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Preocupación ante el retraso en el encargo del buque de salvamento de submarinos español para la Armada

El retraso en la firma de la ejecución por parte del Gobierno del Buque de Acción Marítima de Intervención Subacuática (BAM-IS), que ya se acerca a un año, está provocando continuas movilizaciones en el astillero gaditano de Navantia Puerto Real.

La semana pasada, el nuevo presidente de Navantia, Ricardo Domínguez, realizó un viaje a la planta en el que aseguró tras una reunión con la presidenta del comité de empresa de la factoría, Margarita Forné, que la construcción del BAM-IS es una realidad y pidió un poco de paciencia, no pudiéndose aportar fechas concretas sobre la firmara  de la orden de ejecución, ya que básicamente no depende de él.

La reunión se produce tras semanas de continuas movilizaciones y protestas de los trabajadores, que reclaman que se ponga en marcha la construcción del BAM-IS, una pieza clave para la puesta operativa de los submarinos del tipo S-80 Plus que Navantia construye en su planta de Cartagena (Murcia). La idea inicial era que el BAM-IS estuviera listo para la fase de pruebas de mar del primer S-80 Plus, el “Isaac Peral” (S-81) botado el pasado mes de abril, que se iniciarán previsiblemente en el primer trimestre del próximo año y deberían de finalizar a principios de 2023, con la entrega del submarino a la Armada. Los retrasos de los sucesivos Gobiernos de España en la puesta en marcha de este vital proyecto para la Armada, obliga a tener que contar con buques de salvamento foráneos para respaldar dichas pruebas.

El Ministerio de Hacienda aprobaba a finales de julio de 2020  un gasto de 167 millones de euros para la construcción del BAM-IS  para el Ministerio de Defensa. Basado en parte en la plataforma del Buque de Acción Marítima (BAM) estará destinado a misiones de salvamento y al apoyo al rescate de submarinos, una de las necesidades más acuciantes de la Armada, que debe con urgencia sustituir a su más que veterano navío de salvamento “Neptuno” (A-20), que entró en servicio en marzo de 1975.                                                                                                 

Además, este programa está incluido dentro del Plan Estratégico de Navantia y se considera clave para el astillero de Puerto Real en Cádiz. Según la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI), de la que forma parte Navantia,  el techo de gasto necesario estimado es de 200 millones de euros. De este importe, 167 millones corresponden a los trabajos de Navantia, otra partida de unos 20 millones a la compra de equipos de exploración submarina y el resto a propuestas de cambio y revisiones.

El problema es que debe ser el Consejo de Ministros el que apruebe la necesaria orden de ejecución del navío y ya ha pasado casi un año de la referida decisión del Ministerio de Hacienda sin que la orden se materialice ni se tenga ninguna noticia. El Gobierno, tras dar luz verde a la ejecución en 2019 de las fragatas F-110 y al año siguiente del Vehículo de Combate de Ruedas (VCR) 8x8, lleva todo 2021 sin poner en marcha ninguno de los importantes retos en equipamiento de defensa que necesita España.

En Puerto Real mientras tanto se espera la materialización del proyecto para abordar la carga de trabajo prevista en el Plan Industrial de Navantia para 2021, que contempla aplicar un presupuesto de unos 53 millones para la construcción del BAM-IS. (Julio Maíz Sanz)

Fotografía: Imagen digital del BAM-IS. (foto Navantia)


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