La reciente actualización de la planimetría del Hito 1 en la Isla Grande de Tierra del Fuego, concretada por la unidad de catastro del Ministerio de Bienes Nacionales en coordinación con la Armada de Chile, representa un paso técnico significativo en el resguardo de la soberanía nacional en una zona de alta sensibilidad limítrofe. Las labores, que se prolongaron por casi dos años y se enfocaron principalmente en el sector del Faro Espíritu Santo, culminaron con la entrega de planos actualizados que incorporan datos de alta precisión obtenidos mediante drones especializados.
Así lo detalló el seremi de Bienes Nacionales, Sergio Reyes, en conversación con TV Patagonia: los equipos tecnológicos permitieron capturar imágenes y mediciones mucho más exactas, mejorando sustancialmente la información territorial disponible en esta área fronteriza con Argentina. El propósito central fue fortalecer la base de datos para futuras gestiones estatales, tanto en el ámbito técnico como diplomático. Estos nuevos antecedentes serán de utilidad directa para el Ministerio de Relaciones Exteriores y la Dirección de Fronteras y Límites (DIFROL), especialmente en negociaciones o verificaciones relacionadas con el trazado limítrofe.
El límite terrestre entre Argentina y Chile
El Hito 1, ubicado en la boca oriental del Estrecho de Magallanes, no es un punto cualquiera, constituye la señal inicial del límite terrestre entre ambos países y juega un rol clave en la navegación de la ruta bioceánica. Desde hace más de un siglo, el Tratado de Límites de 1881 y, posteriormente, el Tratado de Paz y Amistad de 1984 han fijado con claridad la soberanía chilena sobre el Estrecho de Magallanes y sus costas adyacentes, evitando disputas mayores y permitiendo el tránsito libre y pacífico de buques de todas las banderas.
Sin embargo, este avance técnico llega en un momento en que aún resuena ecos de la tensión diplomática de mediados de 2024. En junio de ese año, la instalación de paneles solares por parte de la Armada Argentina en el Puesto de Vigilancia y Control de Tránsito Marítimo Hito 1 generó un impasse bilateral. Parte de la estructura se emplazó metros adentro del lado chileno, lo que provocó una respuesta inmediata y firme del gobierno de Gabriel Boric: "O los sacan ellos o lo hacemos nosotros", enfatizó el mandatario, subrayando que las fronteras no admiten ambigüedades.
La Cancillería argentina reconoció rápidamente el error de ubicación, atribuido a una mala interpretación del alambrado divisorio y procedió al desmontaje en cuestión de horas, con supervisión conjunta de ambas partes. La ministra de Defensa chilena, Maya Fernández, de aquel momento, confirmó entonces la coordinación efectiva con su par argentino, Luis Petri, y destacó la celeridad en la corrección como un gesto positivo para preservar las relaciones bilaterales.
A pesar de resolverse sin mayores consecuencias, el episodio dejó en evidencia la necesidad de mantener actualizada y precisa la cartografía en puntos neurálgicos como este. Algunos analistas, en columnas publicadas interpretaron el incidente como síntoma de ambiciones estratégicas persistentes por parte argentina en la zona austral, recordando tesis históricas que han cuestionado el control exclusivo chileno del Estrecho de Magallanes. Aunque el gobierno de Argentina actuó con diligencia, el caso reforzó la importancia de herramientas como la planimetría moderna para prevenir malentendidos y respaldar cualquier acción diplomática o de control soberano.
Con los nuevos planos en mano, Chile fortalece su posición técnica en un contexto donde el Estrecho de Magallanes cobra cada vez mayor relevancia geopolítica por el tráfico marítimo, el potencial de hidrógeno verde y el acceso antártico. Esta actualización no solo corrige y moderniza datos, sino que envía un mensaje claro: la defensa de los límites es una tarea permanente, técnica y política, que exige vigilancia constante y coordinación interinstitucional.
En un historial limítrofe marcado por acuerdos que han evitado conflictos mayores, pero también por roces puntuales, iniciativas como esta contribuyen a consolidar la estabilidad en el extremo sur del continente americano. (Luis Andrés Lautaro)






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