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La USAF no tendrá avión ligero de ataque pero colaborará con el Mando de Operaciones Especiales en el desarrollo del suyo

El programa Observation Attack Experimental (OA-X) de la Fuerza Aérea estadounidense que contemplaba la adquisición de hasta 300 aviones ligeros para tareas de apoyo aéreo próximo (Close Attack Support) ha dado un importante giro en fechas recientes. Durante los tres últimos años se ha estado estudiando la posibilidad de adquirir y desplegar este tipo de aviones de bajo coste para la lucha contra el terrorismo, liberando de estas tareas a otras aeronaves como el A-10 Thunderbolt II o el F-35.

Incluso se seleccionaron los dos candidatos de los que informamos a finales del año pasado. Estos son el AT-6 Wolverine de Textron Aviation y el A-29 Super Tucano de Sierra Nevada Corporation / Embraer Defense & Security. Sin embargo entonces ya adelantamos que el objetivo de los aviones de este tipo que se iban a adquirir sería principalmente formar a instructores y aliados internacionales y probar determinados equipos.

Pero ha sido esta semana pasada cuando el portavoz de la Fuerza Aérea estadounidense Ann Stefanez confirmaba al medio especializado Defense News que finalmente no se adquirirá esta cantidad de aviones y solo se prevé adquirir dos aviones de cada tipo este año.

Colaboración con el Mando de Operaciones Especiales

En lugar de eso, la USAF deberá colaborar con el Mando de Operaciones Especiales (USSOCOM) para desarrollar el avión ligero de apoyo ligero e Inteligencia, Vigilancia y Reconocimiento (ISR) que quiere adquirir hace años y que el general Richard Clarke, responsable del USSOCOM, considera una “necesidad nacional”. De hecho se han habilitado los fondos (106 millones de dólares) para que el USSOCOM adquiera hasta 75 aviones ligeros durante los próximos cinco años que tendrán como misión apoyar las acciones de las unidades de fuerzas especiales desplegadas sobre el terreno ya sea proporcionando apoyo o recogiendo información.

La petición del USSOCOM, para el programa conocido ya como “Armed Overwatch” (Supervisión Armada) se hizo pública el pasado 3 de febrero a través de una plataforma de contratación oficial estadounidense. El programa del USSOCOM contempla la adquisición de aeronaves desplegables y sostenibles para apoyo aéreo próximo, ataques de precisión y misiones ISR (Intelligence, Surveillance and Reconnaissance) para unidades de operaciones especiales en escenarios austeros y permisivos. El próximo mes de marzo se realizarán los primeros contactos con la industria para conocer las propuestas y en última instancia realizar pruebas de prototipos, pruebas de equipos específicos, adquisición de aeronaves y kits de misión específicos.

Desde finales del año pasado el Congreso estadounidense se ha posicionado en favor de la convergencia de ambos programas, recomendando incluso el trasvase de fondos de la USAF previstos para las pruebas del programa OA-X en favor del USSOCOM. El Congreso informó el pasado 9 de diciembre a través del proyecto de ley de política de defensa para el año fiscal 2020 que “la secretaria de la Fuerza Aérea deberá coordinarse con el comandante del USSOCOM para evaluar cómo las fuerzas de propósito general y las de operaciones especiales pueden aprovechar las actividades de experimentación de la Fase 3 del programa OA-X de la Fuerza Aérea” y a les anima a “maximizar la eficiencia y la eficacia y promover los requisitos de misión de ambas fuerzas”. (José Mª Navarro García)

Fotografía: Un EMB 314 Super Tucano A-29 lanza una bomba guiada durante las pruebas llevada a cabo en el polígono de pruebas de White Sands en 2017 (USAF)

Un Beechcraft AT-6B Wolverine durante las pruebas que tuvieron lugar en el polígono de pruebas de White Sands el julio de 2017 (USAF)


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