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Rusia envía tres bombarderos supersónicos de ataque naval a Siria para vigilar al portaviones HMS “Queen Elizabeth”

La Fuerza Aeroespacial de Rusia ha desplegado aviones de combate especializados en misiones antibuque a Siria para “vigilar” al portaaviones británico  HMS “Queen Elizabeth” (R08), que junto a su grupo naval, está actualmente desplegado frente a las costas de este país. El despliegue podría llegar a producir un nuevo incidente entre los navíos de la  Royal Navy (Real Marina) de Reino Unido y las aeronaves rusas, como ocurriera hace días en aguas del mar Negro, en el que el destructor HMS “Defender” habría sido atacado por un avión de combate naval Sukhoi Su-24. Unos hechos que el Ministerio de Defensa británico negó, muy posiblemente para evitar una escalada de provocaciones mutuas.

Ahora, Moscú ha enviado a la gran base aérea desde la que opera en territorio sirio, la de Khmeimim,  tres bombarderos supersónicos Tupolev Tu-22M3 Backfire, que portan los misiles RKB Raduga Kh-32 apodados por los rusos como  “asesinos de portaaviones”, capaces de destruir, si lograsen superar los sistemas de defensa antiaérea/antimisil de los navíos de escolta, a unos de estos “capital ships”.    

El viernes también llegaron a la base aérea dos cazas Mikoyan MiG-31K armados con los grandes misiles antibuque Kh-47M2 Kinzhal, también de la empresa RKB Rduga. El Ministerio de Defensa ruso confirmó que “vigilará” al HMS Queen Elizabeth y a los buques de escolta que le acompañan, por los mencionados aviones de la Fuerza Aeroespacial de Rusia o  Vozdushno-Kosmicheskiye Sily  (VKS).  

Ante este desafió de Moscú, el Ministerio de Defensa británico ha respondido desplegando aviones de alerta aérea temprana o Airborne Early Warning (AEW) Sentry AEW1, designación de la Royal Air Force (RAF) del Boeing E-3D, para proteger al HMS “Queen Elizabeth”, que desplaza 60.000 toneladas. Así, dos de estos aparatos, cuyo códigos radios son  NATO 30 y NATO 31, llegaron al escenario, muy posiblemente a la base británica de RAF-Acrotiri, en Chipre, procedentes de la de RAF- Waddington, sede del No. 8 Squadron que opera estos aviones, conocidos por su antena de radar en forma de seta, que se relevarán para mantener la vigilancia 24 horas al día. En en caso de acercarse los aparatos de la Fuerza Aérea Rusa al HMS “Queen Elizabeth”,  dirigirían  la interceptación de los Lockheed Martin F-35B de la RAF y los Marines de los Estados Unidos embarcados en este portaaviones.

Según portavoz del Ministerio de Defensa “el Carrier Strike Group (CSG) 21 (que encabeza el HMS “Queen Elizabeth”) del Reino Unido está llevando a cabo actualmente misiones de lucha contra el Daesh desde el Mediterráneo oriental en el marco del mandato de la operación “Shader” de larga duración y en apoyo de la operación “Inherent Resolve” de Estados Unidos”. En el comunicado, también refiere que “varios buques y aviones militares de otras naciones están realizando sus propios ejercicios y operaciones independientes en la región”. Esto se produce después de que el paso del HMS “Defender” a menos de 12 km de la costa de Crimea, aguas que Moscú considera jurisdiccionales tras ocupar la península en 2014,  provocara tensiones diplomáticas la semana pasada. Esta situación semeja la del denominado  “Gran Juego”, designación con la que se recuerda la gran rivalidad entre el Imperio ruso y el Imperio británico en su lucha por el control de Asia Central y el Cáucaso, entre 1837 y 1907. (Julio Maíz Sanz)

Fotografía: Un MiG-31K equipado con uno de los gigantescos misiles antibuque Kh-47M2.  (foto VKS).


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