Resultado de la evolución del combate reciente en el que los sistemas no tripulados aéreos, terrestre y navales cobran un protagonismo creciente, asistimos a nuevas integraciones de estos con sistemas de armas, conocidos o de nueva concepción.
Así por ejemplo recientemente pudimos ver como el pequeño UGV Adriano era armado con lanzacohetes C90 de Instalaza, como ejemplo de una idea clave de la nueva robótica de combate “made in Spain”: los sistemas de armas ya en servicio pueden integrarse sobre plataformas no tripuladas —terrestres o aéreas— para ampliar sus usos y permitir a los clientes que ya operan el C90 dotarse de UGVs o drones bombarderos armados con las mismas municiones que tienen en stock. El mensaje industrial es directo: no hace falta partir de cero, se pueden reutilizar los medios de puntería y municiones existentes del C90 para desarrollar aplicaciones nuevas, desde UGV armados hasta UAV basados en sistemas conocidos que pueden integrar lanzagranadas para combate aire-superficie.
Adriano y C90: demostrador de integración directa
De esta manera Instalaza mostró la integración de la familia C90 sobre Adriano, el UGV táctico de Alisys, como demostrador de cómo un lanzacohetes portátil puede convertirse en efector remoto montado en una plataforma terrestre no tripulada. El vehículo incorpora un lanzador que puede recibir hasta cuatro cohetes C90, operados a distancia, con los mismos órganos de puntería que emplea el soldado a pie, lo que reduce la curva de aprendizaje y aprovecha directamente la munición disponible en los arsenales de los usuarios actuales, una idea en la que la empresa trabaja desde 2021. De esta manera se pueden desarrollar nuevas aplicaciones que van desde puestos de tiro remotos hasta munición merodeadora improvisada, usando los medios de puntería y las municiones en servicio.
La adopción del C90 ofrece múltiples ventajas que incluyen la disponibilidad de diferentes variantes específicas, su eficacia probada en combate o la facilidad de la formación para sus operadores. Encontramos por ejemplo el CS90‑ER (Extended Range), que eleva el alcance hasta 650 metros manteniendo un peso inferior a los 7 kg y conservando la capacidad de empleo desde espacios confinados, un requisito central en combate urbano. Mantiene los visores plegables clásicos, admite la integración de VOSEL H y se ofrece en versiones contracarro (CS90‑AT‑ER), de doble propósito (CS90‑DP‑ER) y antibúnker (CS90‑BK‑ER), granadas también disponibles en la versión reutilizable del C90.
Cabeza de C90 desplegada desde un UAV multicóptero (autor)
El UGV Adriano de Alisys
Tras el Adriano se encuentra la empresa española Alisys Robotics, que ha visto cómo el Ejército de Tierra validaba operativamente este UGV en misiones reales de apoyo logístico y combate, tras las pruebas realizadas en Viator dentro de la Fuerza 2035. El robot ha demostrado capacidad para transportar hasta 300 kilos, operar unas 10 horas, moverse en terrenos degradados y mantener enlaces redundantes, lo que lo convierte en una base fiable para portear sistemas de armas como el C90 sin comprometer la seguridad de las tropas.
Más recientemente Adriano y el software de control de la compañía superaron la validación de capacidades de la OTAN en el ejercicio internacional Project Pilot 5 que tuvo lugar en el Military Training Area de Lešť en Eslovaquia, obteniendo la certificación NATO EFDI Capability Validation otorgada por LANDCOM. Por último, Alisys lidera el consorcio REACTOR financiado por el CDTI que pretende llevar la robótica autónoma a la protección de infraestructuras críticas. (José Mª Navarro García)

Adriano de Alisys en Eslovaquia (Alisys Robotics)





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