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La importancia de las baterías en vehículos militares

En fechas recientes hemos analizado las especificaciones técnicas del futuro Vehículo Ligero de Operaciones Especiales (VLOE) para el Mando de Operaciones Especiales (MOE) del Ejército de Tierra. Uno de los capítulos analizados es el suministro eléctrico, que debe asegurar el funcionamiento de los sistemas propios del vehículo como los instalados, ya sean equipos de comunicaciones, sensores electroópticos o terminales de la red de mando y control.

A raíz de este análisis vemos la importancia del sistema eléctrico de un vehículo militar, sobre todo uno destinado a operaciones especiales, ejemplo extremo que ilustra los requerimientos en términos de prestaciones, fiabilidad y resistencia. En el caso de las baterías, estas deben ofrecer la mayor capacidad, un peso reducido, ausencia de mantenimiento y sobre todo asegurar su funcionamiento en cualquier condición por muy extrema que esta sea.

En el caso del futuro VLOE, este montará abundante equipo de comunicaciones, de navegación, cámaras térmicas y hasta un mástil retráctil. El almacenamiento eléctrico estará encomendado a baterías de 12 voltios de bajo mantenimiento de capacidad mínima C20 de 50 Ah, es decir que si aplicamos un consumo constante con una tasa de corriente de 2,5 amperios, descargaríamos la totalidad de la batería en 20 horas. Además tendrá una capacidad de arranque en frío mínimo de 815 Amperios.

Llevará baterías auxiliares iguales a las de serie y si las de origen son de 12 voltios, llevará al menos dos para poder conectarlas en serie y disponer de 24 voltios, incluyéndose un dispositivo para evitar que las baterías principales se descarguen por los consumos auxiliares.

En el caso de que el vehículo de origen vaya a 12 voltios se instalará un conversor DC/DC para obtener 24 voltios con al menos 15 amperios de tal manera que se puedan cargar las baterías auxiliares usando el alternador del vehículo. Además contará con un convertidor DC/AC para obtener electricidad a 220-230 voltios y 50 Hz con al menos una potencia de 600 vatios y se ofrecerá un convertidor o cargador AC/DC que permita cargar las baterías mediante la corriente eléctrica comercial. El alternador deberá proporcional al menos 80 amperios, ofreciéndose opcionalmente otros de 150 y 180 Amperios ambos a 24 voltios. Deberá portar también una placa solar portátil de al menos 10 vatios.

Consultando a un proveedor de referencia como CEMA Baterías sobre la importancia de este elemento en un vehículo militar, nos explican que aunque actualmente el 99 % del parque móvil español sigue empleando baterías de plomo-ácido, la tecnología y los métodos de fabricación han evolucionado extraordinariamente en los últimos 25 años. Se invierte en la optimización de las baterías para hacer más eficaz su funcionamiento y poder hacer frente a los retos de cada sector, dando lugar a una familia de tecnologías que resultan óptimas para cada aplicación.

En el caso de los vehículos para aplicaciones militares, la elección de la batería se convierte en crítica ya que de ella van a depender funciones vitales que asegurarán el éxito o fallo de la misión. Cada tipo de vehículo va a requerir una alta potencia, un largo tiempo de alimentación, una baja peligrosidad, la ausencia de mantenimiento o incluso una alta resistencia a impactos. Cuando se busca alguna de estas prestaciones especiales, no tiene sentido fijarse en las gamas básicas de baterías, adecuadas para aplicaciones civiles o para automóviles, sino que hay que recurrir a baterías reforzadas con diseños específicos. (José Mª Navarro García)

Fotografía: Los vehículos militares requieren soluciones de almacenamiento eléctrico para sus sistemas y los embarcados. VERT del Ejército de Tierra (Ejército de Tierra)

Las baterías para aplicaciones militares deben tener las máximas prestaciones (Ejército de Tierra)


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