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Con 35 toneladas de peso el VCR 8x8 Dragón para el Ejército de Tierra limita su capacidad de crecimiento

En los últimos años hemos ido analizando el preocupante incremento de peso del Vehículo de Combate de Ruedas (VCR) 8x8 “Dragón” que dotará al Ejército de Tierra español. Hasta ahora el peso máximo en orden de combate era de 33 toneladas pero se está estudiando la posibilidad de incrementar ese peso hasta las 35 toneladas. Eso significa que ninguna de las versiones, en ningún caso, deberá superar esa cifra, siendo la variante dotada de la torre tripulada la que está más próxima a ese límite.

Este dato en sí mismo no tiene por qué ser necesariamente malo, pero en comparación con los modelos actuales del mercado resulta llamativo. El General Dynamics European Land Systems Mowag Piranha 5 del que parte el Dragón tiene un peso de partida de 17 toneladas más 13 de carga, es decir, 30 toneladas con una capacidad de crecimiento hasta las 33. Otros dos 8x8 de moderna concepción como son el AMV XP de Patria y el VBCI de Nexter se plantan en 32 toneladas en orden de combate, es decir, con combustible y munición. Caso aparte es el Boxer cuya concepción modular que lo diferencia de otros blindados de su categoría y su mayor tamaño lo elevan hasta las 38,5 toneladas en su versión A3. Baste recordar que su principal usuario, el Bundeshwehr alemán, necesita tres aviones de transporte A400M para llevar dos de estos 8x8, repartiendo los módulos de misión entre ellos.

La importancia del peso es cómo afecta a la movilidad del vehículo, especialmente si se ve afectada la relación potencia/peso. En ese sentido, el responsable del grupo Motopropulsor (GMP) del Dragón, Sapa, nos confirma que tanto el motor Scania DC13 con 724 cv. de potencia máxima como su transmisión de lógica binaria SW624 han sido convenientemente adaptados al peso del 8x8. El GMP está preparado para mantener el ratio potencia/peso en el margen de las 35 toneladas citadas, es más, el conductor tendrá la posibilidad de elegir tres niveles de potencia del motor según las necesidades, disponiendo de un modo “económico” que cumple además la normativa anticontaminación Euro 3. Estos niveles de potencia están disponibles gracias a tres mapas de software para la unidad de control electrónico principal. De hecho, en fechas recientes se anunciaba que el Dragón es capaz de alcanzar una velocidad de 100 km/h.

Sin embargo cualquier incremento de peso no previsto afectará negativamente al conjunto de suspensión y dirección del vehículo, reduciendo su capacidad para desenvolverse fuera de pista, condicionando la vida útil de los amortiguadores o haciendo necesario rediseñar el conjunto formado por amortiguadores y muelles o incluso los ejes de transmisión.

Además el Dragón está cerca del límite del peso que puede transportar el caballo de batalla del Ejército del Aire, el A400M de Airbus Defence and Space, que declara una capacidad de carga máxima de 37 toneladas, valor que varía sin embargo del tipo de misión a realizar.

Con una vida útil al servicio del Ejército de Tierra estimada de al menos 30 años, pero que si tenemos en cuenta la veteranía de los medios actuales podría alargarse hasta los 40, sería recomendable asegurar la capacidad de crecimiento del Dragón en todos los aspectos posibles. Las amenazas futuras así como la evolución de las tecnologías sugieren que a lo largo de su vida recibirá mejoras en forma de blindajes, sistemas de armas y otros equipos que en rara ocasión pesarán menos que el equipo a sustituir. Por ejemplo, un sistema de protección activa como los actuales supondría añadir al menos una tonelada más al vehículo, es por ello que nacer con un peso elevado podría condicionar esta evolución futura.

En el caso de los sistemas de armas, baste recordar que la Infantería de Marina de la Armada española se plantea adquirir un vehículo 8x8 dotado de una torre de 105 o 120 mm. que resultaría optimo montar en el Dragón por las manifiestas ventajas logísticas. Sin embargo, con un peso en torno a las 7 toneladas incluyendo munición y blindaje, en este momento no resultaría posible montarla en el Dragón sin modificarlo en profundidad.

Además es una máxima que el despliegue de cualquier unidad de combate a zona de operaciones, más aún si se trata de una misión de combate, suele suponer sobrecargar cualquier vehículo más allá de lo ideal. La imprevisibilidad del combate sugiere equiparse con combustible, municiones, equipamiento personal y todo lo posible, más aún cuando la duración de la misión se alarga más de lo previsto.

El peso del blindaje

Sin entrar en las opciones que podrían plantearse para solucionar esta cuestión, un capítulo importante que merecerá análisis próximamente es el del blindaje y su peso. Más allá de la barcaza propiamente dicha, construida con los máximos niveles de protección, se plantearon en el programa de reducción de riesgos tecnológicos las opciones disponibles para incrementar el nivel de protección del 8x8 en el marco del Programa Tecnológico 1 de “Incremento de la Seguridad”. En este se evaluaron o analizaron tecnologías como la de identificación amigo-enemigo AMIGOS de Indra, los alertadores láser que analizamos en 2017 (siendo posible ver los receptores E-LAWS 2 de Elbit Systems en dos de las torres remotas de 30 mm. contempladas), detectores acústicos como el Pilar V de Metravib (integrado por GMV) o electroópticos de disparos, kits de protección contra RPGs (C-RPG), tres accesorios distintos contra minas (C-IED), kits de blindaje añadido e incluso blindajes activos, dado el interés del Ejército de Tierra.

De estos sistemas, el principal incremento de peso corresponde al blindaje pasivo, de ahí que sea importante integrar los sistemas de blindaje más avanzados que ofrezcan un menor peso a igualdad de protección y facilitar la integración de nuevos desarrollos conforme estén disponibles. Otra opción es apostar decididamente por el blindaje activo si bien aunque la tecnología está suficientemente madura, reemplazar el blindaje pasivo o reducirlo al mínimo y apostar la protección solo al sistema activo puede ser una decisión con implicaciones más allá de la tecnología, de índole doctrinal.

Otro planteamiento sobre como incrementar el nivel de protección pasa por operar con el vehículo lo más lejos posible de la zona de peligro, al estilo de los aviones con sus sistemas stand-off y disponer además de la mayor velocidad y agilidad, algo a lo que afecta negativamente el peso. Alejarse sin embargo implica incorporar sensores y sistemas de armas de mayor alcance que permitan conocer la situación del campo de batalla a mayores distancias, y “efectores” de mayor alcance, lo que en el caso del cañón principal supondría incorporar calibres cada vez mayores, lo que nos lleva al debate de julio del año pasado en relación al cañón Bushmaster de 50 mm. Igualmente, el otro sistema de armas del 8x8 como es su misil multipropósito Spike LR deberá ver incrementado el alcance con la adopción de su versión modernizada LR2. (José Mª Navarro García)

Fotografia: La plataforma del 8x8 Dragón, en este caso con blindaje adicional

La transmisión SW624 del 8x8 (Sapa)


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