una plantilla de unas 35 personas repartidas entre chasis, torres, motores y puestos auxiliares. Cada carro se despieza por completo, empezando por la separación de la torre y la barcaza, se desmontan cadenas y ruedas, se revisan brazos de suspensión, amortiguadores y elementos de protección, y se someten a limpieza, reparación y repintado. El grupo motopropulsor se extrae y se prueba en bancos específicos, sustituyendo los componentes necesarios para asegurar la fiabilidad.
Pudimos comprobar que hay partes más sensibles como la electrónica de torre y la electrónica de potencia, donde la obsolescencia tecnológica de sus módulos es más acusada. El taller dispone de una zona específica para diagnóstico y reparación de estos módulos, donde se localizan averías tarjeta a tarjeta y se intenta reparar siempre que sea posible. Sólo cuando el daño es irreparable se recurre a sustituir el equipo, en un contexto en el que muchos fabricantes han dejado de producir componentes originales.
Una vez que se ha completado la puesta al día de cada carro se somete a una “ITV” en la que se comprueba el correcto funcionamiento de cada sistema, desde el chasis a la torre, pasando por la suspensión o la estabilización del cañón o a las cualidades dinámicas para lo que se rueda el carro por la pista de pruebas adyacente a la planta, la mayor de Europa de sus características.
Cadena de suministro y ritmo de entregas
El año pasado se entregaron diez carros con la F10 completada, un ritmo que la empresa aspira a duplicar hasta al menos 20 unidades este año. Este objetivo es fruto de un esfuerzo significativo por reactivar una cadena de suministro que llevaba años tensionada y que aún hoy condiciona la capacidad productiva. Los responsables de compras advierten, no obstante, que los plazos de aprovisionamiento siguen siendo uno de los principales cuellos de botella: tras la prolongada pausa en grandes programas y el impacto de la guerra de Ucrania, numerosas referencias han quedado fuera de catálogo, obligando a rediseñar despieces, localizar proveedores alternativos y reconstruir stocks prácticamente desde cero. Todo ello requiere tiempo, inversión y, sobre todo, continuidad.
En este contexto, la estrategia actual de GDELS Santa Bárbara Sistemas se apoya en una amplia implicación de la industria española, con más de un centenar de proveedores nacionales ya involucrados en el sostenimiento de los Leopard, desde especialistas en mecano‑soldados hasta empresas de cableado y conexionado. Frente a modelos basados en pocos suministradores, la compañía ha optado por repartir la carga de trabajo en paquetes ajustados a la capacidad real de cada empresa, favoreciendo un tejido industrial diversificado y resiliente. Esta apuesta ha permitido reactivar capacidades que se habían debilitado, pero solo puede consolidarse si existe estabilidad en los presupuestos anuales: sin una planificación sostenida, el esfuerzo realizado corre el riesgo de diluirse. La proximidad geográfica de los suministradores, reforzada como lección aprendida tras la pandemia, subraya además la importancia de mantener este impulso para asegurar la disponibilidad futura de suministros críticos.
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Los vehículos de recuperación también son revisados (autor)
Del mantenimiento a la modernización
El éxito del primer ciclo de mantenimiento integral se interpreta en la industria como un paso previo imprescindible hacia el futuro programa de modernización profunda del Leopardo 2E que hace años estudia el Ejército de Tierra. La F10 permite “recuperar toda la formación y la información” acumulada desde la fase de fabricación inicial, volver a trabajar en todos los subsistemas y diagnosticar los problemas actuales, dotando al Ejército y a la industria de una visión clara de qué debe evolucionar en la siguiente fase.
Nos explican por ejemplo que no tiene demasiado sentido modernizar un carro con un mantenimiento integral pendiente, por lo que los vehículos que vayan a ser modernizados deberán haber pasado por esta F10 para asegurar que los sistemas sobre los que se integrarán nuevos equipos se encuentran plenamente operativos.
Los responsables técnicos subrayan que la modernización incluirá aspectos como la gestión electrónica de torre y en la electrónica de potencia, integrando nuevos sistemas de mando y control, sensores, displays o nuevas protecciones pasivas y activas. Ello implicará nuevas campañas de ensayos, incluidas pruebas de compatibilidad electromagnética y consolidará a Alcalá de Guadaíra como polo de referencia para el ciclo de vida del carro de combate de referencia del Ejército de Tierra. (José Mª Navarro García)






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