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Sábado, 23 de mayo de 2026 Iniciar Sesión Suscríbase

Fuerzas Armadas de Marruecos adjudican un contrato de 500 drones kamikazes a una empresa del país

El prototipo Mavrick fabricado por Aerodrive Engineering Systems.
El prototipo Mavrick fabricado por Aerodrive Engineering Systems.

El desarrollo de la industria de defensa marroquí está avanzando con paso firme hacia la autonomía estratégica, lo que se ha manifestado claramente en el reciente contrato firmado por las Fuerzas Armadas con la startup marroquí Aerodrive Engineering Services (AES) para el suministro de 500 drones kamikaze (munición merodeadora). Este acuerdo, revelado por la plataforma Africa Intelligence, es un indicador del cambio en la doctrina de defensa de Marruecos: la dependencia de las capacidades locales y la consolidación de la industria militar en territorio marroquí se han convertido en una prioridad absoluta.

La firma de este contrato, suscrito por el General de Cuerpo de Ejército Mohammed Berrid, Inspector General de las Fuerzas Armadas de Marruecos, y Soufiane Amagi, fundador de AES, constituye el primer acuerdo de este tipo en la cartera de esta startup, lo que abre nuevas perspectivas para futuros proyectos de armamento basados en la innovación nacional.

El dron Mavrick, objeto del acuerdo

AES, fundada en 2017, exhibió prototipos de sus vehículos aéreos no tripulados destinados al uso militar en el Marrakech Air Show de 2024, entre ellos estaba la munición merodeadora Mavrick, cuyo prototipo inicial fue desarrollado con un coste de aproximadamente 370.000 euros, financiados a través de una ronda de inversión en 2021. Con una autonomía de vuelo de hasta 90 minutos su alcance actual de enlace de radio con la estación de control es de 25 kilómetros, con la aspiración de la empresa de duplicarlo en el futuro. Además, es capaz de transportar una ojiva de 5 kilogramos para ejecutar ataques de precisión contra objetivos tácticos sensibles.

Las imágenes del prototipo del Mavrick muestran que está fabricado con fibra de carbono, es una plataforma aérea de ala fija (fixed-wing) con configuración de hélice impulsora trasera (push-propeller) y aletas de cola en forma de X. La marca "Prototype” visible en las alas y el fuselaje confirma que este modelo es una versión experimental para demostrar el diseño estructural y la plataforma, ya que la cúpula de sensores en la parte frontal aún no ha sido integrada.

Los drones kamikaze con una autonomía de vuelo similar (como el israelí SpyX) tienen una velocidad de crucero estándar (Cruising Speed) que oscila de manera ordinaria entre 100 y 150 km/h, con capacidad de aceleración máxima al descender (Dash Speed) que supera los 200 kilómetros por hora. En escenarios de combate basados en el guiado autónomo mediante coordenadas GPS en modo "dispara y olvida" (Fire-and-Forget) y considerando una velocidad media de crucero de 100 km/h, con un tiempo de vuelo máximo de 90 minutos (es decir, 1,5 horas), la distancia total que el dron puede recorrer dinámicamente en una sola dirección oscila entre 135 y 180 kilómetros bajo condiciones meteorológicas estables.

El alcance anunciado (25 km) está limitado por el enlace de datos por línea de visión directa (Line-of-Sight Data Link), que es el rango máximo en el cual la estación terrestre puede recibir transmisión de video en alta definición y guiar manualmente el dron mediante intervención humana (Man-in-the-Loop) para asegurar la precisión del impacto y evitar las interferencias de GPS.

En escenarios de combate basados en el guiado autónomo mediante coordenadas GPS bajo la modalidad "dispara y olvida", la distancia física total que el dron puede recorrer en una sola dirección permite que la plataforma se libere por completo de los límites de comunicación por radio con la estación de control terrestre. Así, se transforma en un proyectil de largo alcance capaz de golpear la profundidad operativa del enemigo con una eficiencia destructiva duplicada, dado que el "Mavrick" porta una ojiva de 5 kg, el doble de la carga útil del SpyX israelí, que es de solo 2,5 kg.

La fabricación local como condición estricta de contratación

Lo que confiere a este contrato su dimensión estratégica son las estrictas condiciones impuestas por las Fuerzas Armadas de Marruecos, habiéndose exigido el establecimiento de una planta de producción en la región de Benslimane, que deberá comenzar a operar  en 2027. Esta condición no es una excepción, sino que encarna un enfoque constante adoptado por Rabat en todas sus transacciones militares recientes, orientado a impulsar el surgimiento de un sector de defensa nacional y lograr una autonomía industrial que reduzca la dependencia extranjera para el abastecimiento del ejército.

La región de Benslimane, situada entre Casablanca y Rabat, se está transformando gracias a estas inversiones en un polo industrial militar que alberga múltiples proyectos de defensa, creando un clúster geográfico e industrial capaz de absorber tecnologías avanzadas. Además, esta contratación no representa el primer encuentro entre ambas partes. En 2024, la empresa ya había firmado un acuerdo de financiación con el Ministerio de Industria y la Confederación General de Empresas de Marruecos (CGEM) para producir 1.000 drones del modelo "Atlas ISTAR", diseñados específicamente para proporcionar información de inteligencia en tiempo real, vigilancia precisa del terreno y adquisición de objetivos en operaciones críticas (misiones ISR/ISTAR). Este modelo cuenta con un alcance de hasta 800 km mediante enlace satelital (SATcom) y se le aplicó la misma condición de establecer una unidad de producción, esta vez al sur de Marrakech, concretamente en la ciudad de Benguerir, fábrica cuya construcción se inició en el año 2024.

