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Algunas consideraciones sobre las Fuerzas Armadas españolas en el exterior

El pasado mes de diciembre el Gobierno español aprobaba en Consejo de Ministros la prórroga de la participación de las Fuerzas Armadas españolas en misiones en el exterior. Asumiendo que el contexto internacional no ha variado sustancialmente, el Gobierno no ha determinado nuevos despliegues y, como ya ocurriera en 2019, sólo se aplicarán pequeños ajustes operativos en algunos de ellos.

El pasado año se cumplían treinta del primer despliegue de militares españoles en el exterior, operaciones que sirvieron de estímulo para acelerar la reestructuración y modernización de las Fuerzas Armadas y también, en buena medida, para sacar a España, que entró en la OTAN en mayo de 1982, de los largos años de aislamiento internacional. Fue en enero de 1989, en la misión UNAVEM de observadores de la ONU en Angola, cuando se producía aquel primer despliegue, al que seguirían poco después el de Namibia, en la llamada UNTAG, de asistencia de la ONU a las elecciones de este país africano y, concluyendo el año, en Centroamérica, en la misión de observadores de la ONU en Nicaragua, El Salvador, Guatemala y Honduras.

Durante estos 30 años, según cifras del Ministerio de Defensa, unos 177.000 militares españoles han intervenido en más de 80 operaciones en cuatro continentes bajo bandera de la ONU, la OTAN, la Unión Europea o como parte de coaliciones multinacionales. Tres décadas de asistencia y adiestramiento, observación y vigilancia, lucha contra el terrorismo, disuasión y ayuda humanitaria. 

La presencia de las Fuerzas Armadas españolas en escenarios internacionales ha tenido como principal bandera la de las operaciones de paz y ayuda humanitaria, más que con otro tipo de actuaciones. Bien es cierto que el mantenimiento de ese perfil ha estado siempre condicionado a la mayor o menor estabilidad y nivel de amenazas del escenario. España, destinando a este fin 1.176 millones de euros, participa actualmente en 17 misiones en cuatro continentes, con más de 2.500 militares y guardias civiles desplegados. Los contingentes más numerosos se encuentran en el Líbano, donde se cuentan 620 cascos azules, y en Irak, con 575 efectivos.

En el marco de la OTAN las fuerzas españolas participan en la misión Presencia Avanzada Reforzada (Letonia) y en Turquía y asesoran a las fuerzas de seguridad en Afganistán. Toman parte también de todas las misiones militares que la Unión Europea tiene en el Continente africano, con despliegues en Malí, República Centroafricana, Somalia, Senegal y Gabón, así como en las operaciones que tratan de impedir el tráfico ilegal de personas frente a las costas de Libia y la piratería en el océano Índico. Frente a los operativos en otras partes del mundo, es previsible que los que tienen a África como escenario sean más demandantes este y los años venideros, en particular por lo que afecta a la amenaza yihadista en la franja de el Sahel.

Tras las misiones internacionales se hayan siempre razonamientos de estrategia política, visiones a veces encontradas entre países aliados: el actual despliegue en Turquía y la consideración respecto a la amenaza rusa son dos buenos ejemplos de ello.


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