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Botada en San Fernando la sexta corbeta para Arabia Saudí, la Almadinah

Momento clave de la botadura (Navantia)
Momento clave de la botadura (Navantia)

Navantia ha dado un nuevo impulso a su relación estratégica con Arabia Saudí con la botadura en San Fernando de la corbeta “Almadinah”, sexta unidad del programa saudí y primera del segundo contrato del proyecto Alsarawat, que consolida a la familia Avante 2200 como eje de la modernización de la Royal Saudi Naval Forces (RSNF).

Un hito para el programa Alsarawat y la Bahía de Cádiz

La botadura, que tuvo lugar a las 18:50 horas del este jueves en el astillero de San Fernando, marca la entrada en flotación de la construcción nº 571 del astillero gaditano, que abre la segunda serie de tres corbetas acordadas entre el Ministerio de Defensa saudí y Navantia. El acto, con liturgia estricta —versos del Corán, discursos y tradicional rotura de botella— reunió a una amplia representación institucional y empresarial, encabezada por el presidente de Navantia, Ricardo Domínguez, y por la delegación saudí liderada por el contraalmirante Saleh Al Khathami en representación del Jefe de Estado Mayor de la RSNF.

En sus palabras, Al Khathami subrayó que la botadura de la “Almadinah” constituye un “hito significativo” del segundo lote del proyecto Alsarawat y vinculó directamente el nuevo buque con la misión de salvaguardar los intereses marítimos saudíes y contribuir a la estabilidad regional e internacional. Domínguez, por su parte, reivindicó el cumplimiento estricto de plazos, presupuesto y compromisos de localización industrial alcanzados con el Reino, poniendo el foco en la colaboración con la General Authority for Military Industries (GAMI) y en el papel tractor de la compañía sobre el tejido auxiliar de la Bahía.

Las delegaciones con la corbeta al fondo ya en el agua (Navantia)

Carga de trabajo, calendario y transferencia de capacidades

La segunda serie de tres corbetas se construye de forma repartida entre las instalaciones de San Fernando y Puerto Real, con un horizonte de entrega del último buque en 2029 (la quilla de la séptima y última se puso el pasado mes de mayo), lo que prolonga casi hasta finales de la década la estabilidad de la carga de trabajo asociada al programa saudí. Al igual que en el primer contrato, la primera unidad se entregará en España, mientras que la segunda y la tercera se completarán en Arabia Saudí con la instalación, integración y pruebas del sistema de combate, replicando el esquema ya probado con la cuarta y quinta corbeta del lote inicial.

El contrato incluye un paquete de apoyo logístico integrado, formación de tripulaciones y un periodo de evaluación operativa de los buques en la base naval de Rota, donde Navantia mantendrá un despliegue de técnicos para el sostenimiento y ajuste fino de sistemas. Según datos de la propia compañía, esta segunda serie supone en torno a cuatro millones de horas de trabajo en la Bahía de Cádiz y la creación o mantenimiento de una media diaria de aproximadamente 2.200 empleos cualificados, con participación de más de 20 empresas auxiliares y una cincuentena de suministradores de varios países.

La corbeta “Almadinah”: núcleo de una arquitectura Avante 2200 reforzada

Las corbetas saudíes se basan en el modelo Avante 2200 de Navantia, un diseño de aproximadamente 2.500 toneladas de desplazamiento, concebido como plataforma polivalente para vigilancia y control del tráfico marítimo, operaciones de búsqueda y rescate, asistencia a otros buques y protección de infraestructuras críticas. El casco y la superestructura incorporan criterios de firma reducida y están optimizados para operar en entornos de altas temperaturas y elevada salinidad, características del Golfo, con exigentes requisitos de disponibilidad.

La planta propulsora diésel en configuración CODAD permite velocidades máximas en el entorno de los 25 nudos y autonomías de hasta unas 4.500 millas náuticas a velocidad económica, con una dotación aproximada de 90–100 marinos. El diseño reserva hangar y cubierta de vuelo a popa para operar helicópteros de hasta 10 toneladas —como el MH-60R Seahawk—, lo que amplía sensiblemente el alcance de sus capacidades antisubmarinas y de vigilancia.

