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Lunes, 9 de febrero de 2026 Iniciar Sesión Suscríbase

Corea del Sur dona vehículos de combate de infantería K-200 a Haití en medio de la escalada de violencia en el país

El Director General de la Policía Nacional de Haití, Vladimir Paraison,  en la entrega de los AIFV K-200 VCI donados por Corea del Sur. (Crécitos PNH)
El Director General de la Policía Nacional de Haití, Vladimir Paraison, en la entrega de los AIFV K-200 VCI donados por Corea del Sur. (Crécitos PNH)

En un contexto de creciente presión por parte de grupos armados y con una situación de seguridad extremadamente frágil, la Policía Nacional de Haití (PNH) recibió la semana pasada un refuerzo clave. La Embajada de Corea del Sur entregó, vía donación, tres vehículos de combate de infantería  (AIFV) K-200 VCI, fabricados por Daewoo Heavy Industries, parte del conglomerado surcoreano Doosan Group. La entrega marca un nuevo intento de apuntalar la operatividad del cuerpo policial haitiano, una fuera de defensa y seguridad que desde 2021 enfrenta su período más crítico desde su creación en 1995.

Los K-200 VCI son vehículos blindados de transporte de personal diseñados originalmente para las Fuerzas Armadas de Corea del Sur como una variante del APC de FMC Corporation M113. Con capacidad para una escuadra completa de infantería, protección balística reforzada y un diseño apto para operaciones urbanas, se consideran un sistema robusto para entornos de alta inseguridad como el haitiano. Aunque la donación no incluye armamento integrado como ametralladoras pesadas o medianas, los vehículos conservan su módulo de torreta preparado para ametralladoras, lo que incrementa la capacidad de respuesta y movilidad táctica de la PNH y la nueva Fuerza de Supresión de Pandillas (GSF) de la ONU.

La incorporación de estos AIFV K‑200 se suma a un historial de empleo de vehículos blindados que Haití ha utilizado en distintos periodos. Durante las décadas de 1970 y 1980, el país operó los Cadillac Gage Commando V‑150, un icónico vehículo estadounidense de la era de Vietnam que ha sido ampliamente usado en naciones con limitados presupuestos militares. Los V‑150 se volvieron un símbolo de las fuerzas de seguridad haitianas de la época, gracias a su versatilidad y capacidad para tareas de patrullaje urbano y rural. Sin embargo, con el paso del tiempo, la mayoría quedó fuera de servicio por falta de mantenimiento y ausencia de repuestos hasta la intervención de EE. UU. de 1994 cuando la 10ª División de Montaña del Ejército estadounidense los confisco y trasladó hasta bases militares en Estados Unidos para ser usados en polígonos de tiro como blancos de práctica.

En la última década, y frente al resurgimiento de la violencia armada y la ausencia de capacidades militares significativas, la PNH y las Fuerzas Armadas de Haití (FAH) han buscado modernizar sus recursos blindados a través de donaciones y adquisiciones de plataformas comerciales adaptadas para operaciones policiales. Hoy en día, tanto la Policía Nacional de Haití como las Fuerzas Armadas cuentan con un número limitado de vehículos blindados tácticos, operando modelos canadienses como los Sentry y Geebor de Inkas Armored Vehicle Manufacturing, Roshel 4x4 Captain APC y Senator. De origen estadounidense opera los MRAP, de Navistar International, M1224 MaxxPro y los blindados tácticos Armoured Group Terrier LT‑79, junto a ellos blindados de intervención Tygor de origen francés.

Por su parte, las Fuerzas Armadas de Haití, aunque aún en fase inicial de reconstrucción, operan parte de esta misma flota de manera compartida, sobre todo para misiones de apoyo logístico, control perimetral e interdicción en infraestructura crítica. (Bernardo de la Fuente)


Copyright © Grupo Edefa S.A. defensa.com ISSN: 3045-5170. Prohibida la reproducción total o parcial de este artículo sin permiso y autorización previa por parte de la empresa editora.

1 comentarios

  1. Francisco | 09/02/2026 14:43h. Avisar al moderador
    Tres vehículos, son una ayuda, y es de agradecer que Corea del Sur se implique, pero serían preferibles vehículos sobre ruedas MRAP, (hay que intentar no destrozar el poco pavimento que les quede, aparte de las dificultades de mantenimiento), además deberían ya incluir las ametralladoras porque, por desgracia, las van a necesitar. En cuanto a su uso por el ejército haitiano, yo recomendaría disolver dicha fuerza armada e incorporarla a la policía, cuyas necesidades son perentorias en todos los niveles. Sería ideal un compromiso internacional a mayor escala, especialmente en materia de mantenimiento de vehículos y en sueldos y entrenamiento para la policía. El esfuerzo debe ser a largo plazo, asumiendo un mínimo de diez años. Al final van a ser las fuerzas de seguridad del estado las únicas que puedan lograr devolver la estabilidad a Haití. En el texto se echa de menos algún comentario sobre los policías senegaleses desplegados allí. ¿Han conseguido mejorar la situación?   

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