Pablo Casado ha dado un nuevo paso en su carrera empresarial con el registro en la CNMV de su propia gestora de fondos especializada en Defensa, tras el impulso logrado con Hyperion Fund, el vehículo de capital riesgo que lanzó en 2024 junto a varios socios para invertir en el sector. El expresidente del PP aspira a crear la primera gestora global centrada en defensa, separando así la futura gestión de activos de Hyperion de Singular Bank, entidad que hasta ahora actúa como gestora del fondo.
Hyperion levantó (captó inversores externos) el año pasado 150 millones de euros y ha cumplido sus objetivos antes de lo previsto en un contexto de fuerte aumento del gasto y la inversión en Defensa, lo que ha animado a Casado y a su equipo a dar el salto a una estructura propia. La nueva sociedad gestora está a la espera del visto bueno definitivo del supervisor para poder operar y administrar las próximas inversiones que el grupo proyecta en un mercado en plena expansión.
El núcleo directivo de Hyperion está formado por Casado y Joaquín Ortiz Escobar como managing partners, este último con experiencia como director de estrategia de Sapa y exasesor industrial del exministro de Defensa Pedro Morenés. Completan el accionariado José Antonio Bartrina, vinculado al grupo Argos-Detegasa, y Ricardo Gómez-Acebo Botín, sobrino de la presidenta del Banco Santander y con trayectoria inversora en firmas como MAD Lions o Longrass Ventures.
El plan pasa por lanzar un segundo fondo de carácter paneuropeo, con un tamaño objetivo de al menos 500 millones de euros, que tomará participaciones mayoritarias y minoritarias en empresas vinculadas al ámbito de la defensa y la seguridad. La hoja de ruta prevé que este nuevo vehículo vea la luz en el último trimestre de 2026, una vez que Hyperion haya desplegado alrededor del 70% de su capital; actualmente ya se ha invertido cerca de la mitad de los 150 millones en compañías como Gestair o Pangea Aerospace.
La base inversora del primer fondo está muy diversificada: aproximadamente la mitad del capital procede de fondos institucionales europeos, una cuarta parte de empresas del propio sector de defensa y seguridad y el resto de bancos y family offices españoles. Casado defiende que el entorno geopolítico actual, marcado por tensiones crecientes y un incremento histórico de los presupuestos militares, abre una ventana de oportunidad para consolidar un polo de inversión privada europeo en defensa que complemente el esfuerzo público e impulse la innovación industrial.






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