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Lunes, 8 de junio de 2026 Iniciar Sesión Suscríbase

Lanzamiento de un misil desde un GRIZZLY montado en un contenedor para interceptar un UAV de ataque. Así opera el sistema antidron Sanctum

El sistema Sanctum, montado en un contenedor, despliega un misil JAGM (Lockheed Martin)
El sistema Sanctum, montado en un contenedor, despliega un misil JAGM (Lockheed Martin)

Lockheed Martin ha dado un nuevo paso en la carrera por las soluciones de defensa antidrón al demostrar por primera vez el lanzamiento de un misil desde un sistema GRIZZLY montado en un contenedor, para interceptar un UAV de ataque. En una prueba realizada en Estados Unidos, la compañía logró interceptar un dron de clase 3 utilizando un misil Joint‑Air‑to‑Ground Missile (JAGM) disparado desde el lanzador GRIZZLY, integrado en la arquitectura del sistema Sanctum Counter‑Unmanned Aerial System (C‑UAS). Sanctum actuó apoyado por radares Fortem R‑40 para la detección, seguimiento y asignación del blanco antes del disparo.

Según la información difundida por la empresa, los sensores de Sanctum detectaron y rastrearon el UAV hostil, el software de gestión de misión procesó el ciclo de combate y el lanzador GRIZZLY ejecutó el disparo del JAGM, que neutralizó el objetivo en vuelo. La integración hardware-in-the-loop y la posterior campaña de fuego real se completaron en menos de 45 días, un plazo que Lockheed Martin presenta como demostración de su capacidad para desplegar soluciones inetgrales con rapidez, agilidad y costes contenidos frente a amenazas de drones en rápida evolución.

Sanctum C‑UAS y el lanzador GRIZZLY

Sanctum es una capacidad C‑UAS concebida como un ecosistema de defensa multidominio, con arquitectura modular que permite integrar distintos sensores y efectores y aplicar actualizaciones impulsadas por inteligencia artificial y edge computing. En esta demostración, el sistema combinó radares Fortem R‑40, software de gestión del campo de batalla de Sanctum y el misil JAGM para materializar una “kill chain” completa frente a un dron de ataque, mostrando la madurez de una solución que, según Lockheed, puede escalarse y adaptarse a diferentes escenarios operativos.

El lanzador GRIZZLY, por su parte, es un sistema montado en un contenedor, listo para disparar que se basa en una arquitectura de prototipo existente y está diseñado para operar sin necesidad de grandes infraestructuras ni huellas logísticas complejas. De acuerdo con la compañía, este lanzador puede montarse en emplazamientos terrestres o plataformas marítimas, albergar hasta ocho municiones y emplear componentes comerciales en gran medida, lo que contribuye a reducir costes de adquisición y facilitar su despliegue en primera línea.

Respuesta al auge de los drones de ataque

Lockheed Martin enmarca esta demostración en un contexto de fuerte aumento de la demanda de soluciones C‑UAS de punto, asequibles y rápidamente desplegables, capaces de hacer frente a drones de ataque y otros UAV de los Grupos 1 a 4. La empresa subraya que la combinación de un misil ya probado en combate, un lanzador montado en contenedor modular y un sistema de mando y control específico para amenazas no tripuladas constituye una propuesta de defensa de punto modular y escalable para proteger bases avanzadas, infraestructuras críticas y plataformas navales. (José Mª Navarro García)

 

 


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