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La segunda vida del C-212 Aviocar del Ejército del Aire que fue alcanzado por un misil antiaéreo en Croacia

El CASA C-212 Aviocar del Ejército del Aire que protagonizó portadas en la prensa nacional e internacional al ser atacado por un misil en 1994  y que fuera dado de baja en 2006, vive ahora una segunda etapa tras restaurarse la parte delantera de su fuselaje en la Base Aérea de Getafe (Madrid).

Hablamos del Aviocar, o T.12 según su designación militar, matriculado T.12B-24, que mientras estaba destinado en el Ala 37 del Ejército del Aire y destinado al servicio de la OTAN en la base aérea italiana de Vicenza fue alcanzado sobre Croacia por un misil antiaéreo lanzado muy posiblemente por los serbios.

El Aviocar formaba parte de la aportación española a la pacificación de los conflictos surgidos tras la disolución de Yugoslavia. El 8 de marzo de 1994 realizaba un vuelo de transporte entre las ciudades croatas de Zagreb y Split. Cuando volaba sobre Krajina, por entonces controlada por los serbios, sus milicias le lanzaron un misil portátil tierra-aire SA-7 que, además de parar un motor y averiar sus sistemas de control, causó tres heridos entre el pasaje. Solo la pericia de la tripulación logró con pleno éxito aterrizar de emergencia la aeronave en el aeropuerto de Rijeka.

Tras ser reparado en solo cinco días, continuó operativo hasta su baja en 2006, siendo posteriormente almacenado por la Maestranza Aérea de Madrid (MAESMA) a cielo abierto en la base aérea de Cuatro Vientos (Madrid). En 2020 profesionales de la Escuadrilla de Infraestructuras del Ala 35, encabezados por el capitán Navarro y el subteniente Illescas, se pusieron a trabajar en el proyecto de recuperar la parte delantera de este Aviocar C-212  para su exhibición pública.

Diseñado y fabricado por CASA (Construcciones Aeronáuticas Sociedad Anónima) hoy Airbus Defence & Space, estuvo en activo en el Ala 35 entre los años 1976 y 1993, protagonizando las primeras misiones exteriores del Ejército del Aire, que se desarrollaron en Guinea Ecuatorial y Namibia.

Durante el año de la pandemia, estos profesionales dedicaron parte de su tiempo a la cuidada restauración de la cabina, que incluye todo el instrumental  y palancas. Una de las particularidades es que las palancas y otros sistemas pueden ser movidos por los visitantes. Previamente se desarrolló un intenso trabajo de documentación con apoyo de la Revista Aeronáutica Astronáutica y la MAESMA, que logró aplicar con total fidelidad los tres colores de camuflaje (conocido oficiosamente lagarto) que llevaban durante las últimas décadas del pasado siglo las aeronaves del Ejército del Aire. Así mismo, lleva pintado el escudo del Ala 35, las marcas de peligro de la hélice y los otros rótulos que llevaba cuando estaba en activo.

La restauración, en la que han colaborado el Mando General (MAGEN) y el Grupo de Automóviles, finalizaba en septiembre de 20221, siendo expuesta la aeronave por primera vez poco después en la localidad madrileña de Boadilla del Monte. (Julio Maíz)

Fotografía: La cuidada restauración de la parte delantera del C-212 del Ejército del Aire español  matriculado T.12B-24. (foto Julio Maíz/defensa.com)


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