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Defensa genera incertidumbre al querer revisar cualquier contrato previo

La ministra de Defensa, Margarita Robles, ha anunciado su intención de analizar los contratos de Defensa que se han suscrito durante gobiernos anteriores. Pero a intervención de la ministra en la Comisión de Defensa del Senado de este pasado lunes generó más incertidumbre que tranquilidad, al no posicionarse con claridad sobre el asunto de la venta de las bombas de precisión a Arabia Saudí que hemos venido analizando.

En el Senado afirmó que el contrato no había sido suspendido sino que estaba en “fase de estudio” incluso aunque tenga efectos negativos sobre el contrato firmado con Navantia con el mismo país puesto que el Gobierno debe poder “analizar” los contratos de Defensa que se han firmado en etapas anteriores.

Durante su intervención la ministra llegó a afirmar que “se han paralizado muchos de los expedientes”, lo que genera aún más preocupación en el sector, puesto que se vienen a poner en duda los contratos firmados con anterioridad, como si no fueran vinculantes y estuvieran sujetos a la arbitrariedad de un gobierno posterior al que autorizó o firmó dichos contratos.

Se pretende, sin embargo,  que esta revisión no tenga efectos sobre el contrato de las corbetas,  afirmando Robles que la cuestión se resolverá bilateralmente con Arabia Saudí, país al que califica como “serio” en relaciones comerciales. La ministra volvió a tirar balones fuera alegando que son otros los que generan miedo en los astilleros. Pero pretender que no haya “vínculo entre ambos contratos” es una quimera,  más en el peculiar entorno  de Oriente Medio.

Lo innegable es el peligro de la actual situación, de hecho,  miembros del gobierno, como el ministro de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación Josep Borrell o el propio Centro Nacional de Inteligencia (CNI) han tenido que mantener conversaciones con interlocutores saudíes, quienes les habrían mostrado su sorpresa y contrariedad por la situación.

Al encontrar motivos “electoralistas” en los anuncios que alertaban del peligro de cancelación del contrato de corbetas de Navantia, se está obviando que es la Junta de Andalucía, presidida por Susana Díaz (PSOE), la que más ha luchado estos días por asegurar el contrato que dará sustento a la Bahía de Cádiz. Igualmente la Junta cuenta con dos poderosos aliados en la defensa de estos intereses, puesto que tanto el vicepresidente de la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI) a la que pertenece Navantia, Vicente Fernández Guerrero, y la actual presidenta de Navantia, Susana Sarriá Sopeña, proceden de la Junta de Andalucía,  lo que les hace cercanos conocedores de la problemática laboral de la Bahía y de los efectos que tendría sobre los resultados de las próximas elecciones en Andalucía la cancelación del contrato de Navantia.

La propia presidenta de la Junta, Susana Díaz, ha tranquilizado a los trabajadores de Navantia, a los que hizo eco de una conversación telefónica del pasado viernes con el presidente Pedro Sánchez en el que este “daba su palabra” y se mostraba “comprometido”, trasladando un mensaje de “tranquilidad”. Igualmente la presidenta de la Junta afirmaba que el vicepresidente Manuel Jiménez Barrios, ha estado en contacto, entre otros, con la vicepresidenta del Gobierno, Carmen Calvo, con la ministra de Hacienda y Administraciones Públicas, María Jesús Montero.

El origen del problema

A pesar de lo sugerido por diferentes medios, incluso especializados, la manida venta de armas de precisión a Arabia Saudí no constituye un nuevo contrato de ninguna compañía española,  se trataría de una venta de excedentes militares españoles que estarían próximos a su caducidad, de ahí que, como la propia ministra afirmaba, se encuentren en instalaciones de las Fuerzas Armadas españolas.

Estas, como las de cualquier país, disponen de los necesarios stocks de diferentes tipos de municiones que son sometidas a continuos y exhaustivos controles durante su almacenamiento. Llegada la fecha de su caducidad, estas deben ser retiradas, destruidas o bien sometidas a un complejo y caro proceso de reacondicionamiento por parte del fabricante en el que se garantiza un nuevo periodo de vida con total garantía.

Esta venta del armamento a Arabia Saudí se podría valorar como una oportunidad del Ministerio de Defensa de desprenderse de material próximo a su caducidad, eliminando cualquier riesgo de sus polvorines y permitiendo la adquisición de nuevos sistemas. Lo que se podría valorar como una magnífica gestión por parte del Ministerio ahora se ha convertido en un “polvorín”, nunca mejor dicho.

En escasos cien días, se han aprobado varios programas para las Fuerzas Armadas española por valor de 4.200 millones de euros, programas que hemos venido analizando en detalle en defensa.com y sobre los que seguiremos profundizando próximamente. (José Mª Navarro García)

Fotografías:

·La ministra de Defensa, Margarita Robles, acompañada de la presidenta del Congreso de los Diputados y una representación de diputados y senadores, visita al contingente español desplegado en Letonia (Ministerio de Defensa)

·La ministra de Defensa Margarita Robles y el Secretario de Estado de Defensa Angel Olivares visitan a unidades de La Legión ubicadas en el acuartelamiento Montejaque en Ronda, Málaga (Ministerio de Defensa)


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