Entrevistamos a Jaime Abrisqueta Ynzenga, CEO y fundador de la empresa española ARMMO Defense Technologies y damos a conocer las capacidades de esta nueva compañía y su plan industrial. La compañía está especializada en el desarrollo y fabricación de sistemas no tripulados aéreos, navales y terrestres, capacidades de guerra electrónica, municiones merodeadoras y soluciones de defensa activa, incluyendo sistemas anti-drón hard kill, así como plataformas navales y terrestres con capacidad de integración de armamento.
Cuenta con más de una década de experiencia en el sector defensa, habiendo colaborado estrechamente durante años con la industria ucraniana de defensa y participado en proyectos junto a compañías relevantes del ámbito europeo e internacional como Indra, Minsait, Escribano Mechanical & Engineering, Urovesa, Instalaza, FECSA, Expal, FMG Granada (Czech Slovak Group), Elsel y Oto Melara del grupo italiano Leonardo, así como con actores industriales ucranianos como Antonov, Aviakon, Motor Sich y las más de 130 fábricas del antiguo consorcio estatal de defensa ucraniano UkrOboronProm actual ministerio de industrias estratégicas de Ucrania.
A través de Incom Global Defense, continúa impulsando colaboraciones industriales y proyectos en distintos mercados, combinando experiencia operativa, integración de sistemas y desarrollo de capacidades en entornos reales. Su enfoque se centra en trasladar ese conocimiento a un modelo industrial ágil, orientado a la producción, la integración y la adaptación continua a las nuevas amenazas.
ARMMO Defense Technologies ha participado en la Campaña de Experimentación Táctica (TEC 3), centrada en la guerra del futuro. ¿Qué representa esta participación?
La participación en TEC 3 ha sido uno de los hitos más importantes en la trayectoria de ARMMO Defense Technologies hasta la fecha. Quiero destacar el papel del Ejército de Tierra, del Ministerio de Defensa y de los organismos implicados, especialmente MADOC y la División de Planes del Estado Mayor del Ejército de Tierra— por impulsar iniciativas que acercan la innovación tecnológica al entorno operativo real.
TEC 3 no es una demostración convencional. Es el entorno donde se está definiendo cómo van a operar las Fuerzas Armadas en los próximos años: un laboratorio real de la guerra del futuro. Para ARMMO Defense Technologies, haber estado presentes en ese espacio —validando nuestras capacidades junto al Ejército, en condiciones operativas reales— representa una confirmación de que el camino que hemos elegido es el correcto.
La presencia de Su Majestad el Rey, en su condición de Jefe de las Fuerzas Armadas, junto a altos mandos nacionales e internacionales y representantes de todos los países miembros de la OTAN, sitúa este ejercicio en un contexto de máxima relevancia estratégica.
Además, TEC 3 no se limita al territorio nacional. La continuidad del programa en escenarios internacionales —como el despliegue en Eslovaquia dentro de dinámicas OTAN— demuestra que estamos ante un proceso de validación multinacional con potencial de integración real en fuerzas aliadas. ARMMO Defense Technologies está dentro de ese proceso.
¿Qué necesidad viene a cubrir ARMMO Defense Technologies en este nuevo contexto?
ARMMO Defense Technologies nace para responder al cambio de paradigma que iniciativas como TEC 3 están acelerando. Durante años, el desarrollo en defensa ha estado marcado por ciclos largos, plataformas complejas y procesos de adquisición que no siempre evolucionan al mismo ritmo que las amenazas. Hoy, la velocidad de adaptación, la integración de capacidades y la posibilidad de desplegar sistemas en plazos reducidos se han convertido en factores determinantes.
ARMMO Defense Technologies surge con una idea clara: reducir la distancia entre necesidad operativa, desarrollo tecnológico, capacidad industrial, adquisición y aplicación operativa real. Más de nueve años de colaboración con la industria de defensa ucraniana nos han enseñado que el modelo más eficaz no es el que busca soluciones perfectas en laboratorio, sino el que permite iterar, producir y adaptar sistemas de forma continua en función de la realidad del campo.