Las cadenas de suministro y la soberanía tecnológica

Al evaluar la realidad industrial de estas aeronaves no tripuladas marroquíes recientemente anunciadas, resulta oportuno ir más allá de los discursos mediáticos y examinar con precisión la estructura de las cadenas de suministro. No se puede afirmar que Marruecos haya alcanzado una independencia absoluta del 100%, ni tampoco que dependa por completo del exterior para la fabricación de drones; más bien se sitúa en una fase de transición entre la producción nacional de ciertos componentes y el recurso al mercado global, una etapa natural para cualquier industria emergente que aspira a la soberanía tecnológica.

Esta realidad se divide en tres niveles industriales interconectados:

  • El primer nivel corresponde a las estructuras y materiales compuestos, donde Marruecos cuenta con una sólida infraestructura gracias a su sector de aviación civil que abarca más de 150 empresas, lo que permite a compañías como AES fabricar fuselajes de drones, alas y componentes mecánicos de manera íntegramente local.
  • El segundo nivel abarca el ensamblaje y el desarrollo de software; en este ámbito, la ingeniería de software, los algoritmos y los sistemas de inteligencia artificial integrados para el seguimiento de objetivos se desarrollan en laboratorios y centros de investigación como el ecosistema de innovación de la Universidad Mohammed VI Politécnica (UM6P), en colaboración con empresas locales de defensa (como Aerodrive) y apoyándose en proyectos globales de código abierto.
  • El tercer nivel comprende el cableado y los componentes microelectrónicos, donde una amplia proporción de cables y sistemas eléctricos se produce en unidades industriales marroquíes. Sin embargo, persisten componentes que requieren importación un aspecto común con la mayoría de los países del mundo, que incluyen microprocesadores avanzados, chips electrónicos sensibles, micromotores de alta eficiencia, sensores optrónicos y térmicos de alta definición, y cámaras de vigilancia de largo alcance.

Competencia internacional y auge en el mercado local

A pesar de la ventaja competitiva que posee AES gracias a su presencia local, así como a sus consolidadas relaciones con actores civiles y militares, como Managem (perteneciente al holding real Al Mada) y el Grupo OCP (Oficina Sherifiana de Fosfatos), esta ventaja podría enfrentarse a desafíos significativos con la llegada de grandes corporaciones internacionales.

La compañía turca Baykar tiene previsto abrir una filial en Marruecos bajo el nombre de Atlas Defense en 2025, con una apuesta de inversión de 250 millones de dólares para inaugurar su primera planta de producción en el continente africano en la región de Benslimane. Asimismo, la empresa israelí BlueBird Aero Systems, filial de Israel Aerospace Industries (IAI) y fabricante de los drones SpyX, se presenta como otro competidor, habiendo establecido su fábrica en Benslimane a finales de 2025. También está presente la empresa francesa Delair, que anunció recientemente la creación de una filial en Rabat bajo la denominación de Delair Afrique, trasladando su centro de gravedad logístico y técnico de Toulouse a Marruecos para servir como plataforma de lanzamiento de sus drones al mercado africano.

Este dinamismo extranjero no anula el papel de otras startups locales, que destacaron visiblemente durante la edición de 2024 de la Feria del Aire de Marrakech, donde se desvelaron modelos de fabricación nacional que reflejan aspiraciones de ingeniería avanzada. Entre los modelos más destacados se encuentra el dron suicida "B2" de la empresa Ballistic Defense Systems (fundada en 2023), un sistema que alcanza un rango de hasta 1.500 kilómetros y transporta una ojiva de 40 kilogramos, lo que lo sitúa en la categoría de municiones merodeadoras pesadas.

La misma compañía también exhibió el dron B1, con un alcance de 50 kilómetros, capacidad para transportar 6 kilogramos y equipado con sistemas de inteligencia artificial para la detección y seguimiento preciso de objetivos. Además, se presentó el dron kamikaze Saqr Al Sahra, fabricado por la empresa marroquí Ksar Aerospace, receptora de financiación gubernamental para investigación y desarrollo, que posee un alcance de hasta 500 kilómetros y capacidad para portar 20 kilogramos de explosivos.

Establecimiento de un ecosistema de defensa integrado

Se desprende de estos acontecimientos que la producción de munición merodeadora en Marruecos ha superado la etapa conceptual para entrar en el terreno de la fabricación y la contratación real, bajo el patrocinio y la financiación directa del gobierno. La integración entre la apremiante voluntad militar de desarrollar capacidades, una estructura académica que provee talento cualificado y un marco legislativo que abre las puertas al sector privado está transformando al Reino en un laboratorio real para el desarrollo de sistemas de defensa no tripulados.

A través de la combinación de financiación local, asociaciones internacionales condicionadas a la transferencia de tecnología y la competencia entre empresas nacionales y extranjeras, Marruecos construye un ecosistema de defensa mediante el cual aspira a transitar hacia la fabricación de un dron íntegramente marroquí para el año 2030, un horizonte temporal que parece viable considerando el ritmo del flujo de inversiones, la infraestructura y la voluntad política y militar que orienta este sector estratégico hacia la soberanía tecnológica. (Alex Ribeiro)

 


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