El mes pasado tuvieron lugar las primeras pruebas en las que un cazabombardero furtivo F-22 Raptor voló con una plataforma aérea colaborativa de combate autónoma tipo CCA (Collaborative Combat Aircraft). La Fuerza Aérea de Estados Unidos ha comenzado a trabajar para que plataformas de combate autónomas vuelen y operen con otras tripuladas. Durante el reciente Air&Space Forces Association Warfare Symposium, celebrado entre los días 23 y 25 de febrero en Aurora (Colorado), se han mostrado algunas soluciones que van a permitir a la USAF (United States Air Force) avanzar en la obtención de recursos y capacidades para el mejor control del entorno combativo aéreo.
La USAF está trabajando ya con dos sistemas CCA avanzados, el YFQ-42A de General Atomics y el YFQ-44A de Anduril Industries, medios de combate de los que tienen en previsión incorporar cientos de ellos a sus arsenales en los próximos años. Basado en el concepto original del Gambit 2, el YFQ-42A está diseñado para complementar a los cazas tripulados y los sistemas de dominio aéreo de próxima generación (NGAD, Next Generation Air Dominance), ampliando la capacidad de detección, el armamento y la capacidad de supervivencia en espacios aéreos disputados.
El concepto original de Gambit se anunció hace tres años y se basaba en cuatro modelos. Gambit 1 es una plataforma de detección ágil optimizada para una gran autonomía; Gambit 2 añade la posibilidad de llevar armas aire-aire; Gambit 3 se parece mucho a Gambit 2, pero está optimizado para una función aérea adversaria compleja; Gambit 4 es un modelo centrado en el reconocimiento de combate, sin cola y con alas en flecha. En 2024, GA-ASI anunció Gambit 5 para operaciones CCA basadas en buques.
Respecto al YFQ-44 Fury, desarrollado por Anduril Industries como parte del programa CCA, estaba previsto realizara su primer vuelo a mediados de octubre del pasado año. El Fury se distingue por su enfoque radical hacia la autonomía, a diferencia de su competidor, el YFQ-42A de General Atomics, que ya ha volado en modo convencional controlado por un piloto de pruebas. El Anduril ha optado por un debut semiautónomo en el que el dron hará taxeo, despegue, vuelo y aterrizaje que serán ejecutados mediante su programación, sin intervención humana directa.
Este enfoque ha retrasado el cronograma inicial, pero representa un salto tecnológico significativo. La empresa está desarrollando en paralelo el hardware y el paquete de software de autonomía de plataforma, mientras colabora con terceros para la autonomía de misión, el objetivo es acelerar la transición hacia una capacidad operativa real, más allá de simplemente lograr el primer vuelo. La USAF planea adquirir entre 100 y 150 unidades en esta primera fase, con cientos de más unidades en futuras etapas.
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La Fuerza Aérea de Estados Unidos avanza con rapidez para integrar nuevas capacidades de combate que sean efectivas y resolutivas. (USAF)
Pruebas con el Raptor
No se ha confirmado oficialmente con cuál de esos dos CCA, el YFQ-42A o el Fury, voló en enero el F-22 Raptor que participó en las validaciones para valorar el concepto. Sí se sabe que uno de los F-22 Raptor voló hace sólo unos días asociado a la plataforma autónoma MQ-20 Avenger de General Atomics y lo hizo en el espacio aéreo próximo a la Base de Edwards en California. Seguramente, esa prueba de la USAF estaría ligada a lo que se buscaría con la integración del cazabombardero furtivo con los CCA.
Se ha conocido también que el YFQ-42A voló recientemente con un nuevo programa de control de misión de Collins y que el YFQ-44A ha iniciado las pruebas en las que transporta armamento inerte en su bodega.
Es un proceso lógico de integración de nuevas capacidades y de validación de cara al desarrollo de un nuevo concepto operativo en el que aviones pilotados harán sus misiones juntamente con otros de tipo autónomo que serán usados en entornos complejos donde haya un elevado riesgo potencial, evitando así que plataformas tan caras y escasas como los F-22 Raptor se pongan en riesgo.
De esa forma, la USAF podrá incidir en un mejor coste-eficacia en cualquier hipótesis de lucha que se pueda presentar en un entorno internacional que ahora es incierto y en el que se perciben hipotéticos enfrentamientos a corto y medio plazo. En esa previsión será determinante el empleo de la mejor y más capaz tecnología, y los medios autónomos tipo CCA lo son. El programa Aeronaves de Combate Colaborativo busca generar una “masa asequible” de aeronaves no tripuladas que complementen a los cazas tripulados de 4ª+, quinta y sexta generación, reduciendo costes y riesgos operativos; por lo que la meta de la USAF resulta sumamente ambiciosa, pues le ha planteado a los fabricantes de los drones ganadores la producción de más de 1.000 unidades en plazos reducidos.






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