Nuestro objetivo es trasladar ese mismo modelo a Europa, mediante el diseño, fabricación e integración de sistemas no tripulados —aéreos, navales y terrestres— junto con capacidades de guerra electrónica y defensa activa, plenamente interoperables con estándares OTAN.Pero seamos honestos: construir desde cero una empresa de defensa en Europa no es sencillo. Los ciclos de certificación son largos, el acceso a financiación especializada es limitado, y ganarse la confianza de las instituciones militares requiere tiempo y resultados concretos.
¿Qué aporta la experiencia acumulada al proyecto?
Aporta, sobre todo, una visión directa de cómo deben desarrollarse estas capacidades en entornos reales. Nueve años colaborando con la industria de defensa ucraniana —con actores como Antonov, Motor Sich, Aviakon o UkrOboronProm— nos han permitido observar de primera mano cómo se diseñan, adaptan y despliegan sistemas en condiciones operativas exigentes. Ese entorno ha demostrado que la clave no está únicamente en la tecnología, sino en la capacidad de iterar e integrar en ciclos muy cortos, con feedback directo del usuario final.
Lo que hemos aprendido es también que los primeros sistemas nunca son perfectos. Nunca. El valor está en la capacidad de identificar rápido lo que no funciona y corregirlo sin perder tiempo. A esto se suma un equipo con experiencia internacional en desarrollo tecnológico, integración de sistemas y aplicación operativa. Esta combinación es lo que nos permite desarrollar soluciones diseñadas para operar desde el primer momento en escenarios reales —como ha quedado demostrado en TEC 3.
¿Cómo se posiciona ARMMO Defense Technologies dentro del ecosistema industrial de defensa en España y Europa?
El ecosistema europeo cuenta con compañías muy consolidadas en grandes programas y sistemas de alta complejidad. ARMMO Defense Technologies se posiciona como un actor complementario, enfocado en sistemas no tripulados, guerra electrónica y defensa activa, donde la agilidad y la producción en serie juegan un papel cada vez más determinante. No buscamos sustituir a los grandes integradores —con muchos de ellos hemos colaborado y seguiremos colaborando— sino aportar una capa adicional de capacidades más ágiles, diseñadas para integrarse dentro de arquitecturas existentes. El futuro pasa por modelos en los que conviven plataformas tradicionales con sistemas no tripulados, conectados a través de arquitecturas comunes de mando y control. ARMMO Defense Technologies aporta precisamente eso: integración, rapidez de adaptación y base industrial real.
¿Qué papel juega la fábrica dentro del proyecto?
Nuestra fábrica en Extremadura —Fammex— es el núcleo del modelo de ARMMO Defense Technologies, no una instalación de apoyo. Construir Fammex que con sus 30.000 m2, será la fábrica de drones más grande de Europa, ha sido uno de los esfuerzos más exigentes del proyecto. No solo desde el punto de vista de inversión y recursos, sino de tiempo, de gestiones, de obstáculos que no estaban previstos. Una instalación industrial de este tipo no se levanta de un día para otro, y hay momentos en los que la distancia entre la visión y la realidad operativa pesa. Pero es precisamente esa base industrial propia la que nos diferencia y la que nos permitirá responder con velocidad cuando lleguen los contratos.
Es un complejo diseñado para integrar en un mismo entorno el desarrollo, la fabricación, la integración, las pruebas y la formación. Esto reduce significativamente la distancia entre el diseño de un sistema y su validación en condiciones reales, permitiendo ciclos de mejora mucho más rápidos. En un entorno donde la velocidad es crítica, disponer de base industrial propia no es una ventaja, es una condición necesaria.
¿Por qué Extremadura y concretamente Zafra en Badajoz?
La elección responde a una combinación de factores estratégicos, industriales y logísticos. Industrialmente, nos permite desarrollar el proyecto en un entorno con capacidad de crecimiento y espacio para un complejo productivo de gran escala. Logísticamente, la ubicación es muy favorable: en plena Vía de la Plata, a una hora de Sevilla y de la planta de General Dynamics European Land Systems, y próximos a instalaciones de EXPAL en Navalmoral de la Mata y El Gordo. Pero hay también un componente estratégico. Extremadura tiene una presencia relevante de capacidades militares —como la Brigada Extremadura XI en Badajoz— y una tradición histórica de proyección exterior. Es un entorno donde historia, industria, talento y futuro convergen de forma natural.