Momento de la rotura de la botella en el casco (Navantia)

Sistemas de combate y sensores de origen Navantia

Uno de los elementos diferenciales del programa saudí es el peso del producto propio de Navantia Sistemas. Las corbetas integran el sistema de combate HAZEM, desarrollado a través de la joint venture SAMINavantia, que actúa como cerebro del buque fusionando datos de sensores y controlando armas, y que constituye una pieza clave del proceso de localización tecnológica en el Reino. El paquete se completa con el sistema de comunicaciones integradas HERMESYS, la dirección de tiro DORNA, el Sistema Integrado de Control de Plataforma y el puente integrado MINERVA, todos ellos de desarrollo o integración española.

En el plano de sensores, el buque dispone de radar multifunción 3D de vigilancia aérea y de superficie, radares de navegación de baja probabilidad de interceptación, directores optrónicos de tiro y suite de guerra electrónica con medidas de apoyo (ESM) en banda radar y comunicaciones, además de sonar de casco y sonar remolcado o de profundidad variable para guerra antisubmarina. Esta arquitectura refuerza la capacidad de la RSNF para operar en escenarios de amenaza aérea, de superficie y submarina, con un fuerte énfasis en la detección temprana y la autodefensa electrónica.

Armamento: un perfil marcadamente polivalente

El paquete de armas de las Avante 2200 saudíes configura una corbeta con capacidad de combate de alta intensidad. A proa monta un cañón Leonardo 76/62 Super Rapid, adecuado tanto para defensa antimisil de corto alcance como para fuego naval de apoyo. Inmediatamente detrás se sitúa un conjunto de 16 celdas de lanzamiento vertical para misiles superficie-aire ESSM, que proporcionan defensa antiaérea de zona local frente a aeronaves y amenazas antibuque de medio alcance.

En la zona media, el diseño reservado para Arabia Saudí integra dos lanzadores cuádruples de misiles antibuque Harpoon Block II, proporcionando capacidad de ataque naval más allá del horizonte frente a unidades de superficie enemigas. La defensa de punto se refuerza con un sistema CIWS Rheinmetall Oerlikon Millenium de 35 mm y estaciones de armamento remoto de calibre medio, mientras que la guerra antisubmarina descansa en dos lanzadores triples de torpedos ligeros Mk 32 de 324 mm, en combinación con los sensores sónar y el helicóptero embarcado.

Industria, sostenimiento y futuras fases del vínculo con Riad

Más allá del ciclo de construcción, Navantia ha reforzado recientemente el sostenimiento de las cinco primeras corbetas entregadas, con un contrato de cinco años que amplía el apoyo al ciclo de vida en Rota y en Arabia Saudí con más técnicos desplazados, repuestos y formación en país. La compañía se ha comprometido además a formar a alrededor de un centenar de ingenieros saudíes en el marco del segundo programa, elevando el grado de transferencia de conocimiento y capacidades a la industria local.

En paralelo al programa de corbetas, Navantia y el Ministerio de Defensa saudí firmaron en noviembre de 2022 un memorando de entendimiento para un futuro programa de buques multimisión, que prevé la construcción de cinco unidades con participación de la industria saudí y el objetivo de alcanzar un 100% de capacidad de construcción en el Reino. Este horizonte, junto con la continuidad del Alsarawat y los contratos de sostenimiento, sitúa a la compañía española como uno de los pilares de la estrategia saudí de diversificación industrial en el ámbito naval militar y consolida a la Bahía de Cádiz como polo de referencia en corbetas de nueva generación. (José Mª Navarro García)


Copyright © Grupo Edefa S.A. defensa.com ISSN: 3045-5170. Prohibida la reproducción total o parcial de este artículo sin permiso y autorización previa por parte de la empresa editora.

1 comentarios

  1. Francisco Javier | 19/06/2026 12:15h. Avisar al moderador
    Da gusto ver como por motivos de derechos humanos nos negamos a comerciar con armas con Israel, pero seguimos haciéndolo con Arabia Saudí y Turquía, países donde los derechos humanos brillan con luz propia. En fin, al menos es una buena noticia para la industria naval.   

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