Si los planes actuales se concretan, entre 2028 y 2032 entrarán en servicio en la Armada cinco fragatas del tipo F-110 Bonifaz, para, con posterioridad, abordar la llegada de, al menos, dos más evolucionadas y con mayor capacidad antiaérea y antimisil. Por esas fechas debería también ejecutarse el proceso de modernización, ya aprobado y presupuestado, de las cinco F-100 del tipo Álvaro de Bazán, lo que hace que en los primeros años de la próxima década pueda producirse una falta manifiesta de fragatas.
Ante ese escenario, que ya se conoce en los planes de producción y puesta en servicio con los que trabaja la Armada, sería más que necesario tomar una decisión que no es difícil y será especialmente rentable. Se había programado avanzar en dar de baja las seis fragatas tipo F-80 Santa María a la vez que llegaban sus sucesoras del tipo F-110, pero podría ser acertado tomar una decisión que afecte, total o parcialmente, esa programación.
Mejoras para las F-80
A principios de marzo de 2026 la Armada anunció que las seis unidades de la 41ª Escuadrilla estaban desplegadas simultáneamente en ejercicios y operaciones nacionales e internacionales, lo que reafirmaba su papel como escoltas polivalentes al servicio de la seguridad marítima. Esas fragatas, que son las del tipo F-80 e incluyen unas tripulaciones que suman 1.200 efectivos, fueron modernizadas por Navantia Reparaciones en Cádiz a mitad de la primera década de este siglo y en los últimos años algunas de ellas han recibido mejoras con sistemas de armas como el Sentinel 30 de Escribano Mechanical & Engineering, equipos de comunicaciones o sensores antidrón Crow de Indra, aunque habrían perdido su potencial antiaéreo tras la retirada de los misiles Standard SM-1 a principios de 2025 y años antes parte de su potencial antisubmarina al serles retirados los sonares remolcados.
Pese a ello, las fragatas tipo F-80 son aún buenos buques y su vida útil podría verse alargada en unos pocos años más respecto de la precisión de ir dándolas de baja, apostándose desde los canales logísticos por sostener un sistema que ya se conoce y para el que podrían aprovecharse equipos de un par de ellas que sí se den de baja. Lo que la Armada puede asumir, y seguramente sin grandes complejidades y a un coste especialmente rentable, sería seleccionar tres o cuatro de ellas que se encuentren en una mejor disposición operativa y decidir algunas actuaciones menores, que pueden incluir el montaje de un sistema ligero de misiles antiaéreos que también cubra la función antimisil, para poder así ampliar la vida útil estimada de estas fragatas que son unos escoltas polivalentes especialmente útiles todavía.
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Navantia Reparaciones en Cádiz realizó un intenso programa de modernización integral de las fragatas F-80 a mitad de la primera década de este siglo, ahora hace veinte años. (Octavio Díez Cámara)
Tomando esa apuesta como realidad, sería óptimo avanzar ya en esa previsión para que las fragatas F-80 sigan navegando hasta bien entrada la segunda mitad de la próxima década, ampliando al menos 5 años la vida útil y seguramente esa voluntad estaría ligada a las recientes inversiones de principios de 2026 en las mejoras de habitabilidad estructural y funcional que afectan a sollados y camaretas.
Se mantendría así una mayor disposición de naves de superficie y se daría respuesta a una necesidad clara de mejorar el número de buques de combate principales, lo que seguramente, y en este caso sin un gran coste económico porque ya se dispone de las fragatas y de tripulaciones que conocen bien sus capacidades y funcionamiento, sería de lo más acertado; podría incluso apostarse por deducir parcialmente su tripulación adaptándolas a un rol de empleo diferente al que las ha caracterizado hasta ahora.
Las F-80 son aún buenos barcos, tienen capacidad limitada de combate y son un recurso disponible para mantener despliegues propios o con aliados en los que sea necesario que la Armada esté involucrada. (Octavio Díez Cámara)







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