Además, esta decisión está muy vinculada al equipo y a la estructura de la compañía. La presidenta de ARMMO Defense Technologies, Sandra Tomé Alfonso, extremeña, aporta una visión especialmente comprometida con el desarrollo del proyecto en su tierra, con una apuesta clara por impulsar la región desde la industria y generar impacto real en el territorio. Su implicación ha sido clave para orientar el proyecto hacia la construcción de una base industrial sólida en la región, con vocación de crecimiento y arraigo a largo plazo. Para nosotros, desarrollar ARMMO desde Extremadura no es solo una decisión industrial, sino también una apuesta a largo plazo por una región con talento, capacidad y un enorme potencial de crecimiento.
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La compañía trabaja en el uso de UAVs como medios de interceptación de amenazas y ataque a superficie (ARMMO)
¿Cómo está estructurada la capacidad industrial y qué líneas de producción se están desarrollando?
La capacidad industrial de ARMMO Defense Technologies se ha diseñado como un sistema modular y multidisciplinar: producción electrónica y guerra electrónica, fabricación en materiales avanzados, integración de plataformas aéreas, navales y terrestres, ensamblaje final y pruebas. Lo clave es precisamente esa integración: no líneas aisladas, sino procesos conectados que permiten que los sistemas evolucionen de forma continua y que cualquier mejora se traslade rápidamente del diseño a la producción. El modelo está además diseñado para ser escalable: preparado desde el inicio para producir en serie y adaptarse a distintos volúmenes de demanda.
¿Qué ventajas aporta este modelo frente a otros más tradicionales?
La principal ventaja es la velocidad de adaptación. En modelos tradicionales, desarrollo, producción e integración suelen estar separados, lo que alarga los tiempos e impide incorporar mejoras con rapidez. Al integrar todo el proceso en un mismo entorno industrial, ARMMO Defense Technologies puede reducir significativamente los tiempos entre diseño, validación y producción. La segunda ventaja es la flexibilidad: el modelo trabaja con distintas plataformas y configuraciones, facilitando la integración de nuevas capacidades sin rediseñar el sistema completo. Y la tercera es la escala: la capacidad de producción en serie desde el inicio permite no solo desarrollar soluciones, sino desplegarlas.
Se habla mucho del concepto low cost en defensa. ¿Cómo lo interpreta ARMMO Defense Technologies?
Preferimos hablar de eficiencia operativa. El coste por sí solo es un indicador limitado si no se entiende en contexto. Lo relevante es qué efecto es capaz de generar un sistema en relación con su coste y cómo contribuye al conjunto de la operación. En los conflictos actuales estamos viendo que sistemas más accesibles, producidos en volumen y desplegados de forma coordinada, pueden generar ventajas significativas frente a soluciones más complejas pero menos escalables. El enfoque de ARMMO Defense Technologies se centra en optimizar el coste por efecto: sistemas suficientemente capaces, producibles en serie y sostenibles en el tiempo, que complementen —no sustituyan— las plataformas tradicionales.
¿Qué ventajas aporta este enfoque en términos operativos?
Mayor flexibilidad y mayor capacidad de respuesta en entornos complejos. Trabajar con sistemas accesibles y producidos en volumen permite desplegar más capacidades en el terreno: más presencia, más persistencia, mejor cobertura. Este enfoque introduce además el concepto de masa —operar múltiples sistemas de forma coordinada para generar efectos de saturación que dificultan la respuesta del adversario— y reduce el riesgo humano al trasladar funciones críticas a plataformas no tripuladas. Un elemento adicional es la capacidad de asumir riesgo a nivel de sistema: cuando una plataforma es reemplazable, puede emplearse con mucha más decisión y asumir más riesgo táctico.
¿Qué papel juega la velocidad de producción en la guerra moderna?
Es un factor absolutamente determinante, y uno de los pilares del modelo de ARMMO Defense Technologies. No basta con desarrollar tecnología; hay que poder fabricarla, adaptarla y desplegarla en plazos compatibles con la realidad operativa. Tradicionalmente, en el ámbito internacional de defensa, los ciclos de adquisición han sido largos: una necesidad operativa se identifica, se desarrollan soluciones durante varios años, posteriormente se asignan presupuestos, se lanzan procesos de licitación, se adjudican contratos y, finalmente, se implantan líneas de producción y se entregan los sistemas. En conjunto, este proceso puede extenderse durante muchos años.
