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Misiles en las Fuerzas Armadas españolas: Necesidad de renovación general

Hace ahora medio siglo que los primeros misiles comenzaron a llegar a España y desde entonces su uso se ha generalizado en el Ejército de Tierra (ET), la Armada y el Ejército del Aire (EA). A las diferentes generaciones les han sucedido desarrollos más recientes y, en algunos casos, como por ejemplo el famoso aire-aire Sidewinder se ha ido contando con versiones evolucionadas y de mejores prestaciones.

Hoy el misil es un arma especialmente versátil y efectiva que se despliega en reactores de combate, plataformas navales de superficie o en distintos entornos terrestres para poder cumplir cometidos como la neutralización de aeronaves enemigas o la destrucción de sistemas de armas de alto valor táctico o estratégico. La proliferación de este tipo de armas, en las que se conjuga tecnología especialmente reciente y unas altas prestaciones que se obtienen gracias a un desembolso unitario que es elevado, en los ejércitos españoles ha derivado, como sucede en otros de nuestro entorno, en la necesidad clara de ir renovándolos cuando llegan al final de su vida útil.

En las últimas décadas, pese a surgir programas nacionales que apostaban por la obtención de misiles de desarrollo propio, las empresas del sector de Defensa han sido valedoras de determinados contratos asociados a la compra de este tipo de armas en el exterior. De los mismos, se ha ido obteniendo una cierta capacidad tecnológica y una serie de conocimientos, que unidos a aquellos que caracterizan a los estamentos que los mantienen en servicio o modernizan durante su vida útil, que pueden ser aprovechados a la hora que el Ministerio de Defensa apuesten por programas enteramente nacionales o por aquellas soluciones en las que determinadas compañías de varios países trabajan conjuntamente en un mismo objetivo.

Plan Director

Los primeros esbozos de una línea de trabajo realista, que puede ser especialmente válida para lo que se desearía, la expuso en 2018 el entonces recientemente nombrado Director General de Armamento y Material (DIGAM) en una jornada auspiciada por la Fundación Círculo de Tecnologías para la Defensa y Seguridad. Se trabajaba desde mediados de la década pasada en un Plan Director para el área de misiles de defensa aérea que serviría de referencia a la hora de abordar lo que se necesitaba y cómo se iba a obtener, un documento que parecía iba a evolucionar hacia otro más amplio conocido, como Plan Director de Misiles.

Sobre el mismo, y pese a que desde el sector empresarial de la Defensa español se reiterado que sería bueno detallarlo para actuar en consecuencia, poco más(1) se ha sabido y no hay constancia de una redacción y aprobación final del mismo. Pese a esa poca definición ministerial, desde los ejércitos se han venido elaborando y detallando necesidades para sustituir capacidades perdidas o para obtener otras de las que se carecía. En estas páginas, en líneas generales, les vamos a exponer en lo que se trabaja y hacia donde se dirigen algunos de los objetivos ya perfilados.

Antes de avanzar, hemos de dejar claro que varias compañías españolas han estado involucradas en las últimas décadas en programas de misilística que han llevado a abordar programas como el del aire-aire Meteor, para el que Navantia Sistemas fabricaba los contenedores estancos, INMIZE aportaba ingeniería, Indra desarrollaba superficies de control y parte de la estructura delantera y General Dynamics European Land Systems-Santa Bárbara Sistemas (GDELS-SBS) se encargaba de la cabeza de guerra o del sistema de destrucción de los equipos de telemetría.

En el caso del contracarro Spike, Tecnobit aportó el visor térmico y SBS el motor principal y la cabeza de guerra. La modernización MLU (Medium Life Update) del de crucero Taurus(2), con un contrato de 30 millones de EUR, es en parte responsabilidad de Sener Aeroespacial. A esas realidades positivas cabe añadir otras, como la inversión a finales de 2017 de casi 10 millones de euros para estudiar la integración del misil Common Anti-Air Modular Missile (CAMM)/Sea Ceptor de MBDA, un acuerdo de coste elevado que no derivó en la compra del mismo para las F-110. Esas actuaciones concretas, que podemos definir como parciales, porque no se enmarcaban en una voluntad clara de apuesta tecnológica por una evolución a futuro, que era y es del todo necesaria, han sido el preludio de movimientos que se están produciendo ya y serán más amplios en un futuro.

