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Los 40 años del Museo del Aire de Cuatro Vientos

El Museo de Aeronáutica y Astronáutica del Ejército del Aire español acaba de celebrar sus primeros 40 años de actividad, durante los cuales ha mostrado su magnífica colección de aeronaves, y otras piezas, en su sede de Cuatro Vientos (oeste de Madrid), que forma parte del aeródromo donde la aviación militar española dio sus primeros pasos.

La inauguración oficial del museo se remonta al 24 de mayo de 1981,ya en su actual asentamiento, desde entonces sus instalaciones y el número de aeronaves expuestas se han mejorado y ampliado mucho. La idea de crear una instalación donde conservar y enseñar los aeroplanos  y otros objetos utilizados por la aeronáutica española comenzó en los años 40 del siglo XX, en plena posguerra, por iniciativa del por entonces recientemente creado (1939) Ejército del Aire.  Para tal tarea se seleccionó al coronel Társilo de Ugarte, que presentó en 1948 un plan para instalarlo en la sede del por entonces Ministerio del Aire, hoy Cuartel General del Ejército del Aire, sito en el madrileño barrio de La Moncloa, que finalmente se descartó por falta de espacio.

En 1966 se publicó el decreto oficial de su creación bajo la denominación de Museo de Aeronáutica y Astronáutica, aunque ya desde su apertura se le conoce popularmente como Museo del Aire. Todavía deberían de pasar 3 lustros para que se iniciase su construcción para poder alojar la magnífica colección de aviones que atesoraba almacenados ya por entonces por el Ministerio del Aire, en sus diferentes bases. Destacando el aeroplano más antiguo de España, el Vilanova Acedo, presentado en 1910; el De Havilland DH.89 Dragón Rapide, en el que Franco voló de Gando (Gran Canaria) a Tetuán (Marruecos) en los prolegómenos del alzamiento nacional que desembocó en la Guerra Civil española; y el Heinkel HE-111E de diseño alemán, único superviviente mundial de su clase, que lleva sin mostrarse al público desde 2016.

Las obras comenzaron en 1979 y dos años después, el 24 de mayo 1981, abría sus puertas, exponiendo por entonces unas 30 aeronaves, la mayoría de las cuales se alojaron en el interior del hangar cedido por la Escuela de Ingenieros Aeronáuticos, que actualmente se corresponde con el número 1 del Museo. El resto de aviones, sobre todo los de mayores dimensiones, se exponían en su exterior, como fue el casco del hidroavión Dornier Do-24 (actualmente también almacenado) y el anfibio Grumman SA-16A Albatross, que se  instalaron en dos pequeñas lagunas unidas por un pequeño canal, para lograr un ambiente “marítimo”. Actualmente, y tras suprimir dichas zonas de agua, el Museo del Aire se extiende a lo largo de 67.000 metros cuadrados, una zona que será ampliada en diez hectáreas de terreno, de aprobarse el presupuesto para habilitar un terreno adjunto adquirido en 2016. 

Asimismo, ha crecido su número de hangares, que han pasado de uno a siete, el recientemente inaugurado muestra la colección de maquetas, además aquella treintena de aeronaves iniciales han pasado a ser ahora unas 180. También se exponen motores, uniformes, dioramas, modelos, pinturas, objetos personales, lo que suma 6.000 piezas. En 2003, se abrió el hangar 4, en el que se reúnen los  helicópteros y autogiros, destacando el C-30, del ahora criminalizado  Juan de la Cierva, que fue el ingeniero que inventó este tipo revolucionaria de aeronave precursora del actual helicóptero.    

En suma estamos ante todo un referente a la cultura de defensa, que recibe gran número de visitantes, sobre todo los fines de semana, entre las 10 y las 14 horas llenan sus hangares y pasean por la amplia zona ajardinada donde se exponen las aeronaves más grandes y más modernas. (Julio Maíz Sanz)

Fotografía: Línea de aeronaves expuestas, en primer plano el CASA-352, versión española del mítico trimotor alemán Junkers Ju-52/3M. (foto Museo del Aire)


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