Rheinmetall y Boeing Australia han anunciado una alianza estratégica para ofrecer el MQ-28 Ghost Bat como futura solución de Avión de Combate Colaborativo (ACC, Collaborative Combat Aircraft ) para Alemania. El programa se presenta como una opción madura para la Bundeswehr, con la vista puesta en una posible incorporación en 2029. La propuesta combina un sistema ya maduro, desarrollado en Australia, con la capacidad industrial alemana para adaptarlo a requisitos soberanos y acelerar su entrada en servicio.
El MQ-28 Ghost Bat es un sistema no tripulado diseñado para operar junto a aeronaves tripuladas y ampliar la capacidad de combate en entornos de alta amenaza. Se trata de una plataforma autónoma, modular y adaptable, pensada para aportar masa de combate, reconocimiento, guerra electrónica e integración de armamento. La propuesta encaja con la evolución que busca combinar cazas tripulados con sistemas no tripulados para aumentar la supervivencia, el alcance y la flexibilidad operativa.
Dentro de la alianza, Rheinmetall actuará como system manager del MQ-28 en Alemania. La compañía será responsable de la integración del sistema en las estructuras de mando y armas de la Bundeswehr, así como de su adaptación a los requisitos nacionales y del soporte operativo, logístico y de mantenimiento. Este enfoque refuerza el componente industrial alemán del programa y apunta a una mayor soberanía tecnológica y de suministro. Además, Rheinmetall prevé desarrollar un hub industrial en Alemania y Europa en torno a esta capacidad.
El MQ-28 Ghost Bat ha sido desarrollado por Boeing en Australia durante los últimos ocho años y ya ha superado las 150 horas de vuelo. Boeing lo presenta como el CCA más maduro del mercado y destaca su arquitectura abierta y modular. La plataforma ha sido concebida para facilitar la integración de capacidades soberanas de terceros países, lo que podría acelerar su adaptación a las necesidades alemanas y reducir los tiempos de despliegue frente a un desarrollo completamente nuevo.
El interés de Alemania en este sistema responde a varias necesidades estratégicas. Por un lado, el MQ-28 puede actuar como multiplicador de fuerza en misiones de combate aéreo. Por otro, ofrece una vía para incorporar capacidades autónomas sin depender por completo de un desarrollo nacional desde cero.Entre sus posibles misiones figuran: reconocimiento táctico, guerra electrónica, apoyo a cazas tripulados, integración de sensores y armamento y operaciones en entornos altamente disputados.
Rheinmetall apunta que la cooperación con Boeing permitirá crear un entorno digital de desarrollo y validación en el país. Desde el punto de vista estratégico, la alianza busca combinar tecnología australiana, integración alemana y evolución conjunta del sistema para ofrecer a la Bundeswehr una solución más rápida y soberana.
Combate tripulado‑no tripulado
El anuncio se enmarca en la creciente carrera por los Aviones de Combate Colaborativo, una nueva generación de sistemas aéreos no tripulados diseñados para acompañar a cazas tripulados. En este contexto, el MQ-28 Ghost Bat se presenta como una de las propuestas más avanzadas para satisfacer las necesidades futuras de Alemania. Si el programa progresa según lo previsto, el país podría disponer de una capacidad CCA antes de que termine la década, con una plataforma ya probada y adaptada a sus requisitos operativos e industriales.
En diciembre del pasado año, Boeing y la Fuerza Aérea Australiana lograban durante un ensayo que el dron de combate colaborativo MQ-28 Ghost Bat derribara un blanco aéreo con un misil aire‑aire guiado de manera autónoma, consolidando este programa como uno de los más avanzados del mundo en combate tripulado‑no tripulado.
En la misión, el MQ-28 actuó como Collaborative Combat Aircraft (CCA) integrado en una formación junto a un avión de alerta temprana E‑7A Wedgetail y un F/A‑18F Super Hornet de la Fuerza Aérea Australiana , que proporcionaron cobertura de sensores y gestión táctica del espacio aéreo. El dron empleó un misil Raytheon AIM‑120 AMRAAM para destruir un blanco aéreo de tipo caza en un escenario representativo de combate real.
Según Boeing, fue la primera ocasión en que una aeronave no tripulada completó un ciclo de combate aire‑aire con un AIM‑120, desde la detección y asignación del objetivo hasta la ejecución del disparo y la evaluación del impacto, con un elevado grado de autonomía en la gestión de la misión. Este hito confirmó el salto del Ghost Bat desde la fase de demostrador tecnológico a la de plataforma de combate colaborativo madura y con potencial operativo a corto plazo.
Boeing presentó en de 2019, durante el Australian International Air Show, una aeronave no tripulada destinada a acompañar a los aviones tripulados de última generación como el F-35 Lightning II en las misiones más peligrosas realizando tareas de guerra electrónica o inteligencia, vigilancia y reconocimiento (ISR) en conjunción con las plataformas tripuladas. Emplea inteligencia artificial para volar de forma autónoma o maniobrar autónomamente en torno a su operador de forma coordinada y evitando cualquier riesgo de colisión. Es un aparato configurable según el tipo de misión y de tamaño similar al de un moderno avión de combate, con 11,7 metros de largo, 7,3 de envergadura y un alcance de más de 2.000 millas náuticas.







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