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La Armada no contempla más opciones que el Tomahawk para dotar al S-80

Si hace poco analizábamos las capacidades de ataque a tierra del submarino S-80 que Navantia construye para la Armada española, con el misil de crucero de largo alcance Tomahawk como arma seleccionada por la Armada, también nos surgían las dudas de por qué no se tienen en cuenta otras opciones que pudieran superar las supuestas limitaciones de empleo del misil por parte de los Estados Unidos. Este es uno de los temas que a menudo plantea la prensa especializada y generalista al referirse a este sistema de armas y a las relaciones entre España y los Estados Unidos.

En el mercado existen algunas opciones en diferentes fases de desarrollo, como pudiera ser el misil francés SCALP en su versión naval y submarina, una opción europea que pasaría por la compañía MBDA que está asentada en España. También podría desarrollarse una variante naval del misil aire-superficie Taurus que emplea el Ejército del Aire. Por ejemplo Israel tiene en servicio un sistema de armas muy poco conocido denominado Popeye Turbo que sin embargo emplea tubos lanzatorpedos de 650 mm. con los que el S-80 no cuenta.

Sin embargo estos sistemas exigirían un desarrollo adaptado a las necesidades de la Armada de ahí que cobre sentido la confirmación que el Ministerio nos traslada a raíz de nuestras preguntas. Y es que según el Ministerio “en el momento en que se redactó el documento de Requisitos de Estado Mayor, el único misil de largo alcance de nuestro entorno con capacidad de ataque a tierra (desde submarino) era el TLAM (Tomahawk Land Attack Missile)”. “Por ello los tubos del buque han sido preparados para la instalación de los conectores necesarios y se ha previsto una reserva de espacio y peso para la instalación de una consola dedicada al lanzamiento de este tipo de armas, si así se decidiese”.

Tomahawk en la Armada

Dotar del misil de crucero Tomahawk es una vieja pretensión de la Armada española que quería disponer de ellos en las fragatas F-100 y en los submarinos S-80. Se trata de un misil de crucero de largo alcance (más de 2.200 km.), de vuelo subsónico, con capacidad todotiempo y sistema de guiado preciso que incluye correlación de imágenes. Su alcance y 545 kg. de explosivo en su cabeza de combate suponen una herramienta de disuasión impresionante. La versión seleccionada por la Armada sería el RGM/UGM-109E Tomahawk Land Attack Missile (TLAM Bloque IV), una versión mejorada del TLAM-C que permite la reprogramación en vuelo de uno de los 16 objetivos preasignados.

La Armada contó con la voluntad política y el beneplácito del Gobierno cuando el ministro de Defensa José Bono negoció la adquisición de estos misiles en 2005 con el Departamento de Defensa estadounidense, sin embargo la ministra Chacón decidió no seguir adelante con la compra en 2009. En cualquier caso, además de las debidas preinstalaciones y modificaciones en el sistema de combate del submarino, la Armada debería contar la aprobación del Pentágono para su uso, lo que presupone que solo sería empleado en misiones en las que se operara dentro de una coalición. Además el alto coste, en torno al millón de euros por misil, son un freno importante dadas las limitaciones presupuestarias a las que se enfrenta la Armada y el Ministerio de Defensa en general. (José Mª Navarro García)

Fotografía: Un UGM-109 emerge del mar (Boeing)

Un Tactical Tomahawk Block IV (US Navy)

Esta imagen elevada permite apreciar mejor los seis tubos con que cuenta el S-81 (autor)

Los seis tubos lanzatorpedos de proa del S-81 (autor)


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