Sin embargo, los conflictos recientes han demostrado que ese modelo no siempre es compatible con la velocidad a la que evolucionan las amenazas. Hoy, la capacidad de iterar, producir y desplegar en ciclos mucho más cortos se ha convertido en un factor crítico. Ahora bien, reducir esos tiempos no es sencillo. Implica asumir complejidad industrial, tomar decisiones con información incompleta en ocasiones y aceptar que no todo es perfecto en las primeras fases. En Ucrania estamos viendo ciclos de mejora que se miden en horas: un sistema se despliega, se emplea, se analiza y vuelve al campo mejorado en muy poco tiempo. Ese ritmo está redefiniendo la defensa moderna. Por eso en ARMMO Defense Technologies combinamos desarrollo, producción e integración en un mismo entorno: para poder responder a ese ritmo.
¿Están cambiando los ciclos tradicionales de desarrollo y adquisición?
Claramente sí. El modelo tradicional —programas largos, altamente estructurados, con planificación muy detallada— sigue siendo válido para grandes plataformas estratégicas. Pero los conflictos recientes han demostrado que, en paralelo, es necesario incorporar modelos mucho más ágiles. Estamos viendo una convergencia entre dos modelos: los programas tradicionales de gran escala y un enfoque más dinámico basado en iteración continua y producción en serie. El reto no es sustituir uno por otro, sino integrar ambos dentro de una misma arquitectura operativa. ARMMO Defense Technologies se sitúa precisamente en ese segundo modelo, complementando lo que los grandes programas no pueden cubrir.
¿Qué ha aprendido ARMMO Defense Technologies de escenarios reales como Ucrania?
La lección principal es la velocidad a la que evolucionan las capacidades en un conflicto real. Ucrania ha demostrado que la guerra moderna es, en gran medida, un proceso de adaptación continua: los sistemas se desarrollan, despliegan, evalúan y mejoran de forma constante. Hemos aprendido también el peso creciente de los sistemas no tripulados y de la guerra electrónica, y —sobre todo— la importancia de la integración: no es el sistema individual lo que marca la diferencia, sino la capacidad de combinar sensores, plataformas y efectos dentro de una arquitectura coherente. Todo esto está incorporado en el ADN de ARMMO Defense Technologies.
¿Cómo se enfrenta ARMMO Defense Technologies a la proliferación de drones hostiles?
Es uno de los principales focos de trabajo. La proliferación de drones de bajo coste, FPV y municiones merodeadoras ha cambiado por completo el entorno operativo, introduciendo amenazas accesibles, difíciles de detectar y en muchos casos complejas de neutralizar. La aproximación de ARMMO Defense Technologies parte de una premisa clara: no existe una única solución. Es necesario trabajar con sistemas integrados que combinen distintas capacidades dentro de una misma arquitectura. Desarrollamos soluciones que abarcan todo el ciclo —detección, identificación, neutralización— combinando guerra electrónica con interceptación activa, incluso frente a amenazas más resilientes como sistemas guiados por fibra óptica.
¿Cómo está estructurado el sistema de defensa anti-drón de ARMMO Defense Technologies?
Mediante una arquitectura por capas integrada en un único sistema de mando y control. La primera capa es la detección, combinando sensores electrónicos, optrónicos y acústicos. La segunda es la identificación, que clasifica el tipo de sistema y evalúa su comportamiento para decidir la respuesta más adecuada. La tercera es la neutralización, donde se combinan guerra electrónica e interceptación activa según el tipo de amenaza. Lo más relevante es que estas capas no funcionan de forma independiente: están integradas en una arquitectura común de mando y control. Entornos como TEC 3 han sido fundamentales para validar en condiciones reales cómo funcionan estas capas de forma conjunta, integrando soluciones de diferentes empresas —radares, torretas, interceptores, plataformas aéreas— dentro de un único sistema operativo.
¿Qué papel juega la interceptación física o hard kill?