Sería el caso de la iniciativa industrial que Sener Aeroespacial lanzó en marzo de 2021 para promover la consolidación de los activos existentes en lo que llama BITD (Base Industrial y Tecnológica de la Defensa de España) para el sector de los misiles y de las municiones guiadas de altas prestaciones. De esa iniciativa surge la sociedad SMS, a la que, a mediados de mayo, se unieron Escribano Mechanical & Engineering) y GMV, cooperación que busca consolidar un nuevo actor industrial con tecnología, economía, ímpetu, conocimientos y fuerza, que permita abordar distintas soluciones en un entorno de largo plazo, en el que se mejore la capacidad industrial española, en el campo de las armas guiadas.

El sector los misiles en España no se ha quedado quieto(3). Hay otro actor, MBDA España, que apuesta con fuerza para cobrar peso de cara a distintas necesidades, esfuerzo que le ha llevado hace poco a ser la que gestione la formación de las unidades que reciban los 91 misiles de corto alcance Mistral III adquiridos por un importe de 43,34 millones de euros y procedentes de los stocks franceses. Poco antes, en septiembre de 2019, obtuvo un contrato de la DGAM por 1,5 millones de EUR para valorar la viabilidad de desarrollo e integración de un sistema de misiles de defensa de punto para los buques, pedestal con 2 misiles Mistral listos para ser disparados, que se conoce como Cartago. Hay que decir que lleva años haciendo propuestas concretas al Ministerio de Defensa español con sistemas de armas de notables prestaciones que, de ser seleccionados, se beneficiarían de un alto grado de fabricación y mantenimiento en instalaciones nacionales y serían una fuente de tecnologías importantes para poder incluso liderar el desarrollo propio de misiles de varios tipos.

Necesidades concretas

Los ejércitos españoles requieren de nuevos misiles, aunque en su obtención pueden pesar aspectos como el de iniciativas europeas conjuntas o el tener que hacer frente a una financiación que puede ser problemática. Sabemos que el ET ha dado de baja en los últimos años los sistemas antiaéreos Roland y Aspide, que sus Mistral son del tipo I, que los lanzadores de NASAMS son pocos o que los MIM-23 Hawk que se esperaba sustituir en 2025 estarán en activo, tras digitalizar algunos componentes y asumir un Overhaul general en Grecia, al menos otros 10 años más, periodo en el que se le podría asociar un radar en reemplazo de algunos de los originales.

La Defensa Antiaérea, que también cuenta con los MIM-104 Patriot, requiere que se concrete un tipo de arma de medio alcance, que se estimaría óptimo para 40-50 km., que se pueda instalar en lanzadores fijos y móviles, dualidad que sería ideal para reemplazar lo que se ha dado de baja y al anticuado Hawk. Se pensó, y ahí estuvo Sener con fuerza, en un vehículo ligero con los AIM-120 AMRAAM (Advanced Medium Range Air-to-Air Missile) –ya usados en NASAMS– o incluso IRIS-T, aunque a día de hoy esa previsión ya se habría desestimado del todo y la apuesta contemplaría un misil propio o uno obtenido aprovechando tecnología de otro país.

Cabe también iniciar un proceso decidido para mejorar la capacidad de corto alcance con la llegada de más misiles Mistral III, que tienen algo más de alcance y mejores prestaciones, y de afustes tipo Atlas RC con 2 misiles sobre vehículo VAMTAC ST5 de Urovesa; introducir un mayor potencial antibalístico con más radares del sistema Patriot y misiles específicos como el PAC-3; e incluso definir una solución más compacta con misiles y arma de medio calibre que acompañase a las unidades terrestres y permitiese hacer frente a la amenaza tan importante que suponen los helicópteros y los RPAS (Remotely Piloted Aircraft Systems).

El Ejército de Tierra parece que no podrá asumir la voluntad de dotarse con lanzadores móviles de misiles antibuque para el Regimiento de Artillería de Costa (RACTA) 4, que estuvieron muchos años entre las previsiones a futuro, aunque no ha dejado de lado abordar la necesidad de reemplazar y complementar a los contracarro TOW (Tube  launched, Optically tracked, Wireless) con un derivado del Spike LR (Long Range). Podría ser el LR2, que tiene más alcance y menos peso, y del que de la mano de Pap Tecnos se están ya realizando cursos de formación para formadores en algunas unidades terrestres.

Sería un arma(4) que también necesitaría la Infantería de Marina, que disparó en 2019 sus últimos TOW. La versión más moderna del Mistral se postula también para ella, que tiene operativa la versión I y en un afuste lanzador específico con 2 o más misiles de corto alcance y guiado autónomo para la autodefensa de navíos que carecen de ella, como los anfibios, los logísticos y hasta los BAM (Buque de Acción Marítima). Las fragatas F-100 se benefician de compras, como la de finales de 2018 de 10 Standard SM-2 IIIB de medio alcance tierra-aire, que complementan con los RIM-162 ESSM (Envolved Sea Sparrow Missile), del que, en mayo de 2021, la F-105 disparó uno contra un objetivo supersónico volando a una altura rozando las olas durante el ejercicio Formidable Shield.

Las F-110 con un lanzador de 16 celdas, llevarán esas mismas armas antiaéreas/antimisil. Si para la Armada los misiles antiaéreos son clave en la supervivencia de los navíos de superficie, no hay que olvidar que para ellas y los nuevos submarinos S-80 Plus será básico contar con las versiones más modernas de los misiles antibuque Harpoon, u otros compatibles, que incluirán la posibilidad de ser empleados para atacar objetivos terrestres. Más aún, el disponer de misiles de crucero tácticos como el Tomahawk, que si se pueden disparar desde esos submarinos, podría ser determinante si se quiere una disuasión efectiva y realista.

Por cierto, misiles los hay también en el Arma Aérea, pues para los helicópteros SH-60 llegaron los aire-superficie Penguin y Hellfire, y en los cazabombarderos AV-8B Harrier Plus se cuenta para ataque con Maverick y para aire-aire con Sidewinder y AMRAAM que deberían ser renovados junto a una eventual llegada de F-35B, que se perfila, por su capacidad de despegue vertical, como la mejor opción. El EA tiene una panoplia de misiles muy nuevos que se combina con otros casi al límite de su vida útil, pues llegaron en los años 80 y 90 del siglo pasado junto a los F-18 Hornet.

Para aire-aire se han incorporado los eficaces Iris-T, que operan desde los Eurofighter y Hornet, y se siguen manteniendo activos algunos Sidewinder de las últimas versiones. que se modernizaron localmente. El MBDA Meteor de largo alcance y sofisticada envolvente de vuelo está en el final de su proceso de integración para entrar definitivamente en servicio. Bien distinta es la situación ofensiva, pues tanto los de ataque Maverick como los antirradar HARM y antibuque Harpoon son modelos que, con la retirada del EF-18 a finales de década, dejarán de usarse, lo que hace innegable e inaplazable que comience a trabajarse en sistemas similares para los Eurofighter que pasarían a ser un vector de ataque con futuras armas y con los Taurus renovados.

Es ahí, donde cobraría interés en apostar por líderes de su segmento, como MBDA, que tiene en catálogo varios sistemas que cubrirían con lo que se necesitaría y que podrían fabricarse parcialmente en España. Es posible incluso apostar por desarrollos totalmente nacionales, aunque el coste de esa voluntad es mucho más alto de lo que la lógica económica actual aconsejaría y podría ser contraproducente de cara a acuerdos conjuntos con distintos países de nuestro entorno defensivo. (Octavio Díez Cámara)

(1)    En la web del Ministerio de Defensa se hace sólo referencia a los planes directores de RPAS, helicópteros o sistemas espaciales
(2)    Se aprovecharía para integrarlo también en los EF-2000 Eurofighter
(3)    Las necesidades son claras, la apuesta por la tecnología española también, pero los presupuestos exiguos
(4)    También buscaría obtener misiles merodeadores que se lanzan a un área para batir un objetivo concreto o de oportunidad

Fotografía: Distintos programas, como el del aire-aire IRIS-T, han permitido renovar el potencial de combate de las alas del Ejército del Aire, misil que podría ser una opción como arma tierra-aire (foto Octavio Díez Cámara).

Los misiles autónomos del tipo “loitering”, que merodean buscando un determinado objetivo, son una necesidad clara en los ejércitos españoles (foto Octavio Díez Cámara).

El Spike LR se ha generalizado en el Ejército de Tierra y la Infantería de Marina y no es desdeñable que se vayan incorporando futuras variantes del misil hebreo (foto Octavio Díez Cámara).


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