Los planes en curso de la Fuerza Aérea de los Estados Unidos (USAF, United States Air Force), ahora inmersa en acciones de ataque sobre Irán y en la defensa ante la amenaza de todo tipo de misiles tierra-tierra y drones de ataque, van a impulsar el número de cazabombarderos nuevos desplegados en sus escuadrones.
Se ha previsto que para 2030 se tengan en vuelo nada menos que 1.400 de estos aparatos de distintos tipos, una cifra en la que van a tener un peso significativo los modelos que aportan capacidades furtivas y suponen una ventaja tecnológica frente a los más diversos adversarios. La cifra de 1.400 aparatos es similar en número a los datos actuales, pero se contempla incorporar nuevas opciones que, como el F-47, que costará unos 300 millones de dólares por ejemplar, y los F-35 Lightning II de los lotes más recientes ahora en proceso de fabricación, servirán para contrarrestar la baja de modelos como el A-10C Thunderbolt II o de las versiones más antiguas de los F-16C Fighting Falcon.
Reforzar el Air Force Reserve Command
Los planes con los que se trabaja en la USAF suponen incidir en una renovación de capacidades que les llegue con nuevos diseños más eficientes y mejor adaptados al combate colaborativo con plataformas autónomas de distinto tipo. Por lo que sabemos, dentro de esa planificación cobra una especial relevancia el objetivo de dar al Mando de Reserva de la USAF (AFRC, Air Force Reserve Command) un mayor potencial para que sus 34 alas tengan más aparatos tipo F-15E Strike Eagle y F-15EX Eagle II; se estima que el AFRC aporta el 14% de las capacidades de combate aéreo con sólo un 4% del total de presupuesto.
El proceso por el que se prevé ya ahondar en la renovación de los diseños que emplea la USAF se encuadra en un plan en curso en el que, dentro de un plazo de ejecución de diez años, se están adquiriendo más F-15EX y F-35 y se prevé incorporar pronto los primeros del previsto F-47. La ejecución de las compras programadas se sustenta en la previa aprobación del Congreso de Estados Unidos sobre las partidas destinadas a cazabombarderos pilotados.
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Las versiones Strike Eagle de los F-15 seguirán teniendo un peso significativo dentro de unidades de la USAF en activo y de reserva. (USAF)
Las cifras de cada modelo de los que se incorporarán o se mantendrán en activo no están totalmente definidas y van evolucionando en función de los recursos disponibles o de lo que se va experimentando, siendo el caso de los F-15EX un ejemplo de cómo ha ido avanzando su número como respuesta a sus buenas prestaciones y coste favorable. En los planes, por ejemplo, se ha programado retirar 119 cazabombarderos F-15E más antiguos sobre 2028, aunque estos podrían acabar destinados en el AFRC para que puedan ser volados durante la próxima década.
La programación de renovación en curso está siendo analizada y revisada dentro de un proceso realista en el que la llegada de medios aéreos autónomos con capacidad de desplegar sensores, misiles aire-aire y armas aire-suelo va a influir directamente en el número de plataformas que la USAF opere. También influirá en ello el hecho de que amenazas futuras, como un hipotético enfrentamiento con China, incidan en decisiones audaces que afecten a lo que es hoy la Fuerza Aérea de los Estados Unidos y lo que será a corto y medio plazo. (Octavio Díez Cámara)







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