Es una parte esencial de cualquier sistema de defensa moderno y la última capa de garantía cuando otras soluciones no son suficientes. La guerra electrónica permite neutralizar una parte importante de las amenazas, pero existen sistemas cada vez más resilientes —drones autónomos, guiados por fibra óptica— frente a los que es imprescindible disponer de capacidades hard kill. Esto es especialmente relevante frente a municiones merodeadoras de largo alcance como el Shahed. En ARMMO Defense Technologies trabajamos en soluciones que van desde interceptores específicos hasta plataformas ligeras y adaptables, integradas tanto en sistemas tripulados como no tripulados. La interceptación activa no es una alternativa a la guerra electrónica: es su complemento imprescindible.
¿Qué diferencia el enfoque de ARMMO Defense Technologies respecto a otras soluciones del mercado?
La principal diferencia es el enfoque global. Muchas soluciones parten de una única capacidad —detección, EW o interceptación—. ARMMO Defense Technologies parte de la integración de todas ellas dentro de una misma arquitectura, donde sensores, mando y control y efectores trabajan de forma coordinada. A esto se suma la combinación entre desarrollo tecnológico y capacidad industrial real: no solo diseñamos sistemas, sino que los producimos, integramos y desplegamos. Y los concebimos para evolucionar continuamente, incorporando mejoras en función del uso operativo. El resultado no es un producto, sino una capacidad operativa completa y adaptable.
¿Existe el riesgo de que estas capacidades lleguen a actores no estatales?
No es solo un riesgo: es una realidad que ya estamos observando. En algunas regiones de América Latina, grupos armados y organizaciones criminales están incorporando drones FPV —incluyendo versiones guiadas por fibra óptica— como herramienta habitual de ataque. Lo relevante no es solo el número de incidentes, sino la tendencia: lo que hoy se desarrolla en entornos militares se traslada con relativa rapidez a otros contextos. Por eso, la defensa frente a drones no debe entenderse únicamente como una capacidad militar, sino como una prioridad de seguridad más amplia que afecta a infraestructuras críticas y entornos urbanos.
¿Qué papel juega la colaboración industrial?
Es un elemento fundamental. Ningún sistema puede construirse de forma aislada hoy: la complejidad de las amenazas exige integrar tecnologías muy diversas, desde sensores y plataformas hasta EW, armamento y mando y control. ARMMO Defense Technologies trabaja activamente con socios industriales que aportan capacidades complementarias. En el ámbito de municiones y cabezas de guerra, colaboramos con compañías como Instalaza o FMG, del grupo Czech Slovak Group. En TEC 3 pudimos integrar y operar junto a empresas como Amper, Indra, Escribano o DESTINUS, lo que aportó una visión muy completa de lo que significa operar en un entorno real.
¿Cómo está estructurado el catálogo de soluciones de ARMMO Defense Technologies?
Nuestro catálogo se organiza en torno a un enfoque multidominio —aéreo, terrestre y naval— complementado con guerra electrónica y defensa activa. Más que una colección de productos, es un conjunto de capacidades diseñadas para operar de forma coordinada. En el ámbito aéreo desarrollamos UAV en distintas configuraciones —radio y fibra óptica—, plataformas tipo bombardero, municiones merodeadoras y sistemas de interceptación activa como la familia Bandit. En el dominio naval, plataformas USV como nodos avanzados en arquitecturas distribuidas. En el terrestre, UGV para funciones logísticas y operativas. Todo ello integrado con capacidades de EW, sensores y mando y control.
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El CEO de la empresa, Jaime Abrisqueta, presenta a S.M. los sistemas de la compañía (ARMMO)
¿Qué ha supuesto la validación en TEC 3 para ARMMO Defense Technologies?
Ha sido un paso fundamental y uno de los momentos más significativos para ARMMO Defense Technologies. TEC 3 en Almería nos permitió salir del entorno controlado y llevar los sistemas a un escenario operativo real, en una base de la Legión Española. Poder integrar nuestras soluciones junto a empresas como Amper, Indra, Escribano o DESTINUS, y ver cómo distintos sistemas operan de forma coordinada, aporta una visión que ningún laboratorio puede replicar. Lo más valioso no ha sido solo validar el rendimiento técnico de los sistemas, sino entender cómo se comportan cuando interactúan entre sí. TEC 3 no ha sido una prueba tecnológica: ha sido una validación real de integración, colaboración y operatividad que reduce significativamente la distancia entre desarrollo y despliegue.
¿Cuál es el siguiente paso tras esta fase de validación?
Continuar con el proceso en entornos cada vez más exigentes y con mayor componente internacional. Después de la fase nacional, el objetivo es avanzar hacia escenarios multinacionales donde las capacidades puedan evaluarse dentro de dinámicas OTAN. La continuidad en escenarios como Eslovaquia añade un nivel adicional de exigencia: no solo se evalúa el rendimiento del sistema, sino su capacidad de interoperar y adaptarse a arquitecturas existentes. Para ARMMO Defense Technologies, esto significa avanzar de una fase de validación inicial a un posicionamiento más sólido como proveedor de capacidades operativas en el entorno internacional.
¿Cuál es la visión de ARMMO Defense Technologies a medio y largo plazo?
Consolidarnos como un actor industrial europeo relevante en sistemas no tripulados, guerra electrónica y defensa activa, con un enfoque claro: todos los componentes críticos diseñados, desarrollados y producidos dentro de jurisdicción europea —preferiblemente en España—, bajo un modelo ITAR-free.
Esto no solo garantiza autonomía estratégica, sino que aporta mayor flexibilidad operativa y comercial, especialmente en términos de exportación y colaboración internacional. A largo plazo, aspiramos a contribuir activamente al desarrollo de una base tecnológica e industrial de defensa europea más autónoma, más ágil y mejor adaptada a los retos actuales. Somos honestos sobre dónde estamos: una empresa joven, con una base tecnológica sólida, pero todavía con mucho camino por recorrer. La diferencia es que tenemos claro hacia dónde vamos y los medios para llegar.
ARMMO participa en TEC 3. ¿Qué supone esta participación?
Supone una validación muy relevante. No estamos hablando de un entorno de demostración teórica, sino de pruebas en condiciones operativas reales junto al Ejército, donde los sistemas se integran, se evalúan y se ponen a prueba en escenarios exigentes. Esto es especialmente importante porque permite contrastar la tecnología con el uso real, detectar limitaciones y mejorar los sistemas en base a esa experiencia directa.
Además, me gustaría destacar el papel del Ejército y del Ministerio de Defensa, que están impulsando de forma muy activa la incorporación de nuevas tecnologías en entornos operativos, generando espacios como TEC que facilitan esa colaboración entre industria y usuario final. Este tipo de iniciativas son clave para construir la defensa del futuro. Y también es importante decir que estos procesos no son perfectos, ni lo pretenden. Precisamente su valor está en eso: en poder probar, ajustar, aprender y evolucionar en ciclos cortos.
Para nosotros ha sido una oportunidad de aprendizaje muy relevante, no solo desde el punto de vista técnico, sino también en términos de integración con otros sistemas y coordinación con distintas capacidades dentro de un entorno real. En definitiva, TEC no es solo una validación, es parte del proceso de construcción de capacidades reales.
¿Qué tipo de trabajos han realizado en Almería?
Hemos trabajado principalmente en la validación de capacidades en un entorno real, especialmente en el ámbito de la defensa anti-drón, la integración de sistemas y la operatividad conjunta con unidades del Ejército. Esto incluye la puesta en funcionamiento de distintos sistemas en escenarios tácticos, su integración dentro de arquitecturas existentes y la coordinación con otros medios presentes en el ejercicio. Uno de los aspectos más relevantes ha sido precisamente esa integración: no se trata de que un sistema funcione de forma aislada, sino de comprobar cómo interactúa con otros sensores, plataformas y sistemas de mando y control en un entorno real.
También hemos podido trabajar sobre la operatividad, que es donde realmente se ponen de manifiesto tanto las capacidades como las limitaciones. En este tipo de entornos es donde se identifican aspectos que en laboratorio no aparecen, desde cuestiones técnicas hasta dinámicas de uso por parte del operador. Y eso es precisamente lo valioso. Más allá de validar lo que funciona, hemos podido detectar puntos de mejora y ajustar los sistemas en base a feedback directo, lo que nos permite evolucionar de forma mucho más rápida y alineada con las necesidades reales. En definitiva, ha sido un proceso muy orientado a integración, validación y aprendizaje en condiciones reales. (José Mª Navarro García)






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