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Un Ejército más proyectable, 148 carros de combate Challenger III, más buques y apuesta por el Tempest: el giro de la Defensa británica

Documentos oficiales publicados por el Ministerio de Defensa de Gran Bretaña definen diferentes cambios y adaptaciones que afectan tanto a su política de adquisición de sistemas de armas como a las estructuras militares y a aquellas capacidades que las sustentan. Son las publicaciones Global Britain in a competitive age: The Integrated Review of Security, Deence, Development and Foreign Policy y Defence in a competitive age que, tras hacerse públicas a finales del pasado mes de marzo.

En esos documentos, que son una guía clara y detallada de hacia dónde se va a focalizar la política de Defensa y Seguridad británica de cara a la mitad de este siglo -cambios que acontezcan podrían variar esa previsión-, se definen aspectos relevantes que son de interés. De un lado, se apuesta por una serie de capacidades militares sustentadas por una fuerza que será más ligera, ágil, letal y tendrá una naturaleza más expedicionaria, transformación que estará dirigida a tener una presencia más robusta en el exterior y sobre todo en la región bañada por los océanos Índico y Pacífico. De otro, se han definido una serie de amenazas a futuro -se citan países como China o Rusia como el origen preferente de las mismas, así como una serie de estados disruptivos o grupos terroristas- y aquellos recursos y capacidades que se requerirán para contrarrestarlas o hacerles frente, definición que apuesta por unas estructuras militares más profesionales y especializadas que puedan actuar contra el adversario tanto en la guerra como en conflictos de alta intensidad.

Importante es todo aquello que implica la reestructuración de las capacidades de las Operaciones Especiales (OEs) británicas que ven cómo se plantea un crecimiento notable de su entidad y potencial. Se va a tomar más atención en el hacia donde se dirigen los recursos económicos y se harán mayores inversiones en áreas como la guerra electrónica, los drones con carácter ofensivo, los medios de ciberdefensa o las nuevas tecnologías que aporten un carácter disruptivo nada convencional. En general, se va apostar por retirar algunos de los equipos, como carros de combate, aviones o buques, que son más costosos de operar y de mantener, derivando los recursos económicos empleados en su sostenimiento para obtener otros más acordes con lo que futuros conflictos podrían demandar; tienen definido mantener un 2,4% de su presupuesto para Investigación y Desarrollo y ya han concretado que para los cuatro próximos años derivarán a ese ámbito nada menos que 6.600 millones de libras.

Respecto de contextos más clásicos, hay cambios notorios que van a derivar en una mayor capacidad de respuesta nuclear con misiles balísticos para tener más efectos disuasorios ante terceros, por lo que se apuesta por más capacidad en los misiles de los futuros submarinos SSBN Type Dreadnought que la que actualmente está en servicio. Se va a apostar por incrementar el número de navíos de superficie con nuevos tipos entre los que se incluyen a los previstos super-destructores Type 83 y por contar con los suficientes buques anfibios que, incluyendo a los Multi Role Suport Ships (MRSS), permitan proyectar de forma eficiente a la Future Commando Force de los Royal Marines, elemento de carácter anfibio que junto a unidades de OEs serán un pilar importante en las fuerzas proyectables con rapidez a determinados escenarios donde se pueda requerir su empleo operacional o táctico; contarán con ocho fragatas Type 26, tres Type 31 y un número sin definir de las futuras Type 33.

Si lo que afecta a la Royal Navy es significativo, también lo es todo lo relacionado con las futuras capacidades de la Royal Air Force. Queda claro, y así se constata en esos documentos, que hay determinadas inversiones que no son todo lo eficientes que se requerirá y se apuesta por introducir numerosos cambios que se centrarán en la retirada prematura de determinados sistemas, como la de parte de los aviones de transporte C-130J Hercules -sus capacidades asociadas a las OEs harán que se intente retener parte de ellos en activo- o una cuarentena de reactores de combate EF-2000 de la Tranche 1 -baja en 2025-, y su reemplazo por nuevas plataformas.

Se definen ya problemas como el que afecta a la flota de los A400M Atlas británicos que no pueden volar tan bajo y lento como lo deseado en acciones de lanzamiento de paracaidistas por ambas puertas laterales, lo que ha derivado esa necesidad a emplear en ello los C17 Globemaster III. Se concreta que los aviones de alerta E-3D dados de baja en 2021 serán reemplazados por 3 E-7A Wedgetail a partir de 2023. También se define la decisión que les podría llevar a adquirir menos de los cazabombarderos furtivos F-35 de los previstos y derivar los fondos asociados a su compra a la consecución más rápida de los reactores de sexta generación FCAS (Future Combat Air System) Tempest, lo que es una apuesta clara por futuras tecnologías y por las empresas británicas asociadas a su consecución.

Por último, señalar que el Royal Army va a, como ya ha sucedido en las últimas reestructuraciones británicas, perder entidad, reduciéndose su personal en unos 10.000 efectivos lo que deja sus estructuras activas con poco más de 70.000. Se van a reducir determinadas unidades de carácter pesado y mecanizado -invertirán 1.300 millones de libras en modernizar 148 carros de combate al estándar Challenger III- y se darán de baja los helicópteros más antiguos -se plantea modernizar los AH-64 Apache a partir de 2025- ahora usados en beneficio de la especialización de algunas de las unidades existentes y en su adaptación a las nuevas tecnologías, incidiéndose también en una ligereza de las estructuras y en cambios que van a propiciar la creación de la Security Force Assistance Brigade (SFAB) que se empeñará en asistir a naciones aliadas y amigas para reforzar sus propias capacidades.

Se creará también la Army Special Operations Brigade (ASOB) con recursos, entre los que destacan cuatro batallones del Ranger Regiment que formarán la vanguardia del potencial expedicionario del Ejército, que ya se tenían y con otros nuevos.

Como se plantea ya, el Ministerio de Defensa británico es consciente de que la transformación de sus estructuras militares tiene que ser contundente y más activa de lo anteriormente definido, una línea de trabajo que se sustenta en decisiones parecidas que se ha acordado introducir dentro de las capacidades de las Fuerzas Armadas de los Estados Unidos. (Octavio Díez Cámara)

Fotografía: Los británicos tendrán un Ejército más ligero y proyectable, pero mantendrán 148 carros de combate que serán modernizados al estándar Challenger III. (Simon Q)

Los actuales buques de superficie serán reemplazados por otros nuevos con más capacidades, previsión que incluye ya los novedosos destructores Type 83 que reemplazarán a los actuales Type 45. (MOD)

Gran Bretaña apuesta por su industria, y por una colaboración internacional con Italia y Suecia, para poner a punto el futuro FCAS Tempest. (Royal Air Force)

Para 2025 debería tenerse listo ya el primero de los cuatro submarinos lanzadores de misiles balísticos tipo Dreadnought, apuesta clara en el entorno de la situación estratégica. (Royal Navy)


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