Al menos un avión de combate Eurofighter Typhoon podría haber resultado destruido en el ataque aéreo que alcanzó a los aviones de combate italianos desplegados en Kuwait, lo que elevaría sensiblemente la gravedad del incidente más allá de los daños materiales iniciales.
Un ataque que va más allá de los “daños menores”
En la noche del 11 al 12 de marzo, un misil o dron impactó en Camp Singara, la base italiana en el Kurdistán iraquí, provocando una fuerte explosión y un incendio en área de estacionamiento y servicios de la instalación. El Ministerio de Defensa italiano confirmó el ataque y destacó de inmediato que no se habían producido víctimas entre el contingente desplegado, unos 300 militares dedicados a tareas de adiestramiento y apoyo a las fuerzas kurdas.
Junto a este ataque, informaciones de última hora alertan de que los ataques sufridos en la base aérea Ali al Salem en Kuwait habrían afectado a los aviones de combate Eurofighter Typhoon que Italia tiene desplegados en este país como parte de la Task Force Air Kuwait en apoyo de la operación Prima Parthica / Inherent Resolve, en misiones de vigilancia y reconocimiento sobre Irak y Siria. Imágenes difundidas en redes sociales y analizadas por observadores independientes apuntan a que, además de vehículos militares calcinados, al menos un Eurofighter Typhoon habría sufrido daños catastróficos, hasta el punto de ser considerado pérdida total.
De confirmarse, estaríamos ante uno de los ataques más serios sufridos por un sistema de armas de primera línea europeo en un teatro como Irak desde el auge de las amenazas con drones y misiles. Según imágenes satelitales compartidas en internet, al menos dos de los hangares donde se alojan los cuatro aviones desplegados habrían sido dañados por ataques iraníes. Según otras fuentes hasta tres Eurofighter kuwaitíes habían sido destruidos o afectados por los repetidos ataques que ha sufrido esta base aérea.
Señal de vulnerabilidad para la aviación de combate
La presencia de fuezas italianas en Erbil y Kuwait se centra en las misiones de entrenamiento y vigilancia en el marco de la coalición contra el Estado Islámico, por lo que la pérdida de un Typhoon supondría un golpe operativo y simbólico de primer orden. Los Eurofighter representan el núcleo de la aviación de combate italiana y uno de los pilares del dispositivo aéreo de la OTAN en Europa, de modo que perder un aparato en tierra por el impacto de un dron o misil de bajo coste subrayaría la asimetría entre el valor del objetivo y el del arma empleada.
El ataque refuerza una preocupación creciente entre las fuerzas aéreas occidentales: la dificultad de garantizar la protección de aeronaves de alto valor cuando están estacionadas en bases avanzadas expuestas a salvas de drones y municiones merodeadoras, capaces de saturar las defensas de corto alcance o aprovechar puntos ciegos en la cobertura.
Aunque las autoridades italianas insisten en que la misión en Erbil continuará y que la prioridad ha sido y sigue siendo la seguridad del personal, la posible pérdida de un Eurofighter Typhoon en Kuwait abre inevitablemente el debate interno sobre el nivel de riesgo asumible en un teatro cada vez más volátil. Para Roma, el coste no solo se mide en millones de euros de un sistema de armas avanzado, sino también en la imagen de vulnerabilidad de sus fuerzas y en la percepción de que las bases de la coalición han pasado a formar parte del tablero de presión de las milicias proiraníes.
A nivel aliado, el episodio se añade a la lista de avisos que obligan a revisar de forma urgente la protección activa y pasiva de aviones de combate en Irak, Siria y otros escenarios donde los drones y misiles de precisión se han convertido en herramientas preferentes de coerción estratégica contra activos occidentales de alto valor. (José Mª Navarro